|
Edición Nº 1647 |
|
|||||||||
|
|
||||||||||
|
|
UNA ola de optimismo benéfico y necesario recorre el Perú desde la semana pasada. Los hechos que se han venido sucediendo constituyen en sí una verdadera revolución, pacífica e incruenta, que ha desmontado rápidamente el enorme y corrupto aparato de la dictadura. Con los dos principales cómplices -Fujimori y Montesinos- en vergonzosa fuga, el camino ha quedado despejado para planear el futuro democrático. Si de méritos se trata hay que resaltar en primer lugar la presencia vibrante de la juventud, que sacó la cara por la democracia y la libertad, tanto en manifestaciones espontáneas como a través de movimientos como Lava la Bandera, que tanto eco tuvo en la población y en la clase política (al final todos estaban en la Plaza de Armas de lavanderos), y también La Resistencia, presente en todo momento en las calles con sus bolsas de basura simbólica ante el domicilio de los principales cómplices. También hay que reconocer el mérito de Alejandro Toledo y de "Perú Posible", que desde la Marcha de los 4 Suyos encabezó el movimiento popular en contra del gobierno corrupto. Reconozcamos asimismo el mérito y el valor de periodistas como César Hildebrandt y mi cercano colega Fernando Rospigliosi, entre otros, que con tenacidad y valentía expusieron las lacras del régimen. Pero la verdad es que nadie imaginó -ni siquiera sus compinches aprovechados y sus parciales intonsos- la enorme y desvergonzada cobardía de Fujimori, que se refugió en su país verdadero para eludir el peso de la ley, tal como lo hizo vaya uno a saber en qué cloaca el fugitivo y dentro de poco reo contumaz Vladimiro Montesinos. ¿Así es que "espíritu de samurai", no? ¿Quién fue que lo dijo? Fujimori es una máquina de decir mentiras, las dice sin descanso, por lo menos una al día. Y desde Japón demostró estar decidido a hacerlo hasta quemar el último cartucho. Las últimas: Me voy a Japón para gestionar créditos (y ya había embarcado todos sus enseres y sabe Dios cuánto dinero). Luego la otra: No regreso porque estoy resfriado (y ya contaba con quién lo alojara). La última: Montesinos ha montado una campaña psicosocial en mi contra; como si uno no supiese que entre bueyes no hay cornadas. Expulsada del Olimpo, en el que equivocadamente había instalado sus reales, la doctora Martha Hildebrandt ha retornado a lo suyo, a lo que sabe hacer sin necesidad de ejercer su natural arrogancia: la Cultura. El importante coloquio "La presencia italiana en el Perú", que se lleva a cabo en estos días en el Congreso, ha sido sin duda de su inspiración. En un programa de televisión hemos podido comprobar el horroroso y patético mal gusto de la casa de playa de Montesinos. La hizo, sin duda, a su imagen y semejanza. Sólo por ella merecería estar preso. Una forma de obtener ingresos para el enflaquecido fisco podría ser la de organizar visitas guiadas para turistas nacionales y extranjeros, cobrando el ingreso y vendiendo postales de sus principales ambientes: la escalera debajo de la tina, los dormitorios, las exquisitas lamparitas de luz, las fotos gigantes de su amada, los sótanos, y la espectacular fachada exterior -en el más puro estilo barriada. No cobraré por la idea pero al menos la PNP debería hacer caso de mi sugerencia; si así lo hicieran no necesitarían más ir por allí pidiendo para la gasolina a los automovilistas que detienen. ¿Y ahora qué hacemos con Humala? Aparte de felicitarlo por su gesto, claro. Al empezar a escribir esta página parecía estar a punto de descubrirse el origen de los fondos que se abonaban en la cuenta limeña de Montesinos, esa que el no muy acucioso fiscal Aljovín pareció apañar. El congresista Waisman está haciendo ahora lo que no se hizo antes. Para mala suerte de Aljovín, Fujimori cada vez que puede lo menciona como coartada. Quien haya estado o pasado alguna vez por el aeropuerto de Frankfurt no podrá sino alegrarse de que la corporación del cual depende haya ganado la licitación del aeropuerto Jorge Chávez. Sólo buenas cosas se pueden esperar de este hecho, por más que haya quienes se quejen de irregularidades que puedan haber habido en esa licitación. La ceremonia del Lavado de la Bandera, hoy en receso, merecería inspirar un estudio que se denominase El valor de los símbolos. Como lo señalé hace ya unos meses, a la misma se la podría comparar con los dos dedos gorditos de Churchill haciendo la V de la victoria. El Lavado de la Bandera fue también una victoria. César Vallejo parecería haberse inspirado en Martha Chávez cuando escribió el verso que dice: ¡Cuídate del leal ciento por ciento! Yo me pregunto: ¿Esa gente cómo hará para salir a la calle, ir al cine o a comer a un restaurante? Para terminar quiero hacer un saludo personal, cordial y esperanzado, a los miembros del flamante gabinete ministerial. No es porque sean mis amigos algunos de ellos, o tan sólo mis conocidos otros, pero son figuras verdaderamente cívicas -en el amplio sentido de la palabra. Saludo así, especialmente, a Javier Pérez de Cuéllar, Javier Silva Ruete, a los generales Walter Ledesma y Ketín Vidal, a Diego García Sayán, Marcial Rubio Correa, Susana Villarán de la Puente, Ludwig Meier. Y a los demás también. ¡Salud por ustedes! Y por el presidente de la república, Valentín Paniagua, que tendrá un rol histórico. Para terminar: ¿ustedes creen que Montesinos volvió alguna vez al Perú? ¿Alguien lo vio? ¿No será todo una farsa más?
|
|||||||||
|
|
||||||||||