Edición Nº 1647

 

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    1 de diciembre de 2000

    Por FERNANDO VIVAS

    ¡Y Aún No Caen!

    La pantalla negocia su impunidad con los políticos y con los militares.

    MIENTRAS Nicolás Lúcar pasa el plumero a los políticos que acuden a su `Tiempo nuevo', rogando por América, su cuñado José Francisco Crousillat hace planes y no precisamente de fuga: pronto acabará de decorar su mansión de La Molina y, ¡no se lo pierdan!, antes de año nuevo inaugurará su propia terraza en Larcomar, al lado del Makoto. Ha comprado la franquicia del restaurant Bohemia al empresario y corredor de autos Neto Jochamowitz y está entusiasmado pensando en menúes y tragos para el sunset miraflorino. El equipo de marketing de Canal 4 lo ayuda en los trámites. Provecho... mientras le dure.

    Detrás de muchos rostros civiles había una lógica militar.

    Quizá Crousillat cree que ya pasó lo peor. Que ya quedó atrás el video Kouri-Montesinos donde fue actor secundario y, en medio de la bronca electoral, los políticos olvidarán su complicidad primaria en el delito de corrupción de funcionarios. Que lo del Poder Judicial libre son pamplinas, que los jueces seguirán acatando órdenes. Que ahora le toca asustarse a otros como Eduardo Calmell del Solar, dueño de Expreso y de CCN Canal 10, que acaba de improvisar con Ernesto Schütz de Canal 5 la AMECOP (Asociación de Medios de Comunicación del Perú) para defenderse...¿de qué? ¿de Genaro Delgado Parker y Baruch Ivcher que les pedirán una rendición de cuentas por no haberlos defendido? ¿de la difusión de documentos, testimonios o videos que los comprometan? Los Winter apoyan la iniciativa -la anunciaron con bombos en `90 segundos'- pero ya no les vale de nada. A estas alturas nadie creería que el Ingeniero Schütz no haya negociado sus silencios periodísticos con el régimen caído, pero, dada su tibieza, para muchos podría pasar inadvertido en su afán acomodaticio. Por eso extraña que se asocie a un Calmell que sí dio pruebas, en mil portadas de Expreso, de estar subordinado a Montesinos. Probablemente se jactó ante Schütz de sus afectos por los acciopopulistas en el poder que, a pesar de sus servicios a la dictadura, no lo expulsaron del partido. Y Schütz se la creyó. ¡Hay que ver como el Expreso de Calmell atacaba a todos los opositores menos a los de AP! Una prueba de amor para Paniagua.

    La algarabía por los auspiciosos resultados de la Corte de San José acabó para Baruch Ivcher cuando oyó que en el discurso de juramentación del miércoles 22 Paniagua no dijo ni pío sobre la libertad de expresión ni sobre los medios enajenados. Jueves y viernes tampoco. Se nombró Gabinete y nada. Así que el lunes llamó a sus colaboradores y les dio un ultimátum: que si no le levantaban las órdenes de captura y le limpiaban el camino de vuelta se iba con su familia a Tel Aviv y mandaba el canal al cuerno. Luis Iberico, Fernando Viaña, Iván García y reporteros del `Contrapunto' censurado hicieron un plantón en la Plaza Mayor. El martes 28 se aceleraron los trámites, mientras Jimmy Arteaga seguía jalando para el nuevo 2: Carlos Cacho, quizá Beto Ortiz, Mónica Zevallos por supuesto, no se sabe si César Hildebrant. Paciencia.

    Laura Bozzo chapa con Christian, joven chichero sin polo y le mira, lúbrica, las axilas, luego de un partido de fútbol. Magaly lo presenta como un ampay, pero todo indica que es un trato de brujas. "Ya, Chola, te lo agarras ahí en la tribuna y mi cámara recontrasolapa, dejámelo a mí". "No mamita, no te pases, agarre no, chape nomás". El par quiere distraernos para que no lo veamos decolar.

    Fernando Rospigliosi en su libro `El arte del engaño' nos recuerda, a civiles ingenuos como yo, que hemos estado pisados por la bota militar (y vaya que cuesta zafarse). Que eran ciudadanos como cualquiera los que daban la cara pero su cinismo cívico-patriotero era rentado y administrado por un régimen y una lógica militares. Que ha sido un milico defenestrado y sus patas de promoción los que, con la complicidad de Fujimori, nos atacaron a través de los medios. Por eso, que no nos vengan con que hay dos tipos de militares, los malos que son los corruptos y los buenos que son los institucionalistas. Porque no se puede ser reputado institucionalista como dicen que es el flamante jefe del Comando Conjunto Gral. Carlos Tafur y, para quedar bien con los comechados y dárselas de apolítico, no decir nada sobre la corrupción de su cuerpo cuando asumió el cargo el domingo pasado. La venalidad se jerarquizó, disciplinó e institucionalizó en las FF.AA. y quien no haga énfasis en desinstitucionalizarla empieza mal.

    Tampoco disfruté viendo a Antonio Ketín Vidal, ministro del Interior, anunciando su voluntad política de capturar a Montesinos. Sobre todo porque recordé que el fatídico domingo 18 de agosto de 1996, el mismísimo Ketín compareció -ambiguo, forzado, y saliéndose por la tangente, pero ahí estuvo- para defender a Montesinos de las declaraciones de `Vaticano' al `Contrapunto' de un Ivcher que ya comenzaba a distanciarse del régimen. Fue el mismo día en que Blanca Nélida Colán hizo lo propio en `La revista dominical' y mírenla ahora. Pero Vidal no estaba comprometido como la fiscal encubridora, había sido proclamado Héroe Nacional por capturar a Abimael y podía tener el juego propio que se le negó a Salinas Sedó, Robles y otros generales críticos. El mito mediático de su solitaria heroicidad fue tan unánime que ha sobrevivido al cambio de gobierno y casi ha ocultado la autoría de Benedicto Jiménez y el GEIN en `La captura del siglo'. Vidal debiera llamarlos ahora para que lo ayuden a capturar a Vladimiro. Así, su miniserie estaría completa.

    En el '80 los militares devolvieron la TV con papeles y cuentas claras. Ahora el proceso amenaza ser tan tortuoso como la armada, la aviación y la marina juntas.

     




    Escribe CARLOS TAPIA

    Analista Carlos Tapia saludando los signos de apertura.

    El terremoto político de los últimos días nos ha hecho privilegiar el zapeo de programas informativos y políticos. Y recién hemos tomado conciencia de la apertura del 4 y 5. De un lado, tanto Sol Carreño como Federico Salazar, aunque con los rostros serios, no pueden dejar de traslucir la satisfacción de poder informar los últimos acontecimientos políticos de manera más objetiva. Pero pareciera que Sol valorara más la nueva situación. También a Valia Barak y Enrique Vidal se les nota más cómodos presentando las noticias o entrevistando. En realidad, desde antes ya Renato Canales le había otorgado a la línea informativa del 5 un grado de libertad bastante mayor que el del 4. Lo mismo puede decirse de Mónica Delta con respecto de Nicolás Lúcar. Es que todavía tendrá que pasar algún tiempo para que este último recobre, si puede, la credibilidad perdida. `Beto a saber' es un caso singular. Pocas veces un programa concebido para la informalidad, la farándula y la tomadura de pelo, ha logrado tener tal grado de credibilidad en su línea informativa y de entrevistas. Lo del comandante Humala, sí fue un error, aunque menos grave que el del Defensor del Pueblo, adelantado candidato presidencial, cuando calificó de "indignante", lo que para muchos fue una actitud digna y legítima. Respecto a 90 segundos y el vergonzoso `Contrapunto', sólo podemos decir que siguen siendo programas informativos y políticos muy manipulados. Son instrumentos de los operadores de ciertas campañas sicosociales, ahora bastantes desfasadas, habida cuenta el actual curso de los acontecimientos nacionales. Para Jorge Morelli y su programa por CCN de Expreso, lo que viene sucediendo con la debacle del fujimorismo es algo parecido a la caída del muro de Berlín para los comunistas. Aunque hay que reconocerle la hidalguía de la lealtad y de la defensa hasta el final de sus puntos de vista, a pesar de las caras y gestos característicos de quienes se han sentido no sólo derrotados, sino además, defraudados. Como algunos saben, soy un comentarista del Canal N y no vale el autobombo. Aunque no está demás decir que veo a Jaime de Althaus a las 9 p.m., a pesar de su nuevo corte de pelo y aprecio los datos que muchas veces le producen tantos problemas a Víctor Andrés.


    El Juego de Raúl

    `R con R', Raúl Romero en el último concurso.

    Con Raúl Romero se imponen los condicionales: si se hubiera quedado callado, si fuera como antes, si no no llorara y pidiera perdón por todo, si no se justificara tanto. Despejada esa bruma sensiblera, queda en el `R con R' el animador espídico y respondón, con buen sentido del ritmo para evolucionar por el set concurso. `De dos a cuatro' es irrepetible pero por ahí, con algún concursante concentrado en nada, todavía puede prenderse de nuevo la chispa batidora del Niño Raulito. Por ahora está familiarizándose con la nueva cancha, sin el apoyo de su hermana Elena pero con mucho teléfono entre juego y juego. Estos son los mismos de siempre variando el auspiciador y las reglas. Si el espacio no camina ya no será problema de Raúl, sino de un género entero concebido para una televisión regulada a la vieja usanza: maestro de ceremonias disforzado y participantes obedientes a las rigurosas reglas del juego. El espectáculo que privilegia la nueva tele es más dramático, nervioso y divertido que eso, algo entre el talkshow histérico y el caiga quien caiga. Suerte en la persistencia.


     

    Picotazos

    -"Puede tocarme lo que quiera".

    Blanca Nélida Colán a David Waissman en comisión investigadora de las cuentas de Montesinos.

     

     



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