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Edición Nº 1650 |
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Por LORENA TUDELA LOVEDAY Pucha, Crisis Moral TotalAY hija, aunque suene a refrito yo tengo que denunciar que la peor consecuencia de toda esta merienda de negros en la que nos metieron Los Innombrables, es la descomposición moral y tengo una prueba contundente para solventar lo que digo. Te cuento. La semana pasada, pobrecita, murió mi tía Grimanesa Tudela Tudela, hermana de mi abuela Ana Luisa, prima hermana de mi abuelo Loveday (por Tudela Von Brueghel Loveday) y hermana de padre de todos los Tudela que hay en el mundo, ya que hija, el grupete proviene de una única rama descendiente de un Caballero de la Orden de Calatrava que se metió con una mora medio putorra y de la vergüenza se tuvo que venir a las Indias para terminar de encomendero en el valle de Cañete, con todo y solar con principal en la Plaza Mayor de Lima, al costado de lo que hoy es ese putrefacto Palacio de Gobierno lleno de ladillas chinas y ácaros japoneses rebeldes al Piojolín de mi querido Valentín, me quiero morir. Bueno, si ésa fue la primera impresión, te imaginarás la segunda, hija, cuando le veo en la corbata (eso sí, regia, toda una Cavalieri celeste plata), un prendedor dorado con Tumi al medio. En ese momento recién hice in sight y reparé en que mi querida tía Grimanesa en verdad se había muerto y casi me traiciono a mí misma (y a todo mi grupo) despatarrándome sobre el cajón gritando por un poco de justicia, no sabes; felizmente me frené a tiempo. Bueno, el deterioro ético siguió in crescendo cuando lo veo al mismísimo Pancho, a ese primo que alguna vez encarnó los valores de una estirpe de estadistas casi prusianos (casi, porque en la saga Tudela también hay un par que no pasaron de subprefectos), pucha, rascándose el oído con el meñique y encima, para mi espanto, cuando saca el dedo, o sea, le veo la uña de idéntico tamaño a la que usa ese batracio con brucelosis que se llama Rodríguez Medrano, que más que a la humana, es un ser que pertenece -a mi modesto entender- a la especie de los flatos semihúmedos tropicales, como para el National Geographic. Hija, a ese punto yo ya pedía una transfusión de Demerol a la yugular, como podrás imaginarte, pero era sólo el comienzo porque lo peor vino cuando Francisco se acerca donde Eleonora, la única hija de mi tía Grimanesa, que toma el té una vez al año con la familia real inglesa, con eso te digo todo; y luego de darle un abrazo tipo general Villanueva a general Malca en su onomástico (como dicen ellos), le suelta el siguiente pésame: "Primita, estamos ante una pérdida irreparable de la que debemos salir fortalecidos confiando en que el Señor acoja en su seno a tu tan digna progenitora, mejor tía y aún mejor mujer, que entregó los mejores años de su vida a cultivar la unión intrafamiliar. Sentido pésame y conste, no somos nada". La cagada, hija, Eleonora Carrillo de Albornoz Tudela de Barreda soltó tal carcajada que tuvo que venir el médico de la familia a preguntar si todo iba bien pero claro, pocos como yo reparaban en que estábamos ante una evidencia inocultable de una destrucción ética, moral, institucional y democrática de la que nos va a costar muelas salir, hija. Pero como siempre hay que dar un primer paso (aunque la tarea sea titánica), pucha, me acerqué donde Pancho y le susurré al oído, con mi mejor afán restaurador: "Primo, eres libre de seguir bailando tecnocumbia por el mundo si así te gusta pero, please, no vengas con los pies sucios a un velorio de los Tudela, espero que me entiendas". Bueno, ya pasó pero ahora se acerca esa cosa tan pesada de la Navidad, ¿te imaginas qué le va a decir Martucha, ag, a la bebe cuando tenga que explicarle por qué Papá Noel no puede este año traerle todo el set de playa de Key Mart que la pobre le pidió por carta? Chau, chau (Rafo León).
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