Edición Nº 1654

 

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    ARTICULO

    25 de enero de 2001

    Las 'Cacaratas' de Lima
    Veraneantes y hábitat marino en peligro. Urge detener la contaminación causada por los ocho colectores encargados de vertir los desagües de Lima al mar.

    El colector 6 descarga su chorro de aguas servidas al río Rímac. Los niños se bañan aquí sin medir los riesgos. Derecha, El colector de La Chira, un túnel que atraviesa el Morro Solar y arroja al mar los desagües de todos los distritos del sur de Lima.

    Escribe GASTON AGURTO

    EN estos calurosos días de verano es frecuente ver niños bañándose a lo largo del río Rímac. Este hecho pasaría desapercibido de no ser por la existencia del Colector 6. Se trata de una tubería de un metro de diámetro que asoma en lo alto de una de las márgenes del Rímac (a la altura de la cuadra 26 de la avenida Perú, distrito de San Martín de Porres) para descargar un contundente chorro de aguas servidas.

    Los menores de la zona, no se sabe si atraídos por las gaviotas que revolotean sobre el lugar en busca de alimento, o por la calidez propia de las aguas fecales, han encontrado aquí el lugar ideal para chapotear, nadar y zambullirse. ¿¡Qué hacen bañándose en ese lugar!? -preguntamos a Zorrito, apodo de uno de los niños que suele bañarse en estas `cacaratas'. "Nos metemos a sacar las pelotas que trae el río, para luego venderlas". ¿No saben que el agua que sale por esa tubería esta contaminada? "Sí sabemos, por eso luego nos enjuagamos en nuestras casas". ¿Y no han tenido alguna infección? "No, porque nos cuidamos de no tomar el agua". Por cierto, ¿a qué huele? "Huele feo" -dice Zorrito. "¡A mil demonios!" -especifica uno de sus compañeros.

    Según estudios de la Dirección General de Salud Ambiental (DIGESA), como resultado de sus actividades cotidianas, los ocho millones de limeños generan en 24 horas 1'487.258 m3 o toneladas de aguas residuales domésticas. Esto quiere decir que en un día cinco limeños generan 1m3, 10 mil litros o una tonelada de aguas servidas. Estas se evacuan por los desagües de cocinas, lavabos, duchas e inodoros, y fluyen a una velocidad aproximada de 0,46 m por segundo a través del sistema de alcantarillado de Sedapal para, finalmente, ser arrojadas mediante los ocho principales colectores (ver mapa) a los ríos Rímac y Chillón y a los mares del Callao, San Miguel y Surco.

     
    Exámenes en larvas de muy-muy recogidas por el IMARPE demuestran la insalubridad del mar peruano.

    DERROTERO DEL DRENAJE

    El mar del Callao es, de lejos, el más contaminado debido al drenaje de los colectores Comas, Centenario y San Agustín. Según el Instituto del Mar del Perú (IMARPE) en sus aguas la cantidad de coliformes fecales, metales pesados, aceites e hidrocarburos del petróleo superan los límites establecidos por la Ley General de Aguas. Al respecto, la directora de Oceanografía del IMARPE, Guadalupe Sánchez, advierte que entre el centro y el norte de la bahía, se ha registrado `anoxia' o bajos niveles de oxígeno, lo cual ha disminuido la temperatura de esta zona con relación al resto de la bahía, afectando seriamente el ecosistema marino. ¿A qué se debe la falta de oxígeno? "Al ser materias orgánicas (en realidad son las bacterias que provienen de las heces humanas), los coliformes fecales demandan oxígeno y producen gases tóxicos durante su proceso de descomposición. Ello provoca la desoxigenación del agua con el consecuente perjuicio a la respiración de peces, crustáceos y moluscos".

    En los límites del distrito de La Perla con San Miguel, a la altura del Colegio Militar Leoncio Prado, una tubería de más de un metro de diámetro, el colector Costanero, aparece en la parte baja del inhóspito acantilado y expulsa a la playa un chorro espumoso. Que este lugar nauseabundo sea visitado por decadentes consumidores de droga, puede entenderse. Pero que allí haya pescadores artesanales -como se comprobó durante nuestro recorrido- es escandaloso. "Algunos de los peces que llegan a la mesa de los limeños -recuerda la bióloga Sánchez- se han alimentado con las proteínas de los coliformes fecales; en consecuencia, si no están muy bien lavados, diarreas y demás trastornos estomacales serán un hecho ineludible".

    Más al sur, dando la vuelta a La Herradura, se llega al emisor Surco (La Chira). En realidad se trata de un túnel de 3,5 kilómetros de longitud y 1,80 m. de diámetro que atraviesa el Morro Solar para luego asomar entre los roquedales contra los que golpean las olas. Es el más grande y por ende el que evacua la mayor cantidad de desechos, 4,9 m3 por segundo. Los pescadores de Chorrillos lo llaman La Boca del Diablo, por la forma cóncava del acantilado donde se encuentra y por el pestilente, insoportable, aliento que despide. No es para menos. Dicho boquerón vomita al mar los desagües producidos por los tres millones de personas que viven en los distritos del sur de Lima.

     
    Ingeniero Enrique Espinosa en una de las tres plantas de tratamiento del proyecto MESIAS. Centro, Alarmante presencia de pescadores artesanales en el colector Costanero, ubicado entre La Perla y San Miguel. Derecha: Colectores de Lima y proyectos paralizados.

    REGULAR, MALA, MUY MALA

    La DIGESA es la autoridad del Ministerio de Salud responsable de preservar la calidad sanitaria de las aguas marítimas y continentales. Pero en el caso de los ocho emisores limeños, que son la principal causa de contaminación marítima y fluvial, esta institución poco o nada puede hacer. Como dice un funcionario, "no se trata de poner sendos tapones y acabar con el problema". Los colectores son parte del sistema de alcantarillado de la capital, cuyas tuberías desde hace 140 años han aprovechado la inclinación natural -de este a oeste- de Lima para facilitar la descarga al mar por efecto de la gravedad. El más moderno es el de La Chira, que funciona desde 1963. Entonces Lima tenía dos millones de habitantes y el volumen de la descarga no suponía un riesgo ecológico. Pero ahora, que los vertidos constituyen un grave riesgo ecológico, al director de Protección de Recursos Hídricos de la DIGESA, ingeniero Fausto Roncal, sólo le queda dar la voz de alerta. Es así que, mediante informes semanales se previene a los veraneantes sobre los riesgos de bañarse en las 229 playas del litoral peruano. Ancón, La Punta, Marbella, Punta Hermosa, Bujama y, en general, el 18,34% de las playas del Perú están en "observación" o son consideradas "impropias para el baño y recreación" debido a su alto grado de insalubridad. "El solo contacto con esas aguas -dice Roncal- infecta las heridas al aire libre y puede causar otitis externa y conjuntivitis. Si se ingieren, el resultado puede ser gastroenteritis (náuseas, vómitos, diarreas), fiebre tifoidea y disentería. El peligro aumenta debido a que estas aguas también son portadoras de los gérmenes que causan la enteritis, la meningitis, la hepatitis y la poliomelitis, entre otras enfermedades". Este verano, más que nunca, será mejor persignarse doblemente antes de darse un chapuzón.

    LA LLEGADA DE MESIAS

    En 1994 Sedapal empezó a implementar con financiamiento del gobierno del Japón el proyecto de Mejoramiento del Sistema de Alcantarillado de la Zona Sur de Lima Metropolitana (MESIAS). El objetivo de la primera parte del proyecto es desviar las aguas del colector de La Chira hacía una planta de depuración en San Bartolo, donde, luego de ser procesadas biológicamente quedarían aptas para el regadío o para vertirse en ríos y mares sin riesgo de contaminación. La otra mitad de las aguas del colector de La Chira sería descargada en el mar como desagüe líquido, pero luego de haber sido tratadas físicamente (es decir, mediante la separación de telas, papeles, arenas, grasas y flotantes). ¿Es seguro este método? -se le pregunta al ingeniero sanitario Enrique Espinosa. "Sí. Las descargas se realizarían a tres kilómetros de la costa y a 60 metros de profundidad, mediante una tubería de 2,40 metros de diámetro. ¿Eso no sería contaminar alta mar? "No, por lo siguiente. Las bacterias de los coliformes fecales viven en el organismo humano a una temperatura de 37 grados y en condiciones favorables. Si éstas son descargadas en las orillas del mar tienen posibilidades de sobrevivir. Pero a 60 m. de profundidad no soportarían ni la presión ni las bajas temperaturas ni la elevada salinidad del medio. En consecuencia, sólo durante la primera hora de descarga, moriría el 90% de las bacterias".

    El proyecto MESIAS está paralizado. La estructura construida en los cerros de La Chira para bombear las aguas hasta San Bartolo, ha sido invadida por las 400 familias que constituyen el Asentamiento Humano Pacífico de Villa. Por otro lado, hacen falta 105 millones de dólares para la construcción de dos tuberías submarinas que, suprimiendo los colectores La Chira y Costanero, reducirían en 50% el aluvión de caca descargado permanentemente en el mar de Grau.

    Como no hay solución a la vista, habría que investigar el sistema inmunológico de Zorrito, uno de los niños de San Martín de Porres vecino al colector 6, que increíblemente puede bañarse en el desagüe sin sufrir las consecuencias.

     



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