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Edición Nº 1654 |
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CADE y la Educación Buscando La Fórmula
La reciente creación de un Acuerdo Nacional por la Educación y la convocatoria de IPAE para abordar el tema de educación y cultura en su 38a Conferencia Anual de Ejecutivos CADE, deben considerarse de vital importancia. Sobre todo, cuando se descubren los pavorosos resultados de la ausencia -por décadas- de una política educativa estable y sostenida. A continuación, el doctor Hugo Díaz, director del INIDEN, realiza un diagnóstico comparativo al respecto y propone algunas estrategias para resolver los amplios problemas que aquejan al sistema educativo peruano. Escribe UN partido de fútbol contra Brasil, Chile o Argentina literalmente paraliza a los peruanos. Una competencia de matemáticas y ciencias entre alumnos de secundaria de los mismos países también nos deja paralizados. Pero no frente al televisor. Veamos. "Regularmente se realizan -dice el experto en educación Hugo
Díaz- unas pruebas de medición del rendimiento en matemáticas
y ciencias en las que participan la mayor parte de países desarrollados
y algunos en vías de serlo. En 1997, por ejemplo, Colombia quedó
en el penúltimo lugar entre los 41 países que se presentaron.
Y Chile, que compitió en 1998, obtuvo el puesto 35 entre 38 países".
Si consideramos que tanto Chile como Colombia llevan el liderazgo latinoamericano
en cuanto a educación se refiere, la pregunta clave es: ¿Qué
habría pasado si el Perú participaba en una de esas pruebas?
"Una forma de responderla -explica el doctor Díaz- es acudiendo
a los resultados de otro examen (El laboratorio latinoamericano de medición
de la calidad de la educación promovido por la UNESCO) que se hizo
hace poco más de dos años entre 13 países latinoamericanos.
En éste sí participó el Perú pero el gobierno
de Alberto Fujimori prohibió la publicación de los puntajes.
Extraoficialmente se supo, sin embargo, que estuvimos entre los últimos
lugares. Muy lejos de Cuba, Brasil, Chile, Argentina, Colombia y México.
Y muy cerca de República Dominicana, Venezuela y Honduras".
"Así como hay diferencias de sueldos respecto de otros países las hay en términos de costos, de inversión por estudiante", advierte Hugo Díaz. La brecha es abismal. En 1995, Chile gastó 1.800 dólares al año por alumno de educación primaria. Nosotros, 155 dólares. Actualmente el Perú invierte 200 dólares por alumno. O sea, nada.
No obstante, es posible mejorar el gasto en educación. Por ejemplo: "Reduciendo la burocracia y optando, en algunos casos, por service del sector privado y, aumentando la participación del gasto educativo en el producto bruto interno" En el Perú, se le asigna a educación el 3 % del PBI y el 18 % del presupuesto del gobierno central. La UNESCO y el Banco Mundial, recomiendan por su parte, que los países lleguen a un promedio del 6 % al 8 % de su producto bruto interno. "Aquí -recomienda el doctor Díaz- se debería incrementar cada año en 0,5 % la participación del gasto educativo. Eso permitiría que en el 2005 se dupliquen los costos de inversión por estudiante y el sueldo de los maestros". Sugerencia que afortunadamente se escuchará en CADE, pues Hugo Díaz será uno de los expositores el día jueves 25. Díaz considera, de otro lado, que si se gastara tanto en educación como se gasta en defensa otra sería la historia. "He tomado datos del último Informe de Desarrollo Humano y he encontrado que el Perú tiene un porcentaje de gastos en defensa sólo superado por Chile (Chile exporta armas y recibe recursos por ello). Respecto al gasto en educación, Chile gasta el 0,53 % en defensa, el Perú el 0,45 % mientras que Venezuela el 0,25 %, 20 % menos que nosotros". Redefinir el presupuesto nacional, es por lo tanto una prioridad. También, expandir la educación privada. "Si tuviéramos más escuelas privadas la presión del gasto público se atenuaría". Finalmente, aunque es imposible agotar la problemática del tema educativo en tan limitado espacio, Hugo Díaz se refiere a un punto crucial: la rendición de cuentas. "Es indispensable crear comisiones para que realicen diagnósticos profundos de cómo se está desarrollando la educación en el país y que, además, hagan públicas -en cuanto medio de comunicación exista- sus evaluaciones". Nuestro sistema educativo tendrá que enfrentar un reto más. Dos generaciones de niños que crecen, amén de mal educados, con el referente permanente de la corrupción como forma de vida.
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