Edición Nº 1654

 

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    ARTICULO

    25 de enero de 2001

    Carta de Navegación
    José Lizier, propietario del velero Karisma, en el que habría huido Vladimiro Montesinos, da su versión sobre el viaje.

    Esta semana, CARETAS tuvo acceso a una carta en la cual José Francisco Lizier Corbetto -propietario del velero Karisma, en el que Vladimiro Montesinos habría huido a Costa Rica a fines de octubre pasado- relata, de puño y letra, lo que según él ocurrió en la travesía que hicieron desde La Punta hasta la Isla del Coco (cerca del país centroamericano), pasando por las islas Galápagos. Lizier sostiene que fue secuestrado por los militares que acompañaron al ex asesor -el mayor Alejandro Montes, el capitán EP Javier Pérez Pezo y el suboficial Túllume-, pero éstos afirman que más bien era él quien le daba todas las facilidades al "Doc". CARETAS no suscribe ninguna de las dos versiones, por cierto; simplemente las presenta aquí con el ánimo de buscar la verdad.

    Tres personas dijeron que eran comandos del Ejército y una (...) se quitó la peluca. Pude identificar al Dr. Vladimiro Montesinos para mi sorpresa.

    LA carta de Lizier está fechada el 20 de diciembre del 2000, pero no tiene lugar de procedencia (hacia el final, no obstante, insinúa que estaría en Estados Unidos con su familia). Empieza reconociendo que existe una relación, aparentemente cercana, con el coronel Manuel Aybar Marca, hasta hace poco jefe de Seguridad de Dignatarios y hombre vinculado a Vladimiro Montesinos.

    Según él, fue este personaje (a quien conoció gracias a Javier Corrochano, su viejo amigo) quien le propuso viajar a Galápagos acompañado de dos amigas. El accedió, pero el 28 de octubre, día anterior a la partida, Aybar se apareció en su oficina sólo con una señorita llamada Alicia (era Alicia Carranza, una ex vedette que sólo los acompañó hasta Galápagos).

    En este punto, Lizier hace una confesión que puede servir de pista para las investigaciones. Debo también mencionar -dice- que al coronel Aybar le pedí que me ayudara con la SUNAT por un reclamo que una de mis empresas había hecho al haber declarado mal un impuesto de años atrás y por el que la SUNAT nos había acotado alrededor de 3 millones de soles. ¿Un coronel arreglando un problema tributario?

    Lizier sería presidente del directorio de Constructora e Inmobiliaria Doble A, y habría ganado algunas licitaciones para obras del Estado. Su padre, Carlos Lizier Gardella, es un empresario más bien vinculado a Alan García y fue gerente general de Petroperú. La alusión de Lizier a "sus empresas" aparece otra vez en la carta, pero como parte de las amenazas que dice recibir.

    Posteriormente, el empresario confirma que partieron la madrugada del 29 de octubre (la misma fecha que dieron lo militares) en el Karisma. Inicialmente iban Fidencio Antón Paiva, como piloto; Guido Muñoz, como ayudante; y también Alicia (Aybar le había advertido que se quedaba pero que lo iba a acompañar en la partida), pero entonces, según su relato, ocurre algo inesperado....

    Estaba llegando al muelle cuando vi 5 personas esperándome con botellas de whisky en la mano (...) 4 de ellos saltaron hacia el Zodiac y me dijeron que el coronel iría en el bote del club (...) 3 personas dijeron que eran comandos del Ejército y una (...) se quitó la peluca y pude identificar al Dr. Vladimiro Montesinos para mi sorpresa.

    Lizier afirma haberse negado a llevarlo, pero entonces -según él- Aybar enarbola la amenaza de la SUNAT sobre sus empresas. Y los otros militares, que él llama "comandos", son mucho menos sutiles que el coronel..

    Me dijeron que ellos eran oficiales del Ejército (...) que cada uno tenía bajo su mando 200 hombres y que si yo no lo hacía se iban a "encargar" de mí y de mi familia (...) Me dijeron que a ellos les bastaba con un nylon de pescar para deshacerse de mí y que ellos iban a obligar a los tripulantes a hacer el viaje...

    Se inicia así -según esta versión- el viaje hacia Galápagos, que dura 5 días, en los cuales Montesinos se siente mal y lo único que hace es descansar y hablar continuamente por un teléfono satelital de Lizier. Alicia lo cuida y en Galápagos los encuentra Aurora Mejía, quien arregla los alojamientos para todos en ese lugar. Luego se habla de un avión que vendría a recoger al "Doc" y Lizier insiste en irse, pero...

    Uno de los comandos llamado `Hans' me dijo que (...) `Bill' (otro comando) era el que había estado encargado de darle muerte al `árabe', el cabecilla de la toma de la embajada de Japón, y que no me arriesgara (...)

    Quien, supuestamente, iba a llegar a recoger a Montesinos era un venezolano llamado Gonzalo García. Pero luego le informan que deben partir hacia Costa Rica, a lo que Lizier -siempre según su propia versión- se niega por no tener visas ni cartas de navegación. Nuevamente es amenazado por "Hans" y otro comando a quien llamaban "Fucho", de modo que accede a hacerse a la mar.

    De la partida -además de Lizier y su tripulación- son Montesinos, Aurora Mejía y los 3 comandos. Alicia regresó a Lima. Durante 3 días navegan con mar movido y, por fin llegan a la Isla del Coco, cerca de Costa Rica. Allí, de acuerdo al relato, se perdió la comunicación por el teléfono satelital, por lo que Montesinos alquilaba el teléfono de un barco de buceo llamado Okeanos.

    Luego, el ex asesor comenta que un velero vendría desde Costa Rica a recogerlo. Allí se embarcarían él, Aurora Mejía y Lizier, pues Montesinos temía que el motor del velero se malograra y no hubiera quien supiera navegar a vela. El objetivo era llegar a Punta Arenas, en el suelo continental costarricense. Dos de los comandos se fueron en el Okeanos, en tanto que un tercero regresó a Ecuador en el Karisma.

    Aquí surge una contradicción. Mientras los militares sostienen que Lizier se embarcó por propia voluntad, Lizier vuelve a afirmar que fue amenazado por ellos, quienes le dijeron que no necesitaban armas (...) para deshacerse de una persona y menos en una isla plagada de tiburones.

    En el barco, de propiedad de la empresa "Veleros del Sur", también estaban el capitán, de nombre George, Gonzalo García y dos venezolanos más. Luego de dos días de travesía, llegan en efecto a Punta Arenas, donde pernoctan una noche, mientras tramitan la visa. Al día siguiente, Lizier dice haberse embarcado en un avión a Lima y no haber visto más a sus acompañantes.

    Eso habría ocurrido, de acuerdo a varias versiones, el 22 de noviembre, fecha en la que Montesinos y Aurora Mejía habrían partido a Aruba en un vuelo privado, con los nombres de Manuel Antonio Rodríguez y Carmen Yolanda Pérez, que ya habían utilizado al tramitar sus visas costarricenses. El rastro de los venezolanos se pierde acá.

    Lizier termina su carta sosteniendo que Montesinos al despedirse lo amenazó y que, una vez en Lima, ha recibido llamadas telefónicas amedrentándolo, por lo que se habría ido a Estados Unidos con su familia. Y añade: nunca antes en mi vida había visto al Sr. Montesinos y nunca he hecho negocio alguno con él o con el gobierno, todo esto se refleja en la situación difícil por la que (...) atraviesan mis empresas...

    ¿Es creíble esta versión? La investigaciones de las autoridades costarricenses coinciden en que Montesinos y Mejía entraron con identidades falsas y luego partieron hacia Aruba, sin Lizier. Pero ese final no explica todos los avatares de viaje, que aún andan en el terreno de las especulaciones y las versiones (ver recuadro), a cada cual más indulgente consigo misma (R.E.).

     


    Los Comandos Responden
    Militares que acompañaron a Montesinos se defienden y niegan haber secuestrado a empresario José Lizier.

    GUILLERMO Gonzales Arica -colaborador de CARETAS que el pasado 16 de diciembre, junto con la congresista Anel Townsend, presentara el testimonio del mayor EP Alejandro Montes, del capitán EP Javier Pérez Pezo y el suboficial Manuel Túllume- volvió a conversar con los mismos personajes. Ellos respondieron a la versión de Lizier.

    Según ellos, ni el dueño del Karisma, ni su tripulación, fueron secuestrados. "Si fuera cierto -dijo Pérez Pezo- por qué jugaba fulbito con nosotros tanto en Galápagos (Ecuador) como en la Isla del Coco (Costa Rica)". Pudo, igualmente, haber huido cuando, estando en este último lugar fue invitado a bucear por los guardaparques.

    "En ningún momento -agregó Pérez- nosotros solicitamos el mejor camarote para el doctor Montesinos". Habría sido Lizier el que dijo: "Doctor el mejor lugar es para usted". Existía, según los militares, una gran familiaridad entre ambos, de lo que puede dar fe Fidencio Antón Paiva, el piloto del Karisma.

    Lizier, de acuerdo a esta versión, se esmeraba en atender a Montesinos como su huésped principal. Ordenaba que le prepararan huevos fritos todas las mañanas, no se comportaba, en suma, como un secuestrado. Tampoco estaba incomunicado pues el teléfono satelital era de su propiedad.

    Contrariamente a lo que se afirma en la carta, siempre según la versión de los militares, el empresario sí quería ir a la Isla del Coco, pues siempre quiso bucear allí. Cuentan que comentó: "Mis hijos estarían muy contentos de estar aquí porque en esta isla se filmó Jurassic Park".

    Sobre la afirmación de que Túllume habría matado al emerretista llamado "El árabe", durante la operación "Chavín de Huántar", el suboficial afirmó que Lizier quiere que el MRTA lo mate. Es cierto, según él, que participó en la acción, pero sólo para filmarla, para lo cual entró a la residencia luego de la intervención militar.

    Los militares sotienen también que, tras separarse de Montesinos y Lizier en altamar, entre la Isla del Coco y Punta Arenas, el velero Karisma regresó, en efecto, a Salinas, Ecuador, conducido por Antón Paiva y Guido Muñoz y llevando a Montes Walters. El empresario luego le habría encargado a éste que "coordine las futuras acciones".

    "Desde Ecuador -añade Montes- yo lo llamé a Lima y le hice creer que seguía con el doctor Montesinos. Él me dijo que permaneciera en la nave y que me volviera a comunicar. Yo le hice creer que así sería y escapé del Ecuador (...) ¿Cómo si yo lo tenía secuestrado él me indicaba que debía acompañar a la tripulación hasta el Ecuador?"

    Lo cierto, hasta ahora, es que Lizier y los militares acompañaron a Montesinos en su huida. Los militares argumentan que sólo cumplían las órdenes del ex Comandante General del Ejército José Villanueva Ruesta y el empresario argumenta que fue engañado por el coronel de la Policía Aybar Marca y luego secuestrado. El caso es aún nebuloso.

     



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