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Edición Nº 1657 |
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Por LORENA TUDELA LOVEDAY La
Verdadera Historia de la Chanchita
O sea, yo estuve ese día en la casa de Susana, en Totoritas cuando, en fin, qué quieres que te diga, surgió la idea de hacer una chanchita para apoyar a Lourdes, a Popi o si era necesario, a Yola Polastri, a Cordero y Velarde, a Queca Herrero, a Pablo de Madalengoitia o a la misma Micaela Villegas la Perricholi en calzón con blondas, con tal de que Toledo no agarre presidencia. Yo estaba ahí y nadie me va a venir a cambiar las cosas. Todo empezó, hija, cuando Maripí se tomó el champán de la diferencia y hasta ahora nadie se explica cómo, de haber estado comentando los diseños de Fuyuka que acababa de ver en LA, pucha, se desmelenó y en medio de la terraza, con los brazos en jarra, nos espetó a todos: "Oigan, no se hagan los hipócritas, a ver, pucha, el que diga que no extraña al chino, que tire la primera ficha de backgammon… ¿o es que prefieren que salga el huaco Toledo?". Mira, el asunto nos puso a todos tan nerviosos que Miguelón fue a poner música y en lugar de la Charanga Habanera zampó una marcia funebre de Beethoven pero en versión Boston Pops que cuando el muy teteque gritó, "¡ya vamos a bailar!", era ya como demasiado tarde, no te imaginas. Mariló intentó cambiar el tema y preguntó, "¿han visto el vladivideo de la Cuculiza? Pobre la vieja, por bocona, pudo haberse quedado calladita y nada pasaba". En el intento por arreglar las cosas y salvar el almuerzo que Susana, pobre, nos había preparado, pucha, Maribé contestó, "pero lo que importa es que Alan no salga; ay, creo que esta ostra tenía perla porque me acabo de partir la funda del diente…" Yo me quería en ese momento ir a meditar con mi swami Cachaparada pero no a la orilla de mi playa sino al mismísimo monasterio de Lasa, a cuatromil millones de kilómetros de la cara de Tofi Díaz Ufano cuando, retomando el hilo de la pregunta de Maripí, respondió: "Yo no puedo tirar la primera ficha porque después el backgammon de Susana se queda incompleto, pero creo que en lugar de eso todos podríamos votar por Boloña, y como somos un huevo, lo hacemos ganar, es re sencillo". Bueno hija, qué quieres que te diga, Susana seguía tan atenta y buena anfitriona, como siempre, y mientras me insertaba en la boca una cola de camarón con colantao, escuchaba a Maritú Tudela explicándole al oído a un gringo con el que está saliendo: "no se te vaya ocurrir repetir acá que nuestro problema es no haber tenido un Pinochet, ya sabes", y Maridí se metía a la piscina sin taparse la nariz (la muy renga no sabe bucear), declarando, "sólo la política peruana y el marron glacé azucarado me pueden impulsar al suicidio". En fin, seguía de lo más divertido el almuerzo, salvo que la tarada de la Maripí se aplicó cuatro copas más de champán y se puso tan pero tan pesada con el tema que Susana, o sea, full diplomática, le dijo, "ya chola basta de champán y si lo que te aterra es que suba Toledo, eso tiene arreglo". Eso fue todo, hija; ya que después se haya hablado de abrir una cuenta en un banco y hacer un spot tipo teletón, o de organizar desfiles de modas con las chicas Versace para sacar fondos pro Lourdes y esas cosas, sólo debes interpretarlas como parte de la euforia del carnaval; porque lo que de verdad importó fue que el almuerzo de Susana, pobre, salió regio y ella estaba contentísima con su palazzo color bavarois de gelatina de fresa. Lo demás es velasquismo puro. Chau, chau. (Rafo León)
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