|
Edición Nº 1658 |
||||||||
|
|
||||||||
|
|
Por LORENA TUDELA LOVEDAY Pucha,
Me Llamó Lourdes
Pero no es de las vladicholadas que te quiero hablar hoy sino de la propuesta que me ha hecho Lourdes, hija, que quiere que yo sea ni menos ni más que su ministra de Educación, porque, según me dijo por teléfono, o sea, se supone que yo tengo, "...la experiencia académica y de vida suficientes como para hacer la verdadera obra en el alma mater de la nación...". "Ay Lourdes", la interrumpí, "si lo que tú quieres es que te haga el lobbying con todas las ONGs internacionales con las que tengo contacto para que te den una platita, regio, pero no me metas más rollos, que me parece que ya tienes suficientes". Claro, me di cuenta too late de la metida de pata pero el daño ya estaba hecho, así que me quedé pensando y pensando y pensando y bueno, he decidido ponerle un mail con unas condiciones, hija, que si me las atraca, ya me verás el 28 de julio bien a la banda debajo de la tetamenta, juramentando por Dios, por la Patria y si me lo permiten, por Diego, que cada día está como para envolverlo en una panca y meterle tenedor, con su carnecita adentro, qué grosería, qué horror. Bueno, en primer lugar, Lourdescita de mi alma, me sacas de la listacha a todos esos cucufatos intragables que me has puesto, y no porque yo me haga la atea a estas alturas del partido sino que, ponte, el día que el pajarón de mal agüero del Cipri los llame para uno de esos besamanos que se hacen entre ellos, pucha, se levantan de las curules -llenos de persignos y señales de la cruz- y nos dejan sin mayoría en el Congreso y ahí ya te quiero ver, lidiando con las martuchas, ag, y las pacharacas gamboas, que siempre las habrá porque para eso es la naturaleza humana. Otra condición, que es para mí absolutamente innegociable, es que me definas bien cómo es el asunto con el muchacho Risco, mi querida amiga. Hablemos claro, ¿ya? O sea, yo sí creo que bien mirada, o sea, la vida puede parecerse bastante a un aviso publicitario de Benetton, que la verdad, son regios. Pero, ¿cuál es la idea?, ¿que en la foto de tu juramentación estemos tú, Drago, el muchacho Risco, yo...y quién más, la paisana Jacinta, el Nene Cubillas, Efraín Wong? En serio, hija, no entiendo mucho y si quieres que te diga la verdad, pucha, mejor no te la digo, yo sé que tú me entiendes y que sabrás responderme a la altura de las circunstancias, merde. Otra más: aunque te dé urticarias, así te salgan granos en los brazos y te venga la tosferina tardía de la pura furia, no pienso, pero ni loca, volver a dirigirle la palabra a mi primo Rafael Rey. Por más que se te caiga al piso la correlación de fuerzas, la estrategia, la táctica y la chucha del gato. Yo no le hablo a tetudos, tú lo sabes perfectamente, y si eso será un impedimento para que yo colabore contigo, bueno, ve tú cómo te lo sacas de encima (no, eso no creo); bueno, tú me entiendes, pero no lo quiero volver ni siquiera a ver ni menos a oler, porque en el matrimonio de María Fe Tudela Rey el papanatas pasó a mi costado y me dejó una vaharada insoportable a almohada de monja recién levantada, cho, cho. Por lo demás, o sea, me parece de lo más interesante para ti que me hayas buscado, y si me haces caso en lo que te planteo, sé que vamos a trabajar regio juntas, pucha, en bien de tanto cholito que no sabe leer ni escribir. Antes de terminar, porfis, no te me vuelvas a poner esos lentes al revés que ya habías dejado de usar, hija, y que son tan raros que me obligas a poner el televisor de cabeza para verificar si soy yo la que anda mal. Por lo demás, estás regia. Chau, chau. (Rafo León)
|
|||||||
|
|
||||||||