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Edición Nº 1658 |
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LA espectacular alza de Lourdes Flores en las encuestas es un fenómeno que ha sorprendido a todos y constituye un prodigio típicamente peruano. En ningún país del continente -y quizás del mundo- un candidato puede triplicar su intención de voto en 45 días, disputando el primer lugar. En el Perú eso ocurrió con Alberto Fujimori en 1990 y con Alejandro Toledo en el 2000, y se ha vuelto a repetir ahora. Sin embargo, hay una diferencia con esas elecciones, y es que Lourdes Flores ha crecido dramáticamente cincuenta días antes de los comicios. Ella probablemente habría querido tener ese vertiginoso ascenso poco tiempo antes del 8 de abril. Pero no ha sido así. El escalamiento de Flores se explica por varias razones. La primera, que ella inteligentemente diseñó una estrategia para captar el voto que antes fue fujimorista. No es casualidad que su lista parlamentaria esté repleta de colaboradores y ex funcionarios del fenecido régimen. Esa gente quedó completamente decepcionada con el corrupto Montesinos y el cobarde Fujimori, que huyeron despavoridos para eludir sus responsabilidades. Pero mantiene una afinidad con las políticas que se desarrollaron en la década pasada. Ese voto ha migrado casi íntegramente hacia Lourdes Flores. Esas personas no ven en Carlos Boloña, hundido hasta el cuello en el fango, una alternativa. Y rechazan a Alejandro Toledo, que encabezó las movilizaciones que acabaron con la dictadura. En segundo lugar, Flores ha usado adecuadamente la televisión y la radio, medios decisivos en una elección. Especialmente en esta elección, muy corta, que hace imposible visitar todas las provincias y distritos del país. En la campaña del año 2000, con la TV completamente controlada por Montesinos, como se está comprobando ahora, la oposición democrática creció contra la TV, repudiada y desacreditada, como en los momentos finales de toda dictadura. Pero en el 2001 la situación es completamente distinta y los medios sí juegan, como en toda elección democrática, un papel muy importante. Un cuadro publicado en CARETAS la semana pasada, muestra que la publicidad de Flores fue 5.2 veces más grande que la de Toledo hasta el 11 de febrero. Ese ha sido, sin duda, un factor muy importante para el crecimiento de Flores. En tercer lugar, aunque parezca ocioso decirlo, Lourdes Flores es una buena candidata. Es inteligente; sabe comunicarse, sobre todo en TV; tiene ideas claras (no necesariamente acertadas); y es hábil políticamente. Es decir, la publicidad en TV o las redes tendidas hacia el fujimorismo no sirven de mucho a un mal candidato, pero sí a Lourdes Flores. No obstante, la candidata también tiene sus puntos débiles. Su alianza con el fujimorismo no sólo tiene beneficios, sino también costos, que hasta hace poco no estaba pagando. Desde hace algunos días, su repunte en las encuestas, ha atemorizado a mucha gente que ve muy de cerca el peligro de la continuidad de la política económica de Fujimori y la impunidad para la corrupción. Su programa económico es flojo y muy inclinado al lado de los pocos beneficiados de la última década, lo cual se explica fácilmente por el equipo que ha reclutado y la gente que la rodea. La entusiasta adhesión de Susana de la Puente Wiese y Roque Benavides no es casual. Alejandro Toledo, por su parte, ha sufrido los efectos de la anticampaña de Montesinos del año pasado, que le crearon un alto nivel de rechazo. Y ha empezado tardíamente su campaña. No obstante, apenas ha comenzado sus giras y recuperado terreno en la pantalla chica, las tendencias de subida de Flores y ligero descenso de Toledo parecen haber amenguado. La encuesta nacional más reciente, la de Apoyo, realizada el fin de semana pasado (El Comercio 19 y 20 de febrero), registra un triunfo -ajustado- de Toledo en primera y segunda vuelta, mientras que otras efectuadas poco antes, daban a Flores como ganadora en segunda vuelta. Y, un dato importante, el rechazo que tiene Flores (los que "nunca votarían por ella") es ahora casi idéntico al de Toledo, cuando hace mes y medio era la décima parte. Las cosas están, pues, parejas en este momento. Las cifras muestran lo que los encuestadores llaman "un empate técnico". Mucho dependerá de lo que hagan Lourdes Flores y Alejandro Toledo en lo que resta de la campaña, pero también de imponderables, como nuevos videos o acciones de la mafia fuji-montesinista que sigue gozando de buena salud y hará lo posible por entorpecer el proceso.
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