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Edición Nº 1659 |
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Quién
Fuera Gato Pertenece a esa estirpe de actrices que han dado el salto
de las pasarelas de la moda a los sets de televisión. Carla Barzotti,
sin embargo, no sólo fue una actriz de telenovelas sino todo un
personaje de la farándula. Pasó repentinamente de ser la
mujer más sexi de la pantalla a ser la protagonista de más
de un escándalo que ahora no quiere recordar. Se casó, tuvo
un hijo y vivió enclaustrada en una villa militar en Arequipa durante
tres años. Ahora está de vuelta. Hasta los gatos se escarapelan.
UN sutil ronroneo anuncia la presencia de Carla Barzotti. ¿Fue
ella o el gato Pericles? Queda la duda. El hecho es que la diva de los
noventa ha elegido estos conmocionados días de verano para hacer
su reingreso al mundo del espectáculo. Esta vez, asegura ella,
sin ningún escándalo de por medio. -Yo era una chica inmadura y mal asesorada. Las personas que estaban a mi alrededor me decían di esto y haz lo otro, siempre con el fin de llamar la atención y vender. Y yo, obnubilada por la fama, me dejaba llevar por ellos. Al final, la única perjudicada en el aspecto espiritual y laboral fui yo. Sin embargo, ahora ha recibido mas de una propuesta para regresar a la televisión, pero todavía no se ha animado porque sólo le ofrecen los tipicos papeles de femme fatale, de los que ella dice estar harta. La pregunta -y el reto- es si Carlita podría asumir otros roles que no se enmarquen en el clisé de la chica mala de la película. ¿Se la imagina usted como Betty la fea? Se lo preguntanos a ella y esto fue lo que respondió: -Por supuesto que podría interpretar otro papel, es el trabajo
de una actriz, ¿no? Si tuviera que interpretar, por ejemplo, a
una doctora me internaria en un hospital para aprender e involucrarme
con el personaje. Ahora, si me pides hacer de niña buena, yo te
digo que no tengo ni la cara ni el físico. Reconozco que soy voluptuosa
y llamativa.
En todo caso, si no es en telenovelas, lo que ella dice es que le gustaría verse como conductora de un programa de modas o de belleza al mejor estilo de otra supermodelo como es Edith Tapia. Mientras deshoja margaritas, Carla se dedica al negocio de la moda y al cuidado de su pequeño hijo Paolo, de dos años y medio. A propósito, muchos se preguntarán dónde estuvo
escondida esta deslumbrante mujer. Luego de casarse con un oficial de
la marina, la familia fue a vivir durante dos años a una villa
militar en Puerto Matarani, Arequipa. Mas bien fue un enclaustramiento
casi monacal que a ella le sirvió para reflexionar sobre su conmocionado
pasado, su presente y su auspicioso futuro. -Matarani es el lugar donde el diablo perdió el poncho. Cuando llegué había remolinos de polvo y casas destartaladas. "Dios mío", dije, "llegué al infierno y no me avisaron". -¿Tan feo es? -Cuenta la historia que hace años en Matarani ancló un buque con la tripulación infectada de peste bubónica, haciendo huir a todos los pobladores hacia Mollendo. La diferencia, años más tade, es que yo no podía huir de ese lugar. -¿Lograste mantener la línea en tan adversas circunstancias?
-Ni hablar. Para ir al poblado más cercano a comprar víveres hubiera tenido que subir tres cerros. El padre de mi hijo se llevaba la camioneta hasta las siete de la noche y yo me quedaba en casa, sólo con dos canales de televisión que dependían de los apagones. La inmovilidasd me llevó a pesar 104 kilos. -¿Nada rescatable? Ahora la actriz y modelo regresa a Lima y, como siempre, causa sensación. Antes de presentarse a la prensa, fue puesta en forma por el Dr. Mario Drasinawer y su milagrosa terapia de Endermology, tratamiento que consiste en la reducción selectiva de algunas zonas del cuerpo y que le ha devuelto sus esculturales medidas de apetecible diva. Tres años después la Barzotti ha decidido tomar una sana distancia de su pareja y vivir solamente con su hijo. Sin embargo, parece no haber olvidado en absoluto la vida en las pasarelas. Pues ahora ante cámaras se muestra provocativa y seductora como en los días de las telenovelas Malicia y Escándalo. Esta faceta de su vida aparentemente ha terminado, pues ella asegura ser una mujer diferente, madura y responsable que ha dejado a un lado parejas polémicas y escándalos innecesarios que puedan dañar su imagen. En conclusión, mientras más conoce a los hombres, Carla Barzotti ama más a los gatos.
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