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Edición Nº 1660 |
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Por FERNANDO VIVAS
FLASH-back, 11 de junio de 1990, segunda vuelta. Votar en blanco parecía un desperdicio; viciar el voto sonaba a desplante de un pobre diablo ante la macropolítica. Mi candidato Henry Pease cayó en primera vuelta. Vargas Llosa estaba rodeado de zorros ultraderechistas que más tarde él mismo denunciaría en `El pez en el agua'. La izquierda decidió cortarle el paso a toda costa a su enemigo de la derecha histórica e hizo una recomendación irresponsable a sus simpatizantes: voten por ese chinito del que nada sabemos pero parece bienintencionado. Metí la pata. Voté por un Presidente que en 10 años jamas apoyé. Flash forward, 8 de abril del 2001, primera vuelta (has de cuenta que no hay segunda). Los pupitres de la cabina secreta rechinan con mis dudas. ¿Cedo a mis impulsos y voto por la irresponsabilidad de Toledo, perromuertero de las decisiones políticas, ADN del ni a favor ni en contra sino todo lo contrario, presunto padre desnaturalizado escondido tras las polleras de la cosa juzgada, irresistible cholo electoral globalizado, espléndida historia de éxito que merecería un happy end con banda presidencial? ¿O no voto por nadie pues jamás respaldaré al oscurantismo fascistoide y fujipepecista que engorda a la inmaculada Lourdes Flores? Hago tiempo marcando por congresistas, que sí los hay. Pasa el minuto de tolerancia. Me quedo con medio voto en blanco. Play. Quiero decidir mi voto ya mismo y ni un medio me ayuda a espantar los recuerdos del '90. En su afán por ser sutiles y prudentes, en su miedo por declarar cualquier barbaridad que pueda ser más tarde usada en su contra, los canales se han vuelto periodísticamente timoratos. Es irónico que en reciente sondeo de Calandria sobre Independencia y Calidad Comunicativa el 64,8% de encuestados diga que los medios están parcializados a favor de Toledo y sólo un 17,2% diga que están a favor de Lourdes. Por etiquetar la pantalla siguiendo la pista de la vieja y caduca politiquería, los maliciosos de hoy y crédulos de ayer desconocen un nuevo lema de la Tv: casarse con todos y con ninguno. En la prensa escrita sí hay alegres sesgos toledistas junto a solapados tintes lourdistas, pero la tele está muy asustada como para hacerle la campaña a nadie sino a sí misma. Sin embargo, en Canal 2, presumible frente toledista dado los vínculos forjados en el 2000 entre Baruch Ivcher y Toledo, Jaime Bayly ha reabierto el expediente más duro contra Perú Posible: el pleito entablado por Lucrecia Orozco sobre la paternidad de la niña Zaraí. Denuncia pertinente que el acusado hace mal en saltar a la garrocha (dicen que un emisario de Toledo pidió a Ivcher que despida a Bayly y el empresario lo mandó a rodar) y que, más temprano que tarde, va a tener que afrontar si quiere seguir de puntero. La tele del vídeo en espera, es concesiva y culposa. Denuncia tímidamente, recibe la llamada telefónica de descargo y suspende el juicio de valor. Más que de acción es una tele de reacción. Incluso la guerrita de canales de hace un par de semanas ha entrado en fase de tregua para que cada broadcaster se cure los nervios en privado. Hasta a `Contrapunto' le cuesta romper el hielo. Pesan más los conflictos de intereses entre la política y el periodismo (caso Luis Iberico), que las tensiones para lanzar tal o cual nota. El equilibrio del 2 no se logra en cada programa sino mezclando a la vez a Bayly con Beto, Contrapunto y Frecuencia al Día. Del resto del dial, salvo el 11 que avanza tranquilo, mejor ni hablemos. 73,8% de encuestados por Calandria justifican la renuncia de César Hildebrandt a Canal 13. Me sumo al coro sin entusiasmo. Es una pena que CH haya perdido un espacio que debiera estar por encima de las veleidades de un magnate. El medio no es el mensaje de sus dueños, lo es también de sus comunicadores y del público participante. "Ver para votar", el lema del Colectivo Sociedad Civil, no debe limitarse a los vídeos incautados por el Poder Judicial. Debe incluir reportajes sobre temas como éstos: los financistas de Toledo, Lourdes Flores, Alan García y Olivera; las relaciones entre el fujimorismo y la Unidad Nacional; las tesis oscurantistas sobre salud y planificación familiar en la UN; las indecisiones de Toledo; el escaso peso político y social del sindicalismo que apoya a Risco; las contradicciones del feminismo respecto a Lourdes Flores; el enigma del secuestro de Toledo, etc., etc. Si no vemos nada de esto muchos votos van a quedar en blanco o viciados.
Escribe SUSANA VILLARAN
Me encanta ver televisión, me relaja, me divierte, la disfruto muchísimo, sobre todo cuando puedo ver al inspector Morse, una serie inglesa que transmite Films & Arts. Se trata de un investigador que vive sus propias frustraciones en el frío Londres, a quien las cosas le salen mal al inicio, pero luego se las arregla. Morse es súper atractivo, inteligente, sólo que es un fracasado en el amor. Me fascina esa dicotomía en la vida, que no exalta al personaje exitoso, sino al cotidiano, lleno de problemas y frustraciones, donde ser bello es casi un absurdo. Además gusta de la ópera como yo. Esta serie tiene el encanto de presentar la dicotomía de manera sencilla, pero compleja a la vez. Cuando estoy en casa veo "24 minutos", me parecen geniales; veo también Canal N: la rueda de prensa, "Dos por Dos" y el noticiero, y claro, los vladivideos que nos han permitido revelar un sinnúmero de cosas ocultas para el país. La realidad, simplemente la vivo. Con la televisión, sueño.
De Vuelta & Media
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