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Edición Nº 1662 |
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La Política es
un Dibujo
El mejor humor es el que te
hace reír cinco segundos y te hace pensar diez minutos. Oscar Wilde. FLAMIGERA, ambigua, explicativa, de combate. Punzocortante, directa, verbal, ideológica. Hiriente, bivalente, gráfica, detonante. La caricatura política es la forma en la que un cerebro artístico, intelectual y periodístico, por medio de un proceso no del todo consciente, se encarga de procesar y sintetizar información para volcarla en un cuadrilátero en el que, a través de trazos y/o palabras, generará una sacada de vuelta a la realidad que produce, en el mejor de los casos, una sonrisa -mental o sardónica- que dejará al lector una pequeña satisfacción, nuevo punto de vista o frustrante derrumbe de expectativas creadas. Requisitos y condicionamientos: primero romper los mitos, no es necesario
ser un buen dibujante, al menos eso afirma Heduardo Rodríguez,
caricaturista principal de CARETAS con Heduardo en su Tinta y colaborador
de Gestión, quien no se considera como tal: "me considero un periodista,
un columnista de opinión" afirma, y en esto último coinciden
todos. La caricatura política es una actividad crítica desde
una posición particular. La objetividad no existe, y menos en un
género interpretativo. En periodismo no, al menos, los norteamericanos
lo descubrieron hace décadas (pero queda la veracidad, reclaman
los melancólicos). Entonces uno debe atenerse a lo que hay: empaparse
de realidad y empezar a descubrir lo que Alfredo Marcos, caricaturista
de La República, llama las contradicciones del ser humano. Él
mismo continúa: "en la caricatura tú conviertes la tragedia
o la crisis en humor, y lo expresas de una manera distinta". Heduardo
no acepta preguntas conceptuales, pero con una sonrisa sentencia que "son
los caricaturistas políticos los que van minando esa fuerza de
dioses o salvadores de los que vienen a gobernar, nuestro aporte es quitar
el endiosamiento que tienen los líderes".
Lo otro es el carácter eminentemente crítico (y aguafiestero) de los caricaturistas. Sobre todo en una campaña política, en la que las sensibilidades y posiciones traslucen simpatías y disgustos que se pueden confundir con adhesiones o mala leche. Mario Molina, ilustrador y caricaturista de CARETAS y colaborador de Liberación, enfila: "no concibo un humor político que sea laudatorio o pasado por agua tibia, no tiene sentido, sería ilustración pero no caricatura". Heduardo toma la posta: "nosotros nos alegramos cuando alguien hace algo bueno, pero eso no te motiva para hacer una caricatura, porque la caricatura política es tomarle el pelo a alguien". Alfredo difiere: "nosotros elegimos a nuestros adversarios, contra ellos nos enfrentamos, no podemos usar las mismas armas con las que consideramos a nuestros amigos, aliados o simpatizantes... es un asunto de opciones". Molina insiste: "tú tienes tu opción y criticas desde esa opción a todos..., todos tienen algo desde donde se les puede coger". Alfredo espera: "los caricaturistas deberíamos estar aislados, en mi caso no lo he podido hacer, es al revés, yo soy amigo de muchos políticos, siempre las mejores caricaturas son de gente que no conozco". Resumen: libertad plena. Por eso, mientras Alfredo prefiere no esconder su simpatía toledista, Heduardo opta por navegar por aguas libres de compromisos políticos. ¿Situaciones anómalas? Respetar el tiempo de gracia de un Presidente recién nombrado, estar de acuerdo con algún mandatario, y la peor de todas (y aún inédita para felicidad de ellos y tragedia de los demás peruanos): que no suceda nada. Pero, como decía algún galo de Astérix, de ésos que hicieron que Molina descubra temprano su vocación, "eso no va a pasar mañana". Total, apunta Marcos, "el humor peruano está nutrido, como el valse criollo, de tragedia, de comedia, de alegría, a pesar de todo, y de muertes y renaceres diarios". Al fin y al cabo vivimos, para bien o para mal, en el país de las maravillas, donde convergen viejas pitucas y dignos calatos, dirigidos intermitentemente por hombres que no pueden irse. Aunque al final todos se van, por más que la canción anuncie su retorno. (Jerónimo Pimentel). El Miguel Angel de Vladimiro Miguel Angel Mesías, caricaturista de Expreso, fue requerido por CARETAS para la elaboración de la siguiente nota. Sin embargo, Mesías se negó a ella aduciendo la realización de un viaje. A continuación la declaración de Vladimiro Montesinos sobre su injerencia en el humorista. Transcripción del vídeo Nº 1792. Diálogo del general Villanueva, almirante Ibárcena, general Bello y Vladimiro Montesinos Montesinos: "Además con los periódicos hemos hecho, uff, unas caricaturas hoy día en el Expreso. Pero fíjense en la ventaja del manejo de los medios, si no manejamos los medios, carajo". Confesiones de Parte
Sobre Alejandro Toledo Heduardo: No me ha gustado como ha reaccionado con este asunto
de la prueba del ADN. Al margen de esto, noto ciertas tendencias autoritarias
en él. Le falta sentido del humor. No me gusta la ceremonia de
la bandera, es totalmente actuada, impostada. Molina: Hay dos cosas en las que está fallando. Una es que dice una cosa un día y después cambia de opinión, habla de acuerdo al auditorio. Lo otro es lo de la hija, nadie puede afirmar a ciencia cierta que es su hija, pero yo creo que debería hacerse la prueba. En caso de ser el padre yo dudo que eso le reste votos. Sobre Lourdes Flores Heduardo: Lo malo de Lourdes Flores es que está rodeada de gente sospechosa, hay una serie de fujimoristas que podrían estar arrepentidos, pero que en una crisis podrían volver a las andadas. Me parece mejor candidata que Toledo, pero como siempre no es sólo la candidata, sino el programa, las personas que la rodean. (...). No tiene mucho olfato para las cosas que vienen más adelante. Alfredo: Lo importante es saber que uno es un grano de arena, lo importante es ser un grano de arena a favor, no en contra, para el desarrollo de la humanidad. (...). Yo creo que (Lourdes Flores) es un grano en contra, a pesar de ella de repente. Creo que es representativa del continuismo político y económico. Molina: El temor que hay con ella es que el manejo de la economía sea más o menos similar al de Fujimori. Sobre Alan García Heduardo: Yo creo que Alan no es un tipo corrompido, hubo una campaña terrible en su contra pero al final no se le probó gran cosa. Él está en ese grupo de personajes que quieren pasar a la historia como políticos, su ambición es política, quiere realizarse, quizá en algún momento ser el segundo Haya. Alfredo: Alan García es una persona que tiene muchos méritos personales, yo creo que ha cometido muchos errores, pero nadie puede ser condenado por errores. Molina: Alan no tiene chance, el pata tuvo su oportunidad. Tiene una presencia importante pero no le basta.
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