|
Edición Nº 1663 |
||||||||||||||||
|
|
||||||||||||||||
|
|
Con Tinte Indeleble
LA noche del martes será recordada como una de las más dramáticas de esta campaña. Mientras Lourdes Flores padecía en Cusco una contramanifestación que disolvía su mitin, Alejandro Toledo y Alan García presidían, a la misma hora, en la ciudad de Tarapoto, dos concentraciones multitudinarias. Parecía cumplirse en dos ciudades peruanas el consejo que el poeta Goethe puso en labios del director de teatro en su Fausto: "A las masas hay que oponerles las masas". En Cusco, fue, al peruano modo, masas contra masas. En Tarapoto, las masas se manifestaron sin chocar. La demostración de Toledo se efectuó en la Plaza de Armas de Tarapoto. A la misma hora, en la misma ciudad, a quince cuadras de allí, se reunían los seguidores de García. El candidato aprista hasta felicitó a Toledo, que esa noche celebraba su 55 cumpleaños. Al final, el líder aprista estaba exultante porque, según confió a un visitante, su manifestación había reunido más gente que la de Toledo. La euforia lo llevó a proyectar un viaje inmediato a Cusco en avioneta, para efectuar allí el debate telefónico concertado por Ampliación de la Noticia de Radioprogramas del Perú para la mañana siguiente. Hacia las diez de la noche, la polémica estaba en suspenso. Pero finalmente García se quedó en Tarapoto, así como Lourdes durmió en Cusco. El corresponsal de CARETAS, más sobrio que García, consideró difícil calcular cuál de las dos manifestaciones de Tarapoto había congregado mayor asistencia. Su evaluación era que cada una había reunido entre ocho y diez mil personas. También subrayó el hecho de que las manifestaciones hubieran terminado en paz, lo que hizo innecesario el concurso de la fuerte dotación policial destacada a la ciudad sanmartiniana. El debate de RPP fue el primero de esta temporada electoral y es el
primero de ese relieve que en el Perú se realiza por teléfono.
Es éste un hecho singular. Hasta hoy, las polémicas más
notables se han realizado por televisión. La primera ocurrió
en noviembre de 1966 y tuvo como contendores al doctor Luis Bedoya Reyes
y el ingeniero Jorge Grieve aprista, candidatos a la alcaldía de
Lima. El primero representaba a la alianza de Acción Popular y
el Partido Popular Cristiano. El segundo, a la coalición del Apra
y el odriísmo.
Bedoya se impuso por amplio margen, porque supo aprovechar las peculiaridades del nuevo medio de comunicación, en que descuellan el gesto, la frase pronta y la réplica incisiva. Grieve se desplomó cuando, ante una interrogación de su contrincante, sólo atinó a responder: "Ahí está el problema". La frase corrió burlonamente por calles y plazas. Bedoya fue elegido alcalde. El gran debate televisivo de la década pasada se libró entre los candidatos presidenciales Mario Vargas Llosa y Alberto Fujimori, el 3 de junio de 1990, antes de la segunda vuelta. Dos días después nuestra revista publicó su versión del diálogo y alcanzó una de las circulaciones más altas de nuestra historia. Un párrafo de esa crónica parece hecho para hoy: "Fujimori no ha promovido la concertación, sino la división", dijo Mario Vargas Llosa al recordar ciertas expresiones del ingeniero sobre los `blanquitos', los ataques a los sanisidrinos y miraflorinos (CARETAS 1111). El debate radial de RPP se ha procesado en un contexto curioso. En primer lugar, el hecho de que las manifestaciones en la plaza pública han recuperado una validez que se daba por insubsistente. Otra aspecto interesante es que ambos contendores representan dos líneas de pensamiento que están sobre el tapete en América Latina: el socialcristianismo y la socialdemocracia. Eso se ha reflejado en las discrepancias de los polemistas: Lourdes defiende privatizaciones, no plantea cambios radicales en la política económica y confía sobre todo en las inversiones extranjeras. García no se opone a las privatizaciones, pero lanza alertas contra el establecimiento de monopolios privados o el abuso en las tarifas de servicios. Reivindica, en síntesis, un papel regulador y fiscalizador del Estado, aunque proclama estar de vuelta respecto a estatismos y populismos. Hay que precisar que, por lo menos hasta las encuestas más recientes, Lourdes tiene amplia ventaja respecto a García, lo que significa que es ella la que más arriesgó. García jugó con los recursos oratorios que se le reconocen, con los matices y variaciones en la voz, que es un buen recurso en la radio. Allí, dicen los especialistas, más importante que lo que se dice suele ser la forma como se dice. Y Lourdes, quien comparte con Toledo el defecto de gritar demasiado y sin pausa en las plazas, ante los medios, es otro cantar. Hay que señalar, además, que Lourdes demostró coraje en la mala noche del martes en el Cusco. Los apus parecen haberse alzado contra ella. El lunes, en Juliaca, el granizo redujo su mitin a quince minutos. Sus adversarios le han clavado el sambenito de continuista, aparte de derechista. En los mítines, en lugar de flores le arrojan piedras. O, como alguien dijo, le lanzan flores, pero con maceta y todo. Aun así, ella se lanza a la pelea. Cuando muchos creyeron que el contraste de Cusco la desanimaría para la confrontación con Alan, ella reaccionó ratificando el compromiso. Vale la pena señalar ese rasgo de su carácter, más aún tratándose de la primera mujer peruana que asume el reto de aspirar a la Presidencia. En cuanto al Cusco, difícil será precisar en qué medida la perjudicó una infortunada frase de su padre respecto a Toledo. Resultaba paradójico y hasta tragicómico escucharla defender a los camélidos peruanos después del denuesto del señor César Flores.
|
|||||||||||||||
|
|
||||||||||||||||