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Edición Nº 1663 |
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El Debate Pendiente
Escribe SUCEDE como en el fútbol. Gana el que hace los goles aunque el contrincante haya jugado mejor. Ahora bien, si nos remitimos a la historia comparada de los debates presidenciales -cuando éstos se realizan a pocos días de las elecciones- percibimos que su influencia en la intención de voto es relativa. Es decir, no definen tendencias (apenas uno o dos puntos) ni actúan como detonantes. Hablamos claro de debates ocurridos en otras partes del mundo porque aquí sólo tenemos la referencia del único y último encuentro entre dos candidatos a la primera magistratura: Mario Vargas Llosa y Alberto Fujimori. Célebre enfrentamiento en el que los golpes bajos propinados por Fujimori le permitieron, finalmente, el triunfo en las elecciones. Si atendiendo a la demanda de los electores peruanos los actuales dos favoritos en las encuestas, Alejandro Toledo y Lourdes Flores Nano, se animaran por fin a participar en un debate televisado, tendrían que saber que los votos que ya han conseguido -"cristalizados", les dicen- difícilmente se revertirían. Pero como estas elecciones se presentan atípicas puesto que una gran franja de indecisos están entre el nulo y el viciado, entre éste y aquél, la ocurrencia de un debate podría ser muy atractivo y por que no, definitorio. En este caso, Flores Nano y Toledo estarían en capacidad de convencer a los afligidos indecisos. Ojo, no con argumentos (sin desmerecer su importancia) sino con actitudes y conductas. Los especialistas sostienen que una actitud errada de Toledo frente a una Flores Nano "guapeadora" lo perjudicaría más que el mejor argumento de Flores Nano. Y viceversa. El publicista del Apra, Hugo Otero, recuerda por ejemplo cómo
una sola frase de Giscard d'Estaing propalada durante el debate que sostuvo
con Francoise Mitterrand, definió su victoria. Mitterand dijo entonces
que d'Estaing no tenía la suficiente sensibilidad para entender
el drama de los franceses más pobres. "Y usted señor -respondió
el agraviado- no tiene el monopolio de los corazones". Esa conducta (frase)
le mereció el apoyo de la gran mayoría de su nación
y dio pie al título de uno de sus libros.
Se sabe que para el encuentro Vargas Llosa-Fujimori, los consejeros de éste último le sugirieron no ponerse bajo el alero del escritor y que no le dijera `doctor Vargas Llosa' sino simplemente `doctor Vargas' porque así demostraría a los indecisos que tenía agallas. El consenso general y los sondeos dieron como ganador conceptual a Mario Vargas Llosa. Sin embargo, Fujimori ganó en actitudes. El problema aquí y en todas partes es que el puntero en las encuestas siempre se niega a debatir. "Si lleva una ventaja considerable, peor", dice Manuel Torrado de DATUM. Para Torrado, el debate es imprescindible si tanto Toledo como Flores Nano quieren consolidar sus votos débiles, 15 % y 20 % respectivamente, y superar los recientes acontecimientos. "Los ataques entre ambos grupos están afectando a Lourdes Flores que ha bajado 4 puntos y a Toledo que se ha estancado. Mientras que Alan García -a sólo 7 puntos de Flores Nano- y Fernando Olivera, crecen". Una segunda vuelta, por tanto, es inevitable. "De darse un debate que es como una guerra -continúa Torrado- los dos tienen por dónde disparar. Flores Nano a Toledo por lo del ADN y la cocaína y Toledo a Flores Nano por lo de ser la Fujimori con faldas". El profesor Antonio Moreno de la Calle, más conocido como Anmoreca, psicólogo, yoga, asesor de imagen, desnudista en Machu Picchu, inventor del Sythaísmo y hacedor de ciertas conductas de Alberto Fujimori, cree que los disparos pueden ser más numerosos y efectivos. ¿Se acuerda de la portada del diario Ojo que mostró Fujimori en el debate con Vargas LLosa?, pues fue idea mía, dice el profesor. Anmoreca no quiere revelar, aun pasados diez años, de dónde diablos salió la carátula de marras -que anticipó el triunfo de Vargas Llosa- No obstante Fernando Viaña, ex director de ese diario vuelve a aclarar el tema: "no la imprimimos nosotros y cuando la vimos llamamos a un notario para que diera fe que nuestra edición todavía no había aparecido. Después presenté una demanda fiscal contra Fujimori". La portada fue impresa en Navarrete y como se recuerda José Tassara del Canal 7 la depositó en las manos de Fujimori. Dos horas antes, Mauricio Mulder la había exhibido en la televisión. Ese sí que fue un golpe bien bajo, profesor. "Pero efectivo",
señala Anmoreca. Según él, tenía que manipular
de forma negativa la imagen del "super, superhombre" que era Vargas LLosa.
Yo le dije a Fujimori que además debía hacer anotaciones durante el debate. Vargas Llosa iba a alardear de su intelectualidad y memoria por lo tanto no se iba a molestar en anotar nada. Si se hacen apuntes se refleja una imagen de puntualidad y de detalle. Aunque no se anote nada. Por lo visto Fujimori no perdió esa costumbre o como dice Anmoreca "mecanismo". El truco en un debate, según Anmoreca, consiste en ejercer una influencia de tipo sicológica sobre la otra parte. "Una especie de hipnosis sutil destinada a desconcertar al otro. Acompañada, eso sí, de ciertas cuñas -palabras o frases- apoyadas de un gesto determinado no racional que va directo al inconsciente". ¿Qué deberían hacer o dejar de hacer Toledo y Flores Nano para ganar en un supuesto debate. Contesta Anmoreca: "Contratarme". No puede revelar sus secretos pero lo intenta (ver recuadro). "Todas las personas tienen un punto vulnerable. Hay que descubrirlo pues la gente falla cuando no controla sus emociones". "Un punto débil de Toledo es que es muy emocional. Flores Nano es pasiva, puede tener las mismas emociones pero las reprime por instinto natural". Añade: "A él hay que darle más control y a ella más agresividad". Anmoreca insiste en incluir a Alan García en la danza: "El domina con mucha facilidad sus mecanismos de tipo retórico, tiene buenas salidas e improvisa, pero es muy fácil de ser herido por su pasado político". Falta un detalle. Un debate presidencial no se organiza así no más. Que lo diga el padre Juan Julio Wicht, de la Universidad del Pacífico, entidad que promocionó el famoso encuentro Vargas Llosa-Fujimori. (CARETAS Nº 1111. El escritor también relata el suceso en "El pez en el agua"). Fue una verdadera proeza. Cuando por fin cada agrupación nombró sus personeros tuvimos arduas sesiones para definir todos los puntos. Hasta que, por Dios, se pusieron de acuerdo. Seis grandes temas y un moderador, Guido Lombardi. Se fijó el local, el Centro Cívico. Se acordó que el debate se transmitiría en señal "limpia" y que las cámaras enfocarían a un candidato a la vez. Las medidas de los atriles. Los cupos (periodistas y 20 invitados por cada grupo). Los médicos para ambos candidatos. Una botella de agua para cada uno. Media hora antes del inicio me di cuenta que la botella del Ing. Fujimori había desaparecido, casi me muero. Los de Cambio 90 la habían capturado "por prevención". También se consiguió amplia seguridad y un grupo electrógeno por si las moscas. Tanto el padre Wicht como Guido Lombardi están dispuestos a repetir el plato. Sólo falta que los contrincantes se pongan de acuerdo para que, por ejemplo, no ocurra esto: Según Lombardi, en el último momento, los de Cambio 90 se dieron cuenta que el atril era muy elevado para Fujimori y pusieron detrás de él un banquito. A Pedro Cateriano, del Fredemo, le dio mucha cólera y saltó sobre el banquito hasta deshacerlo. Pedro Cateriano alega que la versión de Lombardi no es exacta. Ordené que retiraran el banquito y punto. Y es que es un hecho que banquito se va a necesitar.
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