Edición Nº 1663

 

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    ARTICULO

    29 de marzo de 2001

    Uriel Vela Sus Armas
    Para neutralizar el cáncer de la corrupción, Uriel García -médico y ex ministro de Salud- se lanza al Congreso en la lista del FIM.

    Firme defensor del uso de medicamentos genéricos y del carácter asequible de ciertos sustitutos a los medicamentos "de marca" que suelen estar por encima del presupuesto popular, Uriel García Cáceres (Cusco, 1922) es, además de heredero de una sólida formación humanista -su padre fue el indigenista José Uriel García-, uno de esos profesionales que merecerían un lugar en el próximo Congreso. En él se combinan las facetas del médico y del investigador de la historia clínica peruana que, desde la política, es capaz de encontrar vías para atenuar el drama de sus compatriotas. Así lo hizo en 1981 como ministro de Salud del segundo belaundismo, parando en seco con imaginación y escasos recursos la amenaza de la deshidratación infantil. Y últimamente, con artículos periodísticos en los que ha puesto la mira sobre las principales amenazas para la salud pública en el Perú.

    En su estudio, el patólogo Uriel García -número 6 del FIM por Lima- vela las armas con las que asegura peleará por la salud de los más pobres: laboratorios cuídense.

    Entrevista PEDRO TENORIO

    URIEL García recibe a CARETAS pocas horas después de que Fernando Olivera, líder de la agrupación por la que participa en estos comicios, anunciara al país su decisión de someterse a una prueba toxicológica. Las preguntas sobre su decisión de volver a la política activa -García había renunciado a Acción Popular en 1994 después de casi 40 años de leal militancia- y sus comentarios sobre la actual coyuntura debieron interrumpirse ante los requerimientos telefónicos que Olivera le hacía, consultando los alcances de un examen de cabello que finalmente se haría el lunes 26.

    "No te preocupes, el resultado podría estar en dos días si enviamos la muestra hoy mismo", dijo el galeno. Al otro lado de la línea las preguntas se atropellaban una tras otra y García asentía: "Sí, tienen que ser cabellos con raíz, para detectar posibles consumos en el tiempo".

    Olivera colgó, el teléfono no volvió a sonar y Uriel García, quien pasaría por un querendón y retirado abuelo de 10 nietos (si se quedara quieto), inicia el recuento de las razones por las que decidió postular al Congreso.

    -¿A su edad no sería lo más cómodo pensar en el retiro, qué lo anima a buscar una curul?

    -Siento, pese a mis años, que aún estoy en la brega, que todavía puedo aportar. Además, en nuestra historia política ha habido gerontos como Luis Alberto Sánchez y Gonzalo Ortiz de Zevallos que fueron brillantes parlamentarios a una edad proterva.

    -¿Doctor, quiénes infectan la política peruana?

    -Muertos políticamente Montesinos y Fujimori creo que, principalmente, los doce apóstoles. Ellos no sólo hacen daño; no tienen bandera, no tienen ninguna línea ética y son capaces de apoyar sólo a quienes piensan que va a favorecerlos. Los grandes intereses económicos son los que realmente han prostituido la política peruana. Son los peores.

    -¿Aun así existe cura?

    -En primer lugar hay que reconocer que las posibilidades de mejora en la política nacional son muy grandes. Es fascinante, porque casi todo está para mejorar, en este momento estamos prácticamente en cero. El Perú no necesita una autopsia, requiere una biopsia que le permita detectar yerros y defectos para salir del estancamiento.

    Servicio militar, circa 1943.

    -Según las encuestas, ¿qué pasa en estas elecciones con Fernando Olivera?

    -No deja de sorprenderme hasta dónde la política nacional necesita de políticos honestos. Que el fiscal, por hechos notoriamente irregulares, tenga menor aceptación que el acusado... Eso dice mucho de qué tan enferma está la política peruana.

    -Hasta ahora, lo más probable es una segunda vuelta entre Lourdes Flores y Alejandro Toledo. ¿Qué piensa de ellos?

    -Son opciones perfectamente válidas, aunque no de mi simpatía por obvias razones. Además, Toledo no ha mostrado planteamientos claros para remediar la injusticia social.

    -¿Y en el caso de Lourdes?

    -Ella está muy a la derecha de lo que se necesita en un país como el nuestro: una opción distinta a la del libre mercado a ultranza. Nosotros no podemos pagar una deuda externa con los intereses usureros que ahora existen. No puede ser que el señor Michaele Camdesus haya recomendado que a los jubilados del Tercer Mundo se les congelen sus pensiones y se les anule la célula viva, y que él sí las tenga como jubilado del FMI.

    -¿Si tuviera que optar entre ambos en una segunda vuelta?

    -Va a ser difícil, quizás vote en blanco.

    -El tema de la semana ha sido el probable consumo de cocaína -voluntario o no- de un candidato, ¿Qué le recomendaría al involucrado?

    -Pienso que es una evidencia que hay que aclararla. Es necesario que nos den una explicación y no evadir la verdad. Yo diría que para nada es conveniente ocultar las cosas, sino pregúntenle a Clinton.

    -¿Qué piensa de Alan García?

    -Es uno de los oradores más connotados que he escuchado en mi vida, pero tiene una deuda moral con la verdad y debería aclarar su situación jurídica en un juicio justo. Fujimori lo convirtió en mártir, en perseguido político. Justifico que no haya querido regresar al Perú con un Poder Judicial envilecido.

    Cusco, 1925, el matrimonio García Cáceres e hijos "bajó el lente amigo de Martín Chambí". El candidato posa sentado sobre las faldas de Amelia, su madre. Uriel tenía entonces 3 años.

    -En ese punto usted discrepa abiertamente de Fernando Olivera, quien apoyó la Ley de Contumacia contra el ex Presidente.

    -Lo que pasa es que Fernando tiene la sinceridad del boy scout. Cree que estar en una causa justa justifica hacer una cosa radical como ésa.

    -Hace poco cuestionó a algunos laboratorios por probar sus medicinas en niños como no lo harían en EE.UU u otros países del orbe. ¿Qué haría al respecto en el Congreso?

    -Impulsaría que el Parlamento Latinoamericano se ponga las pilas y que en nombre de la globalización nuestra legislación sea igual a la de los países desarrollados. No puede ser que alegremente nos tomen como "Conejillos de Indias". Además, hay iniciativas que podemos poner en marcha para curar a los más pobres: hace unos años, en Sudáfrica, Nelson Mandela dio una ley por la que dejó de lado los derechos de fabricación y patente de medicinas contra el SIDA porque al importarlas eran demasiado caras, y dispuso su fabricación nacional. Como era de esperarse, tres laboratorios mundiales objetaron la medida. Ahora, estos tres laboratorios le dicen al gobierno sudafricano que se olvide de la ley y que, a cambio, recibirán esas mismas medicinas al precio que ellos quieran. Si ése es un camino para tratar con las multinacionales, ¿por qué a los peruanos no nos van a hacer esos mismos descuentos? Es cuestión de poner manos a la obra.

    -¿Cuáles son las bestias negras de la salud en el Perú?

    -La pobreza es la más importante de todas. Hasta ahora nadie quiere entender que la tuberculosis no sólo se cura con antibióticos. Cuando hay acceso a un buen salario, una buena vivienda, servicios básicos y una aceptable alimentación, la TBC disminuye notablemente.

    -Hablando de política menuda, hace un tiempo escribió una tipología del sobón, ¿quién le parece ahora el más sobón de la campaña?

    -Siempre han sido, desde la sombra, los 12 apóstoles porque siempre han querido asegurar sus privilegios. Pero no quisiera dar nombres, la gente los conoce, hasta aparecen en la televisión y yo, si bien conozco a muchos, nunca los he utilizado. Recuerdo que al día siguiente de jurar como ministro apareció en mi casa un camión, ¡alguien me enviaba media res de regalo! Asombrado, comencé a gritar para que se la llevaran. Así hubiera querido, no tenía una refrigeradora tan grande (ríe).

    -¿Le reconoce algún mérito al dúo Montesinos-Fujimori?

    -Es difícil. A veces me pregunto qué habría pasado si Al Capone hubiera llegado a ser alcalde de Chicago. Estoy seguro de que habría construido escuelas, limpiado calles, apresado delincuentes y asaltantes de poca monta, pero jamás hubiera dejado de ser Al Capone.

    -¿Si no gana doctor, a qué se dedicará?

    -Regresaré a lo que tanto extraño ahora: a mis libros y a mi computadora, a seguir borroneando las tonterías que escribo. Pero no se crea, mis pacientes me han jurado que votarán por mí.

     


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