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Edición Nº 1664 |
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¿A quién le puede interesar difamar a Lourdes Flores: al candidato que hace rato está en primer lugar? No se necesita ser muy astuto para darse cuenta de que el único que sale ganando con ello es aquel que va tercero, justamente al que la prensa, la radio y la televisión tratan con guantes blancos. Ya lo ha dicho alguien antes, pero lo repito: se necesita ser bien cándida para, estando segunda en las encuestas, polemizar con Alan García, que sólo tenía mucho que ganar y muy poco o nada que perder en dicha confrontación. Si Hitler no hubiera muerto en Berlín, si estuviera preso de por vida en algún lugar, siempre habría abogados capaces de salir en su defensa, como acaba de ocurrir con un grupo de mercenarios que llegaron al Perú (sin decir quién les paga) con el propósito de señalar que Abimael Guzmán es un preso político y, no importa los crímenes que haya cometido u ordenado cometer, merece un trato mejor del evidentemente duro al que está sometido. Con aspecto de abogados de la mafia, el grupo venido del extranjero para defender una causa que le es tan dolorosa a todos los peruanos, se despachó a su regalado gusto, utilizando la libertad de opinión que Guzmán le negó a tanta gente. No sé si esos abogados se habrán dado cuenta, pero su presencia en esa conferencia de prensa en la que participaron, le resultó harto enojosa a los periodistas allí presentes. Indudablemente que esos abogados -reclutados sabe Dios dónde- parecían desconocer las tristes hazañas de su defendido, cuya actividad terrorista fue negada por ellos. Como si, entre tantos otros, el vil atentado de Tarata hubiese sido no el acto despiadado y terrorista que fue, sino una suerte de confrontación beatífica de ideas. Un próximo cliente de ese grupo de abogados podría ser Vladimiro Montesinos, cuando sea aprehendido. La ADOGEN (asociación de oficiales generales y almirantes en retiro) decidió hace poco algo único en su historia: separar de la institución a los generales Víctor Malca y José Villanueva Ruesta, por considerar que estaban incursos en actividades en contra del honor institucional. Era hora, porque uno puede hacerse de la vista gorda, pero no tanto. En casos como los de los dos mencionados no caben medias tintas. Mientras tanto, que otros vayan poniendo las barbas en remojo. Estamos ya en abril: ¿cuándo comenzará la campaña contra los ruidos molestos (incluyendo el de los silbatos de la policía)? Hace poco escuché la propaganda de un candidato al Congreso que dice (ya saben ustedes de quién se trata): "Ahora la jubilación está más cerca que nunca". Esperamos, efectivamente, que se jubile lo antes posible. El Perú de pie lo pide. Y hablando de propaganda electoral, hoy martes que un poco tardíamente para mi costumbre escribo estas líneas, vivo esperando el momento en que los candidatos, de cualquier laya, ya no puedan hacer más anuncio de sí mismos. Y sueño benéficamente con un tiempo futuro en que las paredes y los postes estén limpios de alusiones electorales. Aunque, en verdad, a veces veo por allí rezagos de campañas electorales de años pasados. Signos indelebles de nuestra falta de cultura cívica. Con la Confiep está pasando aquello del verso: Pobres mis cabellicos, maire, uno a uno se los lleva el aire. http://.www.newsevenwonders.com/s/voting.php En esa página web usted, peruano o peruana, podrá votar a favor de que Machu Picchu sea considerada como una de las nuevas Siete Maravillas del Mundo. Es así de sencillo: escríbalo en su computadora y elija a nuestro mayor monumento arqueológico, ése que nos representa de hecho en todo el mundo, contribuyendo a su definitivo reconocimiento universal. Es mejor que votar en las próximas elecciones, les aseguro. Los voceros del fujimorismo han iniciado una campaña de amedrentamiento al país, que consiste en levantar o simplemente inventar informaciones sobre negados rebrotes del senderismo y terrorismo. Acorralados por la opinión pública -al punto que no se atreven aparecer en ninguna parte- ellos son en verdad los que hacen terrorismo. Felizmente están a punto de ser aplastados por los votos. Hay una imagen patética del país que se repite cada día: los accidentes de ómnibus en la carretera, en los que mueren casi cientos de peruanos al mes. No conozco estadísticas al respecto, pero mucho me temo que no haya país en el mundo en el que existan más accidentes de vehículos de transporte público. Antigüedad de la flota, falta de preparación y de cultura automotriz de los conductores, lo que sea, lo cierto es que sucede a diario. Algo así como en la política peruana. Vamos a ver si algo cambia a partir del domingo. Esto quiere decir que ésta es el último Lugar Común antes del diluvio. Ojalá que no llueva al revés.
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