Edición Nº 1668

 

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    ARTICULO

    3 de mayo de 2001

    EXODO
    El primer año del milenio emigraron casi 200 mil peruanos. Más de un millón han hecho lo mismo en los tres últimos lustros. Récords que preocupan.

    Retrato del que emigra. Antes de irse vende todo o se lo lleva. Casi ninguno piensa volver pronto.

    El año pasado, la desilusión se fue del país. Decenas de miles cruzaron la frontera en busca de un futuro incierto; pero para ellos, mejor. La mayoría se fue con visa de turista o, peor aún, ingresando a pie. Muchos perdieron los ahorros de una vida. CARETAS reunió testimonios de gente que está a punto de partir ilegalmente y las escalofriantes cifras de los últimos quince años, tres lustros que abarcan tres períodos de gobierno y dos presidentes: Alan García y Alberto Fujimori. Y la tendencia es creciente.

    Escribe MARTIN MUCHA

    LA oficina de Teófilo Altamirano, doctor en Antropología por la Universidad de Manchester y especialista en el tema de la migración, está excesivamente ordenada. En su pizarra está dibujada la tabla de cuántos se fueron y no volvieron en los últimos quince años. "Se puede ver cómo le va al país con tan sólo ver su saldo migratorio" -asegura. La crisis elevó la cifra a un récord, 183.908 peruanos se fueron el 2000. Un hito histórico que no tiene parangon. "Fueron 12 meses que desmoronaron la credibilidad de muchos peruanos en su país, el 2001 se avizora igual o peor".

    Las causas que impulsan una partida de esa magnitud son socieconómicas, culturales y en estos últimos tiempos políticas. "Por el lado socioeconómico, es evidente que el fenómeno implica la búsqueda de mejores salarios. Cuando la economía se estanca las maletas se alistan".

    Raúl (31) establece un vínculo visual con el mesero del Norky's. Vive en una casa de un piso en Comas. Sabe que será su último pollo a la brasa antes de intentar cruzar como "coyote" la frontera de los Estados Unidos. "Parte pierna" -solicita. Ha pagado tres mil dólares hasta llegar a Tijuana. Una vez allí tendrá que pagar la misma suma logre o no logre el objetivo. No hay reembolso. No tiene idea de qué hará después. "Allá hay chamba en todos lados" -afirma confiado. Con él viajarán cuatro peruanos más. Hay salidas todas las semanas. La mafia que los transporta no es local. Hace lo mismo con venezolanos, colombianos, ecuatorianos y bolivianos. "Me he roto el lomo tres años para conseguir la plata". Su familia lo apoya en su decisión, antes su tío Toño y su cuñada Ivette ya lo habían hecho. Ahora casi gozan de residencia. Pero él no puede ir a ninguna de sus casas porque puede arruinarle los trámites.

    En los últimos meses, las colas para obtener visas son de mayúsculas proporciones y una clara muestra de lo que está pasando. Según el Consulado General de Estados Unidos, en los primeros cinco meses del año, las solicitudes han aumentado 39% respecto al mismo período del año 2000, en el finalmente hubo 198 mil. Las entrevistas personales diarias han pasado de 400 a cerca de 3.000. Las autoridades consulares se han visto obligadas a implementar un sistema telefónico para solicitar citas y, en convenio con DHL, devolver los documentos que se presentaron y el pasaporte.

    Maricielo (26) tiene visa para Europa obtenida en la época en que sus papás tenían una pequeña -pero próspera- empresa de calzado. Ahora, al borde de la crisis y con sus estudios de Derecho en la Universidad de Lima truncos, ha optado por irse a Italia. "Allá voy a trabajar de baby sitter, ganaré un aproximado de 800 dólares" -señala sin importarle que sólo podría viajar, oficialmente, como turista.

    Las colas para la partida parecen infinitas. Derecha: Los destinos históricos de los que se van. El obstáculo principal es el idioma.

    El 50% de los que se han ido está entre los 20 y 40 años. Conforme avanza la crisis, aumenta el porcentaje. Una característica adicional, las mujeres son 11% más que los varones. "Ellas tienen más suerte porque pueden obtener empleo como empleadas del hogar"-complementa Altamirano. Los hombres deben conformarse con trabajos menores y subpagados.

    Existe una tendencia por viajar a Argentina, que es, en términos país, el pueblo joven para los migrantes. Es sumamente caro y, habitualmente, van a parar a lo que los platenses llaman Villa Miseria. "Cabe agregar que un bloque de gente lumpen está partiendo hacia allá. Y ésa es la migración que afecta a la gente honesta que va a buscar un mejor porvenir". Europa da mayores ventajas económicas. Sin embargo, el reto -a excepción de los optan por ir a España- es conseguir trabajo sin conocer el idioma. Otros destinos se han detenido. Por ejemplo, la migración a Japón ha parado. En un momento fue la más elevada. Hay 50.000 peruanos allá, pero ya se ha perdido la confianza.

    "La emigración crece también por la influencia del libre mercado y la globalización, el internet puede ser considerado un factor, a considerar, pero no el más importante".

    Las causas políticas tienen un vínculo estrecho con la emigración. Cuando en el Perú se experimentaba una inestabilidad política, que se percibió particularmente en el gobierno aprista, aumentó la movilización de peruanos al extranjero. La situación de esos años sólo pudo ser superada por el segundo período de Fujimori. Según Teófilo Altamirano, "mucha gente, solamente con pensar que Alan García gana la Presidencia, ya está pensando en irse y para eso no se necesita ningún cálculo estadístico".

    "Thanks for your visit" -dice Emiliano (43) mientras recibe una propina de 5 dólares de un turista holandés. Hace ocho meses que busca trabajo estable en su profesión. El es Ingeniero Forestal. Ahora es guía turístico. Ha vendido enciclopedias, ha trabajado de mesero, ha sido peluquero y ha llegado a lavar carros antes de llegar a su actual empleo. El se va a Argentina en estos días. "Sé que varios peruanos la pasan mal allá, pero yo tengo profesión y de cualquier modo me irá mejor en Buenos Aires". Su pasaje vía terrestre está comprado. Sus maletas listas descansan. Su habitación alquilada a tres cuadras de Angamos con la Vía Expresa está casi vacía. "En este país no se puede creer en nadie, los políticos roban, se van y la pasan bien. ¿Cuándo la voy a pasar bien yo?" -dice y guarda el boleto de ida en su chaleco, antes de ir a trabajar.

    "El Gobierno no puede implementar una medida política para reducir la libertad de la gente. Una ley no puede impedir la fuga masiva de peruanos. Lo único que queda es mejorar al Perú" -afirma enfático Altamirano. Hay 2'179.000 peruanos en el exterior entre legales e ilegales. Es la clase media y alta la que se va. "Los excesivamente pobres no tienen, ni siquiera, la opción de partir". Las cifras apuntan para más. El destino de los desesperanzados parece estar lejos de las fronteras nacionales. El retrato de un país que se va por la ventana.

     
    La dramática fuga de los últimos 15 años. Sólo el 55% de aquellos que ya están estables envía dinero. El 54% tiene más de 10 años fuera.

     


    Destino Mayor
    La costa este norteamericana es el lugar de llegada privilegiado por los peruanos. La colonia en Patterson, Nueva Jersey, se calcula en 35 mil.

    Trabajos mal pagados, primer mordisco que logra el inmigrante que llega a la Gran Manzana.

    POLLERÍAS a la brasa, conciertos de Eva Ayllón, CARETAS por internet, e Inca Kola importada, son rasgos ya típicos de la vida peruana en Patterson, Nueva Jersey. La copiosa colonia peruana en dicha ciudad ha trasladado hasta ahí sus gustos y negocios, al mismo tiempo que devuelve puntualmente a los suyos aún en el Perú sólidas remesas que el país de las oportunidades les permite reunir.

    El éxodo hacia la costa este norteamericana (ver cuadro aparte) supone una sucesión de etapas que se repiten con cierta fidelidad. La primera, la del sacrificio inicial, es la más dura. Carlos Chira, 39 años, dejó hace tres años su familia y su trabajo en el archivo del Palacio de Justicia en Lima para tentar suerte en los EE.UU. Los primeros trabajos -limpieza de baños, cocina de restaurantes al paso- son menores y escasamente pagados. Ahí es dónde hay que aguantar. La segunda etapa tiene que ver con la adaptación y el integrarse a la cadena de compatriotas que ya están establecidos. Es así que Chira se contactó con otro peruano que ya tenía una empresa de transporte turístico sirviendo el mercado de Nueva York. Hoy, tres años después de su apuesta, Chira vive en los EE.UU. con su esposa y cinco hijos, y se acaba de comprar una casa en Nueva Jersey. "Es algo que en tan poco tiempo jamás hubiera podido hacer en el Perú", dice. En esta transición, comenta Julio Vega cónsul peruano en Nueva York, se da la "peruanidad vergonzosa". La precariedad del status migratorio, la desconfianza hacia el nuevo hábitat, hace que el peruano oculte su verdadera nacionalidad y busque la manera de hacerse norteamericano. "Tenemos un desborde acá: sólo tres cónsules para atender a toda la colonia de NY y NJ. El peruano se confunde y cree que somos meros recaudadores de una población cautiva. De esto, vendiendo la ilusión de la nacionalización, se aprovechan abogados inescrupulosos. Queremos cambiar esa percepción", dice Vega.

     
    Farfan: lo nuestro es la latinizacion.Derecha: Carlos Chira, del Poder Judicial a chofer.

    La tercera etapa es la de la prosperidad y organización. Las remesas a Lima se regularizan, se inician los trámites y recursos para "jalar" a otros familiares, y -ya establecidos funcionalmente con la nacionalidad a distancia y el green card ad portas- se regresa a Lima pero con pasaje de ida y vuelta. "Ese es el perfil de nuestro nuevo frequent flyer, y el 80% de nuestro vuelo a Newark", dice Alberto Farfán, gerente de RRPP de Continental Airlines, aerolínea con 62 años en el mercado internacional, 5 en el Perú y un rescate milagroso desde 1994 a cargo de su celebrado CEO Gordon Bethune, proeza registrada en su libro "From Worst to First". Con dos vuelos diarios de Lima hacia su hub en Newark, Continental ha copado el 20% del mercado y ha visto su desarrollo signado por este fenómeno migratorio. Su estrategia de marketing radica en el "latinización", neologismo que es credo de Pete García, encargado (de origen latino, por cierto) de marketing para Latinoamérica. "En el caso de los vuelos desde y hacia Lima -dice Farfán- esto supone por ejempo más espacio en las bodegas sobre los asientos, así como un menú adaptado: mazamorra, arroz con leche y arroz con pollo a bordo son los primeros sabores de la nostalgia. El aeropuerto de Newark, por su parte, también se está adaptando a esta ola. Es que cada destino está marcado por la característica de sus viajeros. Hacia Miami predomina el viaje vacacional y de compras. Hacia Houston, otro hub de Continental y ciudad donde se calcula viven 15 mil peruanos, el viajero es de negocios. El aeropuerto de Newark, si bien queda en Nueva Jersey, supone el viaje más corto hacia Nueva York (a diferencia de La Guardia o Kennedy, que están dentro del mismo NY). Y ya se ha visto obligado a adaptarse y recibir adecuadamente el flujo migratorio latinoamericano. Para empezar está ampliando su área de migraciones, y facilitando la puntual y masiva salida de aviones con destinos latinoamericanos desde la Terminal C. Además, se está incorporando prácticamente un shopping mall con más de veinte tiendas conocidas, librerías y restaurantes al mismo aeropuerto, como para compras y comidas con un pie en el avión. Porque los latinos, acá o allá, siempre dejamos todo para el último momento.


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