Edición Nº 1668

 

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    ARTICULO

    3 de mayo de 2001

    ¿Una Lección Aprendida?
    El severo análisis del sociólogo Carlos Reyna en torno al Gobierno de Alan García.

    Carlos Reyna (Ancash, 1954), sociólogo asociado a DESCO, publicó hace un año "La anunciación de Fujimori. Alan García 1985-1990", libro en el que diseccionó los avatares del gobierno aprista y las condiciones políticas y sociales que hicieron posible el advenimiento de Alberto Fujimori al poder. Ahora que la campaña entra a su recta final, Reyna es convocado por CARETAS para analizar los mensajes y gestos del candidato García Pérez, quien ahora asegura haber aprendido de los errores y excesos del pasado. Y no pocos le creen.

    García, como Presidente mozallón, cogía tiza y pizarra para decidir y anunciar medidas, enmendándole la plana a sus ministros. ¿Se repetirá?. Derecha: Reyna.

    Entrevista PEDRO TENORIO

    ¿Qué sucedió para que AGP, tan criticado por su primer Gobierno y hasta acusado por corrupción, tenga nuevamente posibilidades de llegar a la Presidencia?

    -En la década fujimorista la política peruana ha regresionado a nivel de partidos e instituciones, e incluso a nivel de ciudadanía. Eso explica que figuras como AGP aparezcan como salvadoras. También ha sido importante la manera cómo los medios cubren las elecciones: García ha pasado piola, primero, porque llegó cuando los videos de Montesinos estaban en su apogeo y él se paseaba por los canales diciendo que todo era una leyenda negra del fujimorismo. Después vino la pugna entre Toledo y Lourdes Flores, y ahora las denuncias de Jaime Bayly. Todo eso ayuda a AGP, quien no desaprovecha ningún espacio que se le dé.

    -¿Cuáles fueron las responsabilidades de García durante su Gobierno?

    -Creo que el principal fracaso de García fue él mismo. Su visión política está cargada de un mesianismo que lo lleva a buscar una dimensión histórica, todo eso alimentado por los propios apristas. Durante 1985-1990 hubo varias crisis provocadas por un afán de protagonismo que lo llevaba a imponerse sobre las instituciones. La primera gran crisis de su Gobierno la provocó él. El caso de los penales se produjo porque García decidió darle una lección a los terroristas: que él era la autoridad y no podía ser desafiado. Así, ordenó a los militares tomar los penales y develar la revuelta en el menor tiempo posible. Tras la matanza, para exculparse García exclamó "o se van ellos o me voy yo". Sólo se fueron algunos oficiales de la Policía.

    -¿Más allá de las cifras, qué deberíamos recordar de su manejo económico?

    -En 1987 la aventura de estatizar la banca, que no conocían ni su gabinete ni su primer ministro Guillermo Larco Cox, ni su partido, sino un pequeño grupo de asesores, refleja su estilo personalista. Cuando se da la crisis de la inflación, en septiembre de 1988, él obliga a su ministro de Economía a dejar a medias las medidas correctivas que se iban a aplicar. Le enmienda la plana a Abel Salinas porque éste "interfiere la evaluación socio-política del Presidente".

    -¿García asegura que no repetirá la farra de la emisión inorgánica y el desmanejo del BCR, pero, qué riesgo corre el manejo del Estado?

    -Hay la amenaza del clientelismo, que es de una altísima probabilidad, porque AGP necesita al Partido Aprista para que sea la tropa de su proyecto caudillista. Al llegar en enero dijo "yo no voy a ganar, seguramente. Vengo a refundar el partido". Creo que de ganar, él utilizará al Estado como un recurso para relanzar al Apra. El PAP no tiene presencia en la escasa representación sindical existente, no tiene organizaciones juveniles, ni gobiernos locales, ni movimientos femeninos. Salvo que estén en la clandestinidad, que no creo, ésa sería la vía: utilizar al Estado para alimentar al aprismo.

    -¿En su gobierno hubo errores de juventud como esgrime AGP o son rasgos de su personalidad?

    -En García existe una enorme contradicción entre el demócrata, el buen estratega -pues como candidato es muy capaz-, y una megalomanía que termina haciéndole mucho daño a la democracia y a la economía del país.

    Análisis previo al anuncio de su candidatura.

    -¿De qué forma repercute todo eso en esta campaña?

    -El sabe que un eventual gobierno suyo despertaría las suspicacias de los inversionistas. Pero eso no le importa, él arriesga esa suspicacia a costa de su deseo de llegar al Gobierno. No tiene equipo, no tiene plan, y cuando aún estaba en Colombia, a fines de enero, dijo que venía no para ganar sino para colocar algunos temas en la agenda política. No se preocupó ni de planes ni equipos y ahora arriesga al país embebido en su rol salvador. Y eso está alimentado por la propia mentalidad aprista: todos dicen que no hay otro en el partido, que el partido es Alan.

    -¿De ganar, podrá el PAP controlar a García o será García quien controle al PAP?

    -El liderazgo aprista hoy en día está todavía más rendido que antes. Hoy no están Luis Alberto Sánchez, Ramiro Prialé o Fernando León de Vivero que, al menos, ejercieron algún tipo de contrapeso frente a sus caprichos divinos.

    -¿Cuán impredecible sería un nuevo gobierno de García?

    -Creo que lo sería más que en 1985, pues entonces tenía una Comisión Nacional de Plan de Gobierno y hoy no lo tiene. En 1988 la juventud aprista se rebeló acuñando el lema "Fuera los amigos, el jefe es Haya". Ahora parecería como si nadie pudiera fiscalizarlo.

    -¿Hay madurez en el líder, o todo se sustenta en un solo individuo?

    -Es curioso. Dice "la garantía soy yo", "ya goberné, puedo concertar", pero olvida que no se puede gobernar solo y menos cuando sus virtudes personales siguen siendo discutibles. Y eso que no estamos hablando de un conjunto de casos judiciales irresueltos que podrían reactivarse durante una crisis política y afectar la legitimidad de su Gobierno.

    -Más aún cuando se carece de mayoría en el Congreso.

    -En 1985 AGP tenía un mensaje concertador, "soy el candidato del aprismo pero mi Gobierno será de todos los peruanos", decía. Y ya sabemos el lugar que ocuparon amigos y asesores. El se decía muy amigo de Alfonso Barrantes, pero fue desleal con él cuando inventó la candidatura de Jorge del Castillo y el tema del Tren Eléctrico para hacerse de la alcaldía de Lima.

    -¿Cree que García volvería por la senda del populismo?

    -Las probabilidades son muy grandes. A unos ofrece Banco Agrario, créditos para los "taxi cholos", bajar tarifas y tasas de interés. Ante la Confiep se muestra casi un liberal y en la Embajada Norteamericana aplaude el ALCA incluso antes del 2005. Un candidato populista es el que le ofrece todo a todos, ése es un típico trabajo clientelista.

    -¿Pero acaso no tiene otros méritos que subyuguen al electorado?

    -Desde luego. Hay que reconocer que su éxito electoral se debe a que fue el crítico más agudo de la política económica del fujimorismo. García denunciaba la dictadura económica del fujimorismo y hablaba de "Pan con libertad", temas que otros ni tocaron. Así es como logra sensibilizar a los jóvenes, a la gente del pueblo. Lo curioso es que conforme avanza deja estos temas y ahora parece un estadista liberal.

    "Me imagino que con AGP en el poder, muchos apristas de antaño volverían. Ellos no se esperaban lo que ha pasado"

    -¿Qué opina de que al hablar de equipo, García muestre algunos rostros conocidos de su anterior Gobierno?

    -Esa orfandad me deja pensando. Me imagino que con AGP en el Gobierno muchos apristas de antaño volverían. No están en esta campaña porque no esperaban lo que ha pasado, sino hubieran estado acá, a la diestra de dios padre a la hora de la cena.

    -Hay algo que intriga a quienes no recuerdan el Gobierno de García ¿Si fue tan malo, por qué obtuvo 22% de los votos en 1990?

    -Por varias razones. No sólo porque el PAP era uno de los partidos mejor organizados, sino porque durante toda la campaña del `90 utilizó recursos del Estado. Además, la candidatura de Mario Vargas Llosa se autoliquidó con sus propuestas y la izquierda se dividió. García encontró un tema en oposición a Vargas Llosa que era de enorme sensibilidad popular: la defensa de la estabilidad laboral.

    -¿Alguna coherencia tendrá AGP?

    -Tengo la impresión que la única coherencia en AGP es la devoción que se tiene a sí mismo, en sus dotes como el caudillo capaz de asumir todas las decisiones. El siempre va a ser un buen candidato, pero lo más probable es que sea un pésimo Presidente.

    -¿En qué basa su temor de una tentación populista?

    -García ofrece reducciones fuertes en plazos muy reducidos, que son difíciles de lograr. Si gana tendrá que cumplir, y eso muy probablemente traiga complicaciones a la economía del país. De otro lado, no propone qué hacer con el Poder Judicial y cómo garantizar su independencia, qué hacer con las FF.AA., los municipios y cómo garantizar transparencia en la gestión pública. Reformas para las que sólo se necesita decisión. Lamentablemente están fuera de su agenda, no son prioritarios para él. Y eso es grave. Refleja el poco interés de los caudillos en asuntos institucionales. ¿Sabe por qué? Porque se las saltan a la garrocha todo el tiempo.

    -Las organizaciones de derechos humanos también lo cuestionan.

    -Por sus antecedentes creo que García limitaría el trabajo de una Comisión de la Verdad. Recordemos que la famosa Comisión de Paz que nombró en su Gobierno fue boicoteada por él mismo.

    -¿Por qué negar que García se haya redimido y pueda hacer un buen Gobierno?

    -Porque lo que está haciendo hoy es de un enorme daño a su partido. García no sólo debió abstenerse de ser candidato, sino honrar su figura en los tribunales sin acogerse a la prescripción, y promover una nueva generación de dirigentes apristas con un mensaje renovado. Me temo que su percepción de salvador lo anima a buscar el protagonismo que quiere. García ha vuelto a tratar a los dirigentes de su partido con la misma actitud de monarca. Ha venido el Mesías y los ha opacado nuevamente, ellos hacen el trabajo sucio: AGP le dice a Mónica Delta que no se meterá con los fondos del sobrino de Toledo, pero Del Castillo convoca a una conferencia de prensa para deslizar críticas e insinuaciones.


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