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Edición Nº 1669 |
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Y se Llama Menú El Partido Aprista Peruano organizó el pasado viernes 4 de mayo una cena de recaudación de fondos para sustentar la campaña de segunda vuelta de Alan García. Apristas y amigos del partido se acercaron por centenares al Hotel Crillón a departir en un ágape en el que, además de celebrar el pase a segunda vuelta, la familia aprista auguró un feliz resultado en los próximos comicios. Aquí, la crónica de la grácil comida animada por Polo Campos y el propio García.
Escribe NOCHE fría de viernes, ocho y media pe eme. García llega rodeado por su comitiva, se le distingue entre guardaespaldas y periodistas únicamente por su metro 93, copete negro peinado eternamente por celebérrimo peine blanco. Terno también negro, corbata amarilla, camisa blanca. A la pàge según Hola. En la mesa esperan con sus esposas los rectores de la universidades San Martín, Antonio Chang Escobedo; y Garcilaso de La Vega, Benjamín Boccio De La Paz, amigos personales. También Rodolfo Sachún, organizador del evento. Ficha técnica elaborada con fuentes anónimas -¿Lugar y asistencia? -Carpa del Hotel Crillón. Se reparten 1800 tarjetas, se espera que paguen 1200, se presentan 800. US$150 la entrada. -¿Buffett? -Económico -se entiende porque hay que recaudar fondos, pero menos que esto no hacemos-. Restaurante "La Carreta" para servirlo. Enrollado de palmito con jamón de entrada; contundente asado "nena" con soufflé de papas y legumbres salteadas en mantequilla; limeñísima crema volteada para finalizar el asunto en sana lid. -¿Precio? -Desconozco. -¿Bebida? -Corcho Libre. -¿Personal? -20 entre cocineros y asistentes. Más de cien mozos. Con "humildad
y respeto", casi sin sentarse, García inicia el tour de force
por buena parte de las doscientas mesas, besamanos subvertido en el
que el "compañero presidente" se acerca a saludar a pañuelos
blancos y sonrisas estrelladas. Javier Tantaleán, Jose Antonio
García Belaunde, Miguel Angel Mufarech (reaparecido después
de su paso por Vamos Vecino), Javier Santa María, Alfonso Salcedo,
Vasallo Burga, etcétera. Etcéteras parados alrededor de
mesas blancas, con arreglos florales y cubiertos de dos tamaños
de donde se yerguen solemnes hieleras cilíndricas. Etcéteras
floridos en halagos, apretones e hijos y sobrinos que miran deslumbrados
al hombre de quien oyeron hablar en sus no tan lejanas noches de cuentos-para-dormir-y-otras-historias-nocturnas.
-¡"Presidente"!, ¡"presidente"!... Voltea la mirada. Frena su recorrido por ternos color entero y conjuntos de noche importante. Mira como buscando un rostro familiar, amable. Sobresale repentinamente de la masa un traje blanco, mancha imperceptible en uno de lo hombros, vestido por un muchacho alto, casi tanto como él, cuyos lentes de marco grueso dejan entrever una mirada sincera que lo requiere. El "presidente" se detiene. -¿Sí? -responde-, ignorando por un momento a la multitud que lo espera ávida. -Soy egureano, barranquino. Gustavo Tovar, mozo, estudiamos en el mismo colegio, José María Eguren. -Encantado. -Cuando usted fue Presidente yo tenía doce años, estaba en quinto de primaria. Todos los admiramos. "Un gusto", réplica final. Y le da la mano. Y Tovar jura que ésa, justo ésa mismísima mano derecha, nunca más en su vida se la va a lavar. Para orgullo suyo y riesgo de los demás "compañeros" que ese día tiene que terminar de atender. Mesa presidencial. Bouquet de rosas del lado de Pilar Nores. Pisco Falconí con grabado en cuero "Alan, Ica te quiere, 2000-2001". Whiskey Swing a la mitad. Interminables, inmanifiestas y políticamente incorrectas ganas de que lo dejen en paz o, al menos, que no lo fotografíen cuando abre la boca para comer. Una decena de muchachos vestidos de rojo esperan a un lado del escenario. "Orquesta Internacional New Point", contesta una voz grave, a pesar de que nadie le ha preguntado nada. Bigote hirsuto, lentes mosca de policía, mirada torcida. Están esperando que Anaís termine el playback de "Babalú" para volver a escena. Antes han tocado desde "Contigo Perú" hasta "Black Magic Woman" y no parecen cansados. "New Point", vuelve a repetir, US$400 la presentación, todo tipo de música, fiesta asegurada (paradójicamente nadie baila). Ernesto Concha Ch., director gerente. Un poco más atrás, Polo Campos espera junto a la recién descubierta (por él) revelación del criollismo nacional, Mayra, 15 años. -Polo, ¿usted es aprista? -No, pero Alan es amigo, igual que Toledo, canta mis canciones, es amigo de los artistas. -¿Pero no está acá para apoyar al partido?
-No, yo sólo soy miembro del Pa Pe Pi Po Pu. Soy amigo y acá pagan bien, como está el país no se pueden desperdiciar propuestas. Después de una hora entrará en acción con un logrado "apristas noches", dirá que adora al APRA, que Argentina y Perú están unidos por el amor de Alan y Pilar, recitará décimas chauvinistas a las fronteras, se referirá a García como el "futuro Presidente", y presentará a Mayra, la joven revelación, que cantará la inédita "La misma huevá", que entre pasajes de burla a políticos locales (Martha Chávez, Joy Way, Olivera, Flores Nano) meterá aguda chiquita a García, versos referidos al tren eléctrico que no le harán a éste ninguna gracia. Luego Polo Campos dirá que los adora a todos y desaparecerá con su mejor sonrisa. Sale como se fue, invisible, a paso rápido y rodeado de guardaespaldas y fotógrafos. Algunas mujeres le salen enfrente pero ya es muy tarde como para andar con más delicadezas que una sonrisa de default en la noche amarga. Lo espera afuera una Toyota 4 Runner con las puertas abiertas, una camioneta Jeep y otra Suzuki de la que chorrean colgados los elementos de su guardia personal. Se pierde en la avenida vacía.
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