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Edición Nº 1669 |
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El Plan Pastrana A ritmo de vallenato -y con una agilidad que ya quisiera el cerebral futbolista Carlos "El Pibe" Valderrama-, el presidente colombiano Andrés Pastrana se dio tiempo, tras su llegada a Lima el domingo 6 por la tarde, para reunirse con las altas esferas del gobierno de Valentín Paniagua, ser declarado huésped ilustre por la Municipalidad de Lima, acudir al Congreso de la República para una Sesión Solemne y a la Secretaría General de la Corporación Andina de Fomento, colocar ofrendas florales a los próceres de la independencia, rendir su homenaje personal a la Universidad de San Marcos y hasta departir, en sendos desayunos, con ambos candidatos presidenciales. Todo ello en un clima que, a juicio de los analistas, buscó restañar muchas de las heridas que el gobierno anterior abrió entre ambos países. "Esta visita es muy importante porque a través de ella Perú y Colombia restablecen finalmente sus relaciones, muy severamente afectadas por actitudes del gobierno de Alberto Fujimori contra Colombia. El fujimorato denunciaba repetidamente el supuesto peligro regional que ésta representaba", comentó el embajador José Antonio García Belaunde. "En 1999 Fujimori asistió al Colegio Interamericano de Defensa recalcando el peligro que, supuestamente, representaba Colombia para la seguridad regional. Además, el Plan Colombia, el tema de las FARC y el papel de Vladimiro Montesinos en todo ello, conspiró contra el estado de nuestras relaciones", agrega. La visita de Pastrana ha significado también, por lo visto, una
notable disposición de su país para trabajar junto al Perú
y los demás socios de la región andina. Según García
Belaunde, "desde esta perspectiva, el Plan Colombia no sólo beneficiará
a ese país, sino que podría tener implicancias positivas
para los demás países andinos".
"Sus palabras constituyeron en todo momento la afirmación de esa vocación andina", señaló. El balance fue positivo. Y no sólo porque la ocasión sirvió
para que ambos mandatarios suscribieran un documento en el que acordaban
impulsar una estrategia antidrogas. Para Alfredo Barnechea, amigo personal
de Pastrana y agudo observador del proceso, "contra lo que dijo Fujimori,
nunca hubo problemas serios en nuestras frontaras. El Plan Colombia, ya
cerrado y en proceso de desembolso, tiene un porcentaje mínimo
de gasto militar, contra lo que muchos han dicho (470 millones de un total
de 7.500)", precisó. La llegada del Presidente colombiano responde también a la actitud del gobierno de transición de respaldar, desde un primer momento, el proceso de paz en Colombia, y que la iniciativa peruana esbozada recientemente en Quebec -de la Carta Democrática Interamericana impulsada por el Canciller Pérez de Cuéllar- haya recibido el apoyo de ese país. Además, el gesto colombiano de representar al Perú en el Consejo de Seguridad de la ONU -en su calidad de miembro alterno- no podía pasar desapercibido y Pastrana lo sintió.
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