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Edición Nº 1670 |
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Jaques
de Hackers En sus garras
han caído desde el FBI hasta la Telefónica de España,
por lo que no debería extrañar que no pocas páginas
web peruanas hayan sufrido sus ataques binarios. Sin embargo, la mayoría
de los hackers poseen una (ambigua, difusa, flexible) ética que
tiene que ver más con curiosidad y aprendizaje que con sabotaje
o desfalco. Les interesa más probar sus capacidades que sacar provecho
de sus elaboradas técnicas, aunque inevitable y egocéntricamente
dejen su firma ("A-jaX", "hackweiser", "Ch0lit0") como símbolo
inequívoco de sus hazañas. Porque de lo que se trata es
de poder. Poder del internauta común sobre la oficialidad, poder
del marginal sobre la gran corporación, poder de lo subversivo
sobre lo políticamente correcto. Y esa (¿democrática?)
igualdad de condiciones sólo es posible en esa portentosa apología
a la conjunción eterna de las computadoras que es la world wide
web. CUANDO algún hacker ha violentado alguna página web peruana el daño, en la mayoría de los casos, ha sido institucional. Rosario Calderón, directora de informática del Mitinci, afirma que los perjuicios causados cuando "Schredder" accesó a la web oficial fueron de imagen, ya que no contaban con ninguna conexión a base de datos que alterar o información confidencial que develar. Muy similar a lo sucedido con el Ministerio de Energía y Minas cuando el habilidoso "x-s4nd3r" no dudó en violentar el precario sistema de seguridad del ministerio para dejar su multimediática rúbrica. Desde ese momento, y con el fin de potenciar los servicios de ambas webs (información en línea, acceso a bases de datos), los departamentos de informática de ambas entidades públicas han aumentado sus medidas de seguridad con Firewalls (software que restringe el acceso a servidores) y vigilancias continuas.
Más peligroso aún fue lo sucedido con Interbank en junio del 2000, cuando "Anti-Zonckes" hackeó la página web de la institución, manejada en ese entonces por una empresa local de servicios de hosting. El daño no fue mucho ya que los servicios que ofrecía el banco eran puramente informativos, pero el hecho hizo que la institución se tomará en serio su política web y renovará sus servicios a través de un área propia (Informática) que desde diciembre del 2000 se encarga de manejar la web bancaria. Ahora Interbank ofrece servicios de consulta y transacciones, y la seguridad consiste, además de Firewalls, en el uso de protocolos internos, monitoreos continuos y la contratación de hackers éticos que monitorean el host para que hackers y crackers no consumen sus indeseables aspiraciones.
El 17 de junio del 2000 Carlos Carreño, web master de Indecopi, se percató de que el ubicuo "polos" tuvo el atrevimiento de forzar el servidor de correos de la entidad que vela por el consumidor con intenciones aún ignotas. Sin embargo, el Etrust Firewall fue efectivo para alertar al departamento de informática que pronto rechazó el ataque. Además de los útiles firewalls utilizan direcciones IP privadas y vigilancias que le permiten asegurar las confidenciales bases de datos que se encuentran restringidas al común cibernauta. El caso de Corpac es distinto, no sólo por la gravedad de las amenazas vertidas por "A-jaX" (1 millón de dólares o alterar el tráfico aéreo, lo que ocasionaría un desastre de magnitudes hollywoodescas -como la amenaza misma-), se corroboran con la continuidad (¿facilidad?) con la que los piratas cibernéticos han violado los sistemas de seguridad de la Corporación Peruana de Aeropuertos y Aviación (por lo menos tres veces). El silencio mostrado por Alberto Flores, gerente de informática, es tan intrigante como la amenaza vertida por los mal intencionados "IZ corp", "Crime Boys", quienes además de "A-jaX" se han dado el lujo de penetrar en la página de Corpac.
Javier Robles, hacker peruano acusado por la UPC de haber alterado las constancias de notas y asistencia de los alumnos -ahora estudiante de la Universidad San Ignacio de Loyola-, afirma que teóricamente, y a pesar de todos los sistemas de seguridad imaginables, toda página en Internet es hackeable. El principio es simple, seguir la lógica del configurador o del sistema utilizado para impedir el acceso. Si al menos alguien puede acceder a la información resguardada (el administrador de la cuenta o el usuario), alguien más puede hacerlo. En ese camino uno recurre a lo que Robles llama "ingeniería social" (en vulgar, meterse en el pellejo de programador), así como a softwares descargables en Internet que permiten violar pruebas de seguridad o que uno simplemente crea. Recién en julio del 2000 se ha legislado sobre delitos informáticos
(Ley 27309), incluyendo gran parte de las actividades de los hackers como
ilícitos penales. La pena es prisión por dos años,
aunque hasta el momento no se tiene conocimiento de que se haya tenido
que aplicar. Sea como fuere, hackers y empresas, están advertidos.
(JPP).
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