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Edición Nº 1670 |
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Por FERNANDO VIVAS
Olivera retornó para recordarnos que necedad, rencor y rabia son armas de campaña. Su spot psicosocial protagonizado por un actor que convierte el desastre gubernamental de Alan García en melodrama personal y concluye "no daré otra vez la mano al perro que me la mordió" es abyecto como aquel de la mujer abusada por su marido alanista. Desprecio perruno por el voto ajeno que ofende al elector y, por reacción, podría favorecer a su enemigo. Popy no es irónico, él es en sí mismo una cruel ironía: moralizador desmoralizado, maquiavelo con chapa de payasito haciendo torpemente por Toledo el trabajo sucio que el APRA hizo por Fujimori en 1990. Que nos diga de dónde sale -sino es del superávit de Coqui Toledo- la plata que está gastando por nada. Los candidatos han usado al periodismo de coartada para acomodar el debate a sus exigencias. Por semanas sometieron a los periodistas a un baloteo de dudas y sospechas. Resultado: un sacerdote y tres ilustres colegas sin posibilidad de repreguntar. Más cómodos van a estar los comentaristas de la tele. Los del 2, tras sopesar una antesala y sobremesa con Jaime Bayly, se han decidido por un panel que combina gente de casa e invitados plurales (triunfaron los convocantes al dejar libre el horario de "Panorama" para jorobar al Francotirador sabatino). En el 4 debutará en lides políticas su flamante director ejecutivo, el chileno Marcos Assadi. En el 5 estará nuestro director Enrique Zileri y dicen que César Hildebrandt. Plantón a la vista pues CH estaría de vacaciones en París, leyendo Libération, el original, en un café. Salomón Lerner, presidente de Transparencia, es transparente -e imprudente- para dar sus opiniones políticas. En el último número de la revista Ideele de mayo del 2001, responde así a una encuesta: "Pienso que la mayoría de los peruanos tomará conciencia de este hecho y, por lo tanto, inclinará la balanza en esta segunda vuelta hacia la organización política Perú Posible, más estructurada, con mayores ciudadanos técnicos y con una actitud más fresca para la política peruana, sobre todo en los aspectos que hoy nos toca combatir, como son los principios éticos y morales..." Lo oí en "Contrapunto" y no lo quise creer. Tuve que conseguir un vídeo y someter la duda al rewind inapelable. Ahí está Alejandro Toledo al final de su entrevista con Iván García saludando a las madres del Perú y recordando así a la suya: "...mi madre, yo la perdí, 1970, terremoto de Ancash". Por referencias de otros familiares de Toledo sabemos que doña Margarita Manrique no falleció en el sismo del 31 de mayo del '70 sino por problemas de salud en 1975 a los 54 años y el propio Alejandro en su autobiografía "Las cartas sobre la mesa" publicada en 1995 cuenta: "Imaginaba lo peor. Al fin, al quinto día me avisaron de Washington que mi familia estaba bien, que mi madre, mi padre y mis hermanos estaban vivos, pero que un tío, hermano de mi padre, había sido sepultado por una pared" (pág. 100). Luego sí se refiere a la dolorosa muerte de su madre: "Recuerdo la voz de mi padre en el teléfono. En ese momento sólo tenía una cosa en mente. Verla por última vez. Les pedí que demoren el entierro (...) Llegué a Lima al atardecer de un día de octubre". Ojalá el candidato aclare que no fue una mentira sino una confusión. ¿Qué habrá querido decirnos la APAP (Asociación Peruana de Agencias de Publicidad) al homenajear a Manuel Delgado Parker en su ceremonia de premiación anual? Que el hoy por ti mañana por mí es la clave publicitaria de los prestigios y que es injusto que Don Manuel sufra el estrés del vladivideo en espera. ¿Quién lo mandó a meterse al SIN con su consuegro Ernesto Schütz? A Alan García le preocupa el voto en blanco. Sabe que Toledo está seguro de su porcentaje y por lo tanto va a dejar, indolente, que los indecisos aplasten al grandulón. Sabe que su pasado es su condena. Pues que lo afronte, que lo revise con el electorado, que haga su mea culpa y nos convenza, si puede y si las tiene, de sus nuevas ondas. Lo demás es soberbia, politiquería y manía imprescriptible. La transición es un lujo que no sabemos aprovechar. Cuando nos demos cuenta ya habrá pasado. Lástima que la TV no la encarne.
Escribe JUAN DE LA PUENTE
La TV actual es como la política, entretiene, aburre, indigna y molesta, pero gusta; sin embargo le falta algo que aún conserva la política, el glamour. En estos años, la TV peruana ha perdido eso y más, y vive en una agonía permanente, resultado de una empate dramático entre nosotros -los consumidores- que no podemos cambiar radicalmente la pantalla chica y ellos que no saben hacer otra cosa que morir de a pocos. ¿Cuánto durará esta crisis terminal? Quizás mucho, por ejemplo hasta cuando la señales de cable se diversifiquen y aplasten a la TV nacional. Entretanto, transcurro entre el gusto y la obligación. En las mañanas trato de ser lo más infiel posible a la TV y la radio; estoy pendiente de RPP, CPN, y los Canales 2 y 5. Como todos, hago zapping cuando el tiempo lo permite aunque por deformación profesional busco programas y películas que muestren tribunales, alegatos y procesos judiciales. Si hay alguna adicción o inercia son CNN, FOX y Canal N. El cierre de edición en un diario te lleva a la locura a plazos; hay que ver de todo al mismo tiempo. Aún así, la noche te permite algunas escapadas, como "Bety la Fea", para ver cómo se degrada e idiotiza Armando en tránsito al amor puro, o una miradita a la Borlini y su triste ingenuidad made in Argentina. A las 9 p.m. infaltable "La Hora N" de Jaime de Althaus. Como muchos, extraño los programas políticos en la TV, la provocación y herejía de Hildebrant, y a Bayly cuando era periodista. Quizás como pocos, aborrezco la nueva escuela del talkshow con políticos que banaliza la cosa pública pero que, lamentablemente, amenaza ser un nuevo boom. No obstante la vida sin la tele es hermosa; es especial los sábados, con harta música y a veces una película en vídeo con Micaela y Gabriela, mis hijas. La mediocridad de la TV te puede permitir algunas ventajas; cuando el programa es bueno lees durante los larguísimos comerciales y cuando es malo haces al revés, sólo miras los comerciales. Pruébenlo, resulta y relaja.
Buenas Noches, Gisela
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