Edición Nº 1671

 

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    ARTICULO

    24 de mayo de 2001

    40 Años Por la Vida y La Libertad
    Amnistía Internacional cumple cuatro décadas bregando contra la injusticia, los maltratos y el crimen elevado a la categoría de ley.

    El próximo 28 de mayo se cumplen 40 años desde que, allá por 1961, el abogado inglés Peter Benenson lanzara en Londres un llamamiento por los presos de conciencia, a raíz de un episodio suscitado en Lisboa con dos jóvenes que fueron encarcelados simplemente por brindar por la libertad. Hoy, Amnistía Internacional (AI), la entidad que nació tras esta iniciativa, actúa en más de 150 países, incluido el Perú, tiene más de un millón de miembros y ha bregado para que los derechos humanos se expresen en hechos tan importantes como la Convención Mundial contra la Tortura y la abolición de la pena de muerte en muchos países. AI está de fiesta y desde estas páginas queremos saludar su indesmayable lucha por la dignidad.

    Escribe
    RAMIRO ESCOBAR LA CRUZ

    COMO muchas ocurrencias perdurables de la humanidad, la historia de Amnistía Internacional empezó en una mente apasionada que vio más allá de su circunstancia vital. Peter Benenson, un abogado inglés sin mayor fama, leyó un día de mayo de 1961, en un periódico de su país, que en Lisboa dos jóvenes habían sido arrestados por el simple hecho de brindar por la libertad en un bar. Entonces decidió protestar.

    Desde que fue creada en 1961, AI ha denunciado sin tregua los abusos de todo tipo y de todo régimen político.Derecha: Abolir la pena de muerte en todo el mundo es una de las metas de la organización.

    Se acercó a la embajada portuguesa en su país, gestión que fue infructuosa pues en ese momento gobernaba Portugal Antonio de Oliveira Salazar, un dictador con todas las de su ley. Los jóvenes fueron condenados a 7 años de prisión, pero Benenson no se rindió. El 28 de mayo del mismo año publicó en el diario londinense The Observer un artículo titulado, acaso proféticamente, "Los presos olvidados".

    El texto iba acompañado de un llamamiento denominado "Appeal for Amnesty" (Apelación por la Amnistía), en el que Benenson señalaba algunos principios básicos: porcurar la libertad de quienes estaban presos por su opinión, abogar por los juicios justos.

    El llamamiento fue recogido por otros periódicos del mundo y Benenson recibió adhesiones de muchos lugares.

    En julio del mismo año, se realizó en Londres una primera reunión, a la que asistieron delegados de Bélgica, Francia, Alemania, Irlanda, Suiza, Estados Unidos y el propio Reino Unido. Allí se decidió establecer un "Movimiento Internacional Permanente en Defensa de la Libertad de Opinión y Religión". Había nacido Amnistía Internacional como institución.

    En adelante, AI desplegó una lucha incansable por los derechos humanos. Al comienzo, su "mandato" (temas de los que se ocupa la organización) incluía básicamente a los presos de conciencia, es decir a quienes, como los jóvenes portugueses, estaban en prisión por sus ideas. Con el tiempo, no obstante, el mandato se amplió a la lucha contra la tortura, la abolición de la pena de muerte, etc.

    Valentín Paniagua con Teresa Carpio, representante de AI en el Perú. Una cita cordial en l a que el Presidente incluso "votó" simbólicamente contra la tortura y por la Comisión de la Verdad.Al lado El último informe de AI.

    Fue así como AI denunció, sin dar tregua y con argumentos, el "apartheid" en Sudáfrica, los abusos del generalísimo Francisco Franco en España, la barbarie perpetrada por las dictaduras latinoamericanas de los '70, la represión a los disidentes chinos o cubanos, la política excluyente y brutal de los jerarcas soviéticos. En 1977 obtuvo el Premio Nobel de la Paz y en 1978 el Premio de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

    Un tratado que puede considerarse casi como un legado de AI a la humanidad es la Convención Mundial Contra la Tortura y Otros Tratos Crueles e Inhumanos, proclamada por la Asamblea General de la ONU en 1984. Fue la resultante de dos campañas que AI desplegó, alrededor del mundo, primero desde1972 a 1975 y luego en el mismo 1984.

    Curiosamente, uno de los acicates para promover ambas campañas la dieron dictadores como Videla y Pinochet, quienes hicieron de la tortura una práctica habitual. Eso explica por qué, cuando el ex general chileno es detenido en Londres, AI se moviliza a nivel mundial para que sea juzgado. Era un viejo conocido.

    AI tiene status de entidad consultiva en la ONU desde 1965 y otra de sus viejas luchas es contra la pena de muerte en todo el mundo. A la fecha, ha logrado que en 73 países la pena capital ya no exista para ningún delito y que en 13 (entre ellos el Perú) se mantenga sólo para algunos delitos graves. Su posición abolicionista radical es conocida y defendida en foros, conferencias mundiales y manifestaciones callejeras.

    A la derecha, el primer alegato de Benenson en el diario británico The Observer, el 28 de mayo de 1961.Derecha: 1994; manifestación en Lima por el caso La Cantuta. AI denució el crimen a nivel internacional.

    En el Perú, AI funda su Sección (oficina) el 1º de abril de 1982, aunque los primeros grupos ya funcionaban en la década del '70. Actualmente, existen más de 25 grupos en Lima y en provincias, que participan en actividades diversas, pero que, respetando una de las normas de la organización, no denuncian específicamente casos suscitados en el país..

    Pero la incomprensión fue la norma de todos nuestros gobiernos. Recordemos sino a Fernando Belaunde diciendo, a comienzos de los '80, que el informe de AI "lo tiraba al tacho de basura" o, peor aún, el sospechoso atentado contra el local de la institución ocurrido en marzo de 1990, cuando Agustín Mantilla era ministro del Interior del gobierno aprista. No hace falta recordar el despecho feroz con el que Fujimori trataba a AI.

    En marzo pasado, no obstante, el presidente Valentín Paniagua no sólo recibió a Teresa Carpio, directora de la Sección Peruana de AI (era la primera vez que un mandatario peruano lo hacía), sino que "votó", en cédulas simbólicas hechas para tal fin, contra la tortura y por la Comisión de la Verdad. Fue un hito histórico, que tal vez se repita este 28 de mayo, cuando en la Municipalidad de Lima se realice la sesión solemne por el aniversario de AI.

    Luego, la lucha continuará, en las calles, en los foros internacionales, en los conciertos de rock (estrellas como Sting, Bruce Springteen y los U2 son estrechos colaboradores de AI), por la Corte Penal Internacional, contra la tortura, contra todos los abusos de nuestra especie. Porque Amnistía Internacional nació como el sueño alucinado de un inglés y hoy, 40 años después, ha salvado muchas vidas y no pocas sonrisas alrededor del planeta.

    AI lleva su solidaridad con los desaparecidos a cualquier parte del mundo.

     


    Las Cartas Salvadoras
    La increíble historia de María Montenegro, una ex reclusa que fue ayudada por AI.

    EN diciembre de 1997, el basurero de la alcaidía del penal de mujeres "Santa Mónica" de Chorrillos fue escenario de un descubrimiento. Sandra, una reclusa que hacía la limpieza, encontró, en medio de una ruma de papeles arrugados, los pedazos de una hermosa postal navideña proveniente de Amsterdam.

    Rebuscó un poco más y dio con el destinatario: María Montenegro, Pabellón "A", Penal de Máxima Seguridad, Lima-Perú. El texto en inglés lo firmaba una profesora holandesa de nombre impronunciable. Sacó los pedazos y se los mostró a ella, a María Montenegro, quien desde hacía tres años estaba presa en su mismo pabellón.

    Más de 30 mil cartas en 3 años que, en cierto modo, la salvaron de la injusticia.

    "Quéjate con el coronel -le dijo- no pueden hacer eso con tus correspondencia". María habló con el director del penal, pero éste no se interesó en el tema. Entonces, instruyó a sus compañeras para que recogieran todo rastro de cartas dirigidas a ella. Al poco tiempo, la pared de su celda se llenó de tarjetas reconstruidas por pedazos.

    Todas provenían de personas desconocidas, pero con una característica común: eran miembros de Amnistía Internacional. Unos meses atrás, cuando Ernesto de la Jara, director del Instituto de Defensa Legal, decidió defenderla, también la contactó con AI. Pero jamás pensó que las consecuencias escritas serían tan abundantes.

    Hacia fines de febrero de 1998, el director del penal no pudo más y autorizó la entrada de todas las cartas. Al parecer, los efectivos a su cargo se habían sublevado pidiendo el fin de una tarea que antes consideraban fundamental: revisar y leer todas las misivas que le llegaban a María Montenegro, sobre las de AI, una entidad a la que consideraban sospechosa.

    El aluvión epistolar continuó. Llegaban al menos unas 50 cartas por día y en fechas como Navidad el torrente era incontenible: Geneviéve y Mélodie de Canadá, dos colegialas del Canadá; Barbara Hooker, dirigente femenina de Inglaterra; Concepción Blanco, profesora de Galicia, España; Paul Sels, activista de AI en Bélgica; Isabelle, una niña holandesa de 11 años, etc, etc...

    María Montenegro salió por fin libre el 29 de enero de este año, cuando la Comisión de Indulto y Conmutación de Pena del Ministerio de Justicia se convenció de su clamorosa inocencia. Había pasado más de 85 meses de injusta prisión, debido a la supuesta acusación de un vecino , a quien nunca conoció.

    Un cálculo conservador arroja que, en los tres años en que le escribieron de distintas partes del mundo, recibió por lo menos 30 mil cartas, fuera de los cientos de misivas que se escribieron a las autoridades para que vean su caso. Gracias a Amnistía Internacional recuperó la libertad y la palabra.

     


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