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Edición Nº 1671 |
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Una Más de Popy
CUMPLIENDO con la función que se ha autoasignado en esta etapa de la campaña, Fernando Olivera intentó detonar, la noche del martes 22, una bomba contra la candidatura de Alan García. Olivera denunció la existencia de una sociedad civil constituida en París por Alan García y su esposa Pilar Nores, en diciembre de 1997, para realizar la compra de un inmueble -el departamento que la familia García Nores ocupa desde entonces en el 118 Rue de la Faisanderie en el barrio XVI- valorado en 2'600,000 francos (alrededor de US$ 445,000). Sin embargo, la pólvora estaba mojada. La grandilocuencia con la que Olivera reveló la transacción encontró rápida respuesta en García, aunque el ex Presidente acusó el costo de no haber explicado anteriormente con claridad su situación inmobiliaria en la capital francesa. García había declarado en las entrevistas que se le hicieron a su vuelta al Perú que durante su estancia parisina ocupaba un departamento alquilado. Ahora, tras la denuncia de Olivera, ha reconocido la operación de compra-venta con auxilio de un crédito hipotecario a pagar hasta enero del año 2013. Alan García aseguró que, en la medida que existe una hipoteca sobre el departamento, no podía considerarlo como de su propiedad: "No tengo libre disponibilidad de él hasta enero del año 2013, cuando termine de pagar las cuotas", dijo. Sin duda la revelación también generó otro tipo de preguntas entre quienes siguen las infructuosas pesquisas de Olivera. ¿Si es verdad que el líder aprista amasó millones y posee cuentas en el extranjero, compraría un departamento de 196 metros cuadrados para toda su familia y cinco años después de salir al exilio? No suena lógico. Asimismo, García negó que la fotografía mostrada por Olivera correspondiera al departamento. El mismo señaló que éste tiene vista al interior del edificio y no a la calle, como mostró el líder del FIM, y por lo tanto es algo más económico. Para la compra de este departamento, el matrimonio García Nores
obtuvo un crédito hipotecario del Banco Popular de la Región
Norte de Paris, en diciembre de 1997. La cuota inicial aportada por la
pareja ascendió a US$ 110,000, los mismos que, según Jorge
del Castillo, fueron obtenidos por García con apoyo de algunos
compañeros en el Perú que se reunieron para prestarle auxilio
financiero ante la posibilidad de esa inversión. García
añade una variante algo contradictoria a esta fase de la transacción.
Pilar habría proporcionado a la cuota inicial con fondos familiares
argentinos, y un par de empresarios peruanos amigos también aportaron.
En todo caso, valdría la pena recordar que el ex Presidente contaba entonces con ingresos suficientes como para tener ahorros y cubrir los gastos de su familia. Así, por concepto del alquiler de su casa en Chacarilla recibía US$ 1,980 mensuales que le pagaba un funcionario de la embajada francesa, por su casa en playa Naplo (que alquilaba a un ciudadano llamado Bruce Hafitz) US$ 1,200, como asesor del grupo de armadores colombianos COREMAR US$ 1,500 (ver facsímil) y, en su calidad de ex Presidente de la República, una pensión de alrededor de US$ 2,400. Eso, sin contar los aproximadamente US$ 2,000 por mes que recibía por concepto de gastos de representación durante los años que ejerció una presidencia honoraria de la Internacional Socialista, que fue el congreso de Bruselas del año pasado. Además de los aportes que su esposa Pilar Nores hacía como producto del alquiler de unas galerías comerciales en Córdova, Argentina, que recibe desde 1997 tras la muerte de su madre. Resulta verosímil suponer que García podía afrontar los gastos familiares y los US$ 2,000 que pagaba primero como alquiler al mes y después como cuota hipotecaria por su departamento. Más aún, cuando en 1998 el Poder Judicial le repuso la pensión de ex Presidente que le retenía, le entregó montos ascendentes a US$ 80,000 y US$ 20,000 por ese concepto. En la conferencia de prensa del martes 22, Olivera sumaba los departamentos que antes habitó García (el de la Rue de la Bourdoné que en un primer momento obtuvo a instancias del gobierno francés con un alquiler módico de una inmobiliaria estatal y el de la Rue de la Tour que ocupó hasta antes de la compra-venta) y el actual como si se tratara de tres propiedades que éste hubiera adquirido. También habló de un departamento de 600 metros cuadrados, la que parece ser el área de todo un piso. En su descargo, el líder aprista rechazó estas alusiones y señaló que todos los datos de sus transacciones están en los registros públicos. Asimismo denunció al francés Patrice Maugein, como el "comisionista encargado por Alejandro Toledo y Eliane Karp" para investigarlo e informar a Olivera. Pero donde sin duda García perdió la oportunidad de dar una imagen de transparencia total y terminar con el desaguisado armado por Popy fue cuando se negó a hacer pública su declaración jurada. Señaló que la ley no lo obliga y que sólo estará dispuesto a hacerlo si es elegido Presidente. Con eso probablemente mantuvo en la duda a los más escépticos. En los próximos días -Olivera dixit- seguirá la danza alrededor de las supuestas "tropelías" de García y la situación de la empresa de transportes Garydel, liquidada hace más de un año por el Tribunal de Comercio francés sobre el que investiga la prensa. Esta situación, según García, se registró después de que él salió de la empresa. El hecho, sin embargo, es que Garydel sí existía, y que durante un tiempo seguramente le aportó esos US$ 2,500 adicionales al mes que él mencionara anteriormente. A su vez, todos estos dimes y diretes no parecen corresponder a una economía opulenta.
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