Edición Nº 1671


 

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    ARTICULO

    24 de mayo de 2001

    ¿Tendrá la Altura?
    Más allá del podio con que quiso parecer más alto, Toledo tiene un enredo de aliados, ideas y lenguaje.

    Programa cargado de cifras y discurso de sintaxis atroz.

    MILLONES de peruanos demostraron el sábado 19 que sí les interesa vivamente la política: a lo largo y ancho del país siguieron con atención el debate presidencial más dramático de nuestra historia, que se produjo en el contexto de una crisis nacional que abarca todos los campos. Precisamente por eso importaba tanto escuchar a Alejandro Toledo y Alan García.

    Resultó una confrontación intensa e interesante, aunque no abarcó temas como el de la deuda externa o de la política exterior, en un instante en que se erizan conflictos en el continente y en el mundo, y en que una grave crisis económica abarca a varios países de América Latina. En páginas ulteriores encontrará el lector la crónica viva y el examen económico de este gran evento de la política nacional, así como un análisis de lo que puede ocurrir después de la segunda vuelta.

    Desde un punto de vista panorámico, la resultante es que, de acuerdo a todas las encuestas, Alan García ganó por amplio margen la confrontación. No sólo eso. Su buen desempeño ha levantado sus bonos en intención de voto en Lima y en el resto del país. También Toledo ha mejorado su aceptación, aunque en menor medida. El candidato de Perú Posible se mantiene a la cabeza, y si mañana fueran las elecciones, sería el Presidente de la República.

    Pero las proyecciones y la trayectoria de la intención de votos invitan a la duda. Una de las encuestas realizadas después del debate, la de Apoyo, indica que en la Gran Lima se ha producido un vuelco sorprendente: Toledo logra el 34 % de la intención de voto y García, el 31. Estadísticamente, eso es un empate.

    Da la casualidad de que el mismo día del debate presidencial, la Oficina Nacional de Procesos Electorales dio a conocer los resultados electorales de la primera vuelta en Lima, al ciento por ciento. Toledo aparece con 29.54 %; Lourdes Flores con 27.11 % y Alan García con 20.03 %. Eso significa que, en lo que respecta a Lima, tradicionalmente adversa al Apra, García ha ganado once puntos, mientras que Toledo avanza siete.

    Por teléfono, Rospigliosi recibía indicaciones de Forch y otros asesores que luego transmitía a Toledo.

    Apoyo precisa, en su encuesta realizada el domingo 20 por encargo de El Comercio, que la brecha que separaba a García respecto a Toledo se ha reducido, "gracias a un avance del candidato aprista en los sectores populares".

    Datum, por su parte, en encuesta llevada a cabo el lunes 21 a escala nacional, por encargo de Red Global, Canal 13, da a Toledo 44 % en Lima (diez puntos más que los registrados por Apoyo); pero consigna 31 % para García, casi lo mismo que Apoyo. A nivel de todo el país, la encuesta de Datum encuentra ancha distancia entre los dos candidatos: 44 % tiene Toledo, 31 %, García.

    En todo caso, también Datum encuentra que Alan avanzó con el debate, a escala nacional: de 27 % a 31 %. Toledo, por su parte, adelantó de 42 % a 44 %.

    Lo que, más allá del juicio de algunos analistas, que suelen guiarse más por sus pasiones que por los hechos, la verdad es que el candidato del Apra ganó en particular porque se mostró más sereno y concertador, y abordó temas que tocan fibras directas del bolsillo ciudadano o de los derechos sociales. Concertador más que ninguno tendría que ser, si es que llegara a la Presidencia. En este punto, su estrategia es al mismo tiempo una táctica. No es el caso de Toledo, que de llegar a la Presidencia puede sellar alianzas o conjunciones (ver nota especial), aunque la heterogeneidad de su bancada parlamentaria puede suscitar sorpresas, para él y para el país.

    Ninguna encuestadora ha consultado aún el efecto de las acusaciones, denuncias y contradenuncias de los últimos días, en que, para variar, Fernando Olivera ha oficiado de piedra del escándalo. Ojalá que estos incidentes no irriten los ánimos en una contienda en la que, sin hipérbole, se juega nuestro destino. No deberíamos olvidar que en el pasado el odio se convirtió en sangre, en conflictos en que todo el Perú salió perdiendo.

    Al margen de las encuestas, que sólo son una instantánea de la opinión, la realidad es que el debate planteó serias dudas sobre la capacidad de Toledo para gobernar. Así lo percibieron los encuestados de Apoyo. En la evaluación del debate, a la pregunta: "En general, ¿cuál de los dos candidatos a la Presidencia diría usted que..?" Fue el que más se controló/ no se picó: Toledo obtuvo un 15 % de opiniones, frente a un 68 % de García. Respecto a cuál Fue el más educado, Toledo sacó 13 % y García, 63 %. En cuanto al que mejor habló, el resultado es arrasador: 11% para Toledo, 78 % para García.

    No puede sorprender este dato. Toledo tiene una sintaxis atroz, indigna de un profesor universitario. Dos perlas: "Conozco el dolor de las familias pobres porque la he sentido". "Todas las ofertas que hemos hecho, señor Paredes Castro, está financiado".

    Malos recuerdos trae ese maltrato. Lo peor es que indica una falta de respeto por la palabra que no es cuestión de "picos de oro", sino de altura de pensamiento, de responsabilidad en las ideas. He aquí un problema de estatura intelectual que debiera inquietarnos.


    Detrás del Podio
    Tras bambalinas, el pico a pico estelar del Hotel Marriott.

    Policias, jubilados, desocupados y periodistas: nadie quiso -o pudo- perderse el debate. Derecha: Más adrenalina: simpáticos chuscos de la PNP buscaban bombas entre asesores e invitados.

    TRES horas antes del debate varias decenas de perros chuscos con pinta de golden retrievers -según apunte de un testigo- husmean entre los periodistas enfilados en la larga cola del Marriott.

    Definitivamente, aquí no están las bombas.

    Una hora después el salón San Martín, sede del debate, está inundado de periodistas. Dos ambientes para la prensa, televisores de 28 pulgadas, galletitas, pan con pollo e infusiones es lo más cerca que estarán de los polemistas. La llegada de los invitados provoca ligeros temblores entre los periodistas deseosos de una exclusiva: Luis Gonzales Posada, José Murgía, Luis Alva. Luego Enrique Cornejo y Kurt Burneo. A las 7 p.m. aparece Raúl Diez Canseco, a las 7:10 p.m. Luis Solari y Gloria Helfer. Cada quien, a su manera, oculta sus nervios.

    Mientras Coqui Toledo se pasea silencioso como si las cuentas en un banco de Charlotte, Carolina del Norte, nunca hubieran existido, fija su mirada en una chica que está sentada en una salita de estar. Su sonrisa tímidamente coqueta y casaca aleopardada invita a otro tipo de conversación, pero resulta ser la maquilladora de Alan.

    Ante la pregunta de rigor responde:

    -Alan sólo necesita polvos para quitarse las ojeras. Nada más porque tiene buena piel.

    Los minutos pasan y Dante Zegarra, fotógrafo de Alan García, ve irritado cómo Fernando Yovera entra al salón de debates con su equipo fotográfico mientras a él le impiden el paso. Mufarech no pudo pasar inicialmente ya que Transparencia olvidó confeccionarle el salvoconducto (la preciada tarjeta azul) y Paulina Arpasi, congresista por el departamento de Puno, pasea sus polleras tres minutos y medio antes de que empiece el debate. Pide ver a su presidente, pero debe conformarse con ver la polémica junto a los periodistas.

    -Paulina, ¿usted fue invitada al debate?

    -Todos fuimos invitados.

    -¿Pero fue invitada a presenciar el debate junto al candidato?

    -Usted también. Todos fuimos invitados.

    Ok.

    Retoques para la panelista Zenaida Solís. Derecha: Fair play entre invitados ajeno a los polemistas: Gonzales Posada (PAP) y Raúl Diez Canseco (PP).

    AFTER PARTY

    -Periodista Juan Paredes, ¿se sintió satisfecho con las respuestas que dieron los candidatos?

    -Yo hice una pregunta a Toledo en el sentido de, con la carga caudillista que lleva, cuán importante va a ser desconcentrar el poder presidencial. Él ha dicho que sí, simplemente que sí. A Alan le hice una pregunta que era al mismo tiempo una crítica, le recordaba que si su planteamiento anterior de gobiernos regionales había sido un total fracaso, cómo lo iba a hacer ahora a nivel de departamentos. Su respuesta fue que él había dado simplemente un impulso a la descentralización y para mí eso fue simplemente una disculpa.

    Mientras Carlos Blancas y Mauricio Mulder terminan de discutir sonrientes las perfomances, el clan toledista se acerca hacia las Terrazas del Mar para dar su conferencia de prensa. Forch, el publicista de Toledo, consigue rápida salida. Aún con el ambiente caliente, apristas y toledistas disfrutan la miel de la victoria creando cada uno sus propias conclusiones. Lo que sí quedó claro fue que, afuera, un grupo de apristas masacró a Félix Alvarez, ex estudiante de artes de la Universidad Católica, quien tuvo que ser atendido en el "emergencias" más cercano por reclamar a favor de la Comisión de la Verdad.

    Una semiluna de lentes y ojos rodea el escritorio en el que se sentarán los candidatos. Rospigliosi entra disfrazado de agente secreto, David Waisman, Raúl Diez-Canseco, Luis Solari y Gloria Helfer rodean a Toledo como protegiéndolo, casi temiendo que García repita su sólido abrazo de despedida.

    A las aisladas vivas que Paulina -reaparecida- y su asesora lanzan al candidato alguien responde con un destemplado ¡Zaraí justicia!, luego algún enternado invita a la delegación puneña al retiro. Después de cinco minutos de preguntas en forma de saludo a la bandera, se da paso a un rápido desembarco en otro puerto que permitirá mayor tranquilidad. Antes una aclaración, no soy consumidor de drogas, eso fue un golpe bajo.

    Solo y autosuficiente, García entra a la improvisada sala y se baila una marinera de serenidad y moderación ante la permisividad de los periodistas. Fue un debate alturado, por momentos hubo fricciones, ganaron los electores. Cinco minutos y sanseacabó. Hernán Garrido-Lecca, que luego compartirá estrado con García en la Casa del Pueblo, saluda a Del Castillo con un elocuente dedo pulgar levantado. Está feliz.

    Ya en Alfonso Ugarte, el discurso de García -ante las pocas y sorprendidas cámaras de televisión- también será de concertación y tolerancia. La coyuntura me obliga a pedir licencia, por la sangre aprista que llevo desde que nací, para llamar no sólo a gente del partido, sino a los mejores peruanos. Pido licencia por un tiempo, por unos años. Sin embargo, hay que reconocer méritos a Alejandro Toledo. Pido un aplauso por Alejandro Toledo. Silencio. Un aplauso -repite-. Aplausos. Viva el APRA. ¡Viva! Viva Alejandro Toledo. ¡Viva! Viva el Perú. ¡Viva! Viva Víctor Raúl. ¡Juntos venceremos! (Jerónimo Pimentel).

     


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