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Edición Nº 1671 |
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Elecciones el 3 de Junio Con Café Europeo A diez días de las elecciones, el jefe adjunto de la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea, el español Bartolomé Clavero clava la pica en la marcha del proceso electoral que tendrá su momento culminante el domingo 3 próximo. Participó en su primera misión electoral, contratado por la Unión Europea, en las decisivas elecciones generales de Guatemala de 1995 que sellaron los acuerdos de paz entre la guerrilla y el gobierno de ese país. Abogado especialista en historia constitucional comparada en el tema de los derechos indígenas, fue también asesor del Instituto Interamericano de Derechos Humanos y participó en el proyecto de Declaración de Derechos Indígenas iniciado en 1993. Profesor de la Universidad de la Cordillera de Bolivia, volvió a Lima la semana pasada, donde permanecerá hasta la realización de la segunda vuelta.
Entrevista CLAVERO recibió a CARETAS el viernes 25, minutos después de la presentación del informe de la Misión de Observación de la Unión Europea en su sede de San Isidro. La oficina lucía semidesierta: los observadores estaban desperdigados por el país cumpliendo sus tareas, y Clavero, empapado en el tema y animado por la conferencia de prensa previa, pletórico de juicios y argumentos. -¿Qué impresión tiene hasta ahora del proceso electoral? -En términos generales la primera impresión es muy positiva. No sólo la mía sino de la Misión de Observación de la Unión Europea. -Encuentra usted alguna diferencia notoria entre la etapa de la primera vuelta y esta segunda en curso? -Esta segunda vuelta está presentando algunos problemas específicos por algo que pudiera considerarse secundario: el plazo de tiempo entre una vuelta y otra. La primera cumplió los requerimientos de garantías: han sido elecciones libres, limpias y competitivas. Alcanzada esa cota era importante que la segunda cumpliese un requisito de las dos vueltas: que no haya un plazo de tiempo tal que permita que se desvirtúen los planteamientos políticos, específicamente de las candidaturas que vencieron en la primera vuelta. En ese sentido estamos ante una dinámica nueva... -¿Inconveniente? -Inconveniente en términos de tiempo. Unas elecciones a dos vueltas son un mismo acto electoral. En el momento en que el tiempo entre una vuelta y otra permite que se desdibujen las ofertas electorales de la primera vuelta y que se plantee la segunda como si fueran unas elecciones distintas, se pierde el sentido de la legitimidad de las dos candidaturas exclusivas de la segunda vuelta. Lo son porque han vencido en la primera vuelta con determinada significación política. Si pierden esa significación política se convierten en casi otras elecciones, en el monopolio de dos fuerzas políticas que se han desconectado de lo que han significado en la primera vuelta. Dos meses tampoco es un tiempo como para que esto acabe produciéndose. Pero se corre ese riego de que el voto de la segunda vuelta sea un voto muy distinto para los votantes respecto a la primera, cuando la dinámica natural de toda segunda vuelta no debe ser ésa. -¿La realización de la segunda vuelta casi dos meses después de la primera afecta la imagen internacional del Perú? -No se entiende la demora. Nosotros vemos que no ha habido ningún
tipo de manipulación, que no se ha aprovechado las instituciones
para algún tipo de manejo. Y en esto concuerdan las otras observaciones
nacionales e internacionales. El dato de la diferencia de tiempo entre
la primera y la segunda vuelta es un dato importante negativo. No sé
si me desvío, pero en ese lapso se ha producido el fenómeno
de quienes no aceptan el resultado de la primera vuelta, y de quienes
habiendo apoyado a candidaturas vencedoras en la primera vuelta, cambian
su planteamiento intentando deslegitimar el proceso mediante la llamada
al voto en blanco o viciado. El tiempo juega a favor de este tipo de planteamientos,
que son planteamientos no en sí poco democráticos, porque
el voto en blanco es legítimo y la campaña en pro de él
es legítima. Pero en estas circunstancias es poco democrático
en cuanto significa que no se aceptan resultados de la primera vuelta
sin ningún indicio que éstos hayan sido manipulados. No
aceptarlo es como constituirse en una minoría juez de la mayoría.
-Según las encuestas no es tan minoritaria la intención de voto blanco y viciado. -Hay dos cosas distintas. Primero, el margen lógico de voto nulo o viciado en un sistema de voto obligatorio: no se puede manifestar la inhibición que siempre tienen los porcentajes dentro de la sociedad respecto a las ofertas electorales por otra vía que no sea el voto en blanco o el voto viciado. La campaña que llama al voto en blanco implica que ese porcentaje natural de voto en blanco o viciado se va a ver crecido con el de esta otra motivación menos clara y el movimiento de esa motivación va a apropiarse de toda la votación en blanco y viciada. -Volviendo al retraso, ¿a quién atribuirlo? -Cuando las autoridades electorales dicen que el proceso de resolución de impugnaciones y de interpretación de actas observadas es más lento de lo previsto, que los jurados especiales tienen que hacer una labor minuciosa para aquilatar sus decisiones, que la papeleta única para elegir Presidente y congresistas impide desgajar el escrutinio de la Presidencia para apurar el resultado oficial, esto es cierto. Cuando se nos dice que hay algún jurado especial, en particular el de Lima-Centro, que no ha sido muy diligente -por decirlo de forma suave, porque da la impresión de algo más-, es enteramente cierto. Pero nosotros seguimos teniendo la sensación, y según han pasado los días ha crecido, de que ni esas explicaciones por separado ni todas ellas en su conjunto son suficientes. Y sobre todo tenemos la convicción de que si esas explicaciones son suficientes, deberían haberse ofrecido a la comunidad peruana de un modo formalísimo, con la suficiente publicidad. ¿Qué otros factores pueden haber? No lo sabemos. Pero tenemos constancia de que la ONPE se ha visto obligada a abandonar el sistema informático de la primera vuelta. El domingo 8 de abril ese sistema funcionó a satisfacción, porque en las fechas anteriores arrastró muchísimos problemas. Y una vez que funciona a satisfacción, la ONPE decide no volver a utilizarlo. Claro, ha trascendido que hay problemas con la empresa (proveedora del software). Ha tenido que complementarse mucho la labor de esa empresa sobre todo con la ayuda internacional directa. Pero una vez que el sistema ha funcionado, para la segunda vuelta -que es más sencilla que la primera- parecería mucho más procedente llegar a un acuerdo con la empresa del caso o haber tenido previamente ese apoyo para la eventualidad de una segunda vuelta. Sobre la marcha se cambia de sistema, se convierte en sistema principal para la segunda vuelta un sistema de otra empresa que sólo era de emergencia. No se da una explicación pública suficiente sobre las razones por las cuales se ha desahuciado algo que había funcionado. -¿Considera usted inconveniente que el día anterior a los comicios haya un partido de fútbol? -El partido de fútbol puede crear problemas de concentración masiva en una jornada de reflexión electoral. Es decir, de utilización de esa concentración masiva para propaganda electoral indebida. Pero también crea problemas por la ley seca inherente al clima de reflexión preelectoral. -¿Le preocupa que el acto electoral se realice después del partido de fútbol? -No, de entrada no, y sobre todo si las autoridades peruanas ven que se puede manejar los actos electorales sin que la concentración masiva que produce un partido de esta naturaleza se le vaya de las manos.
-¿Qué opinión tiene la Unión Europea sobre la campaña electoral? -Nosotros apreciamos viniendo de Europa que esta campaña electoral, tanto para la primera vuelta como para la segunda, es bastante rica de cara a la ciudadanía. Entendemos que se está como sobrevalorando el peso de algunos elementos que si queremos podemos denominar "sucios" de la campaña. Aquí en Perú que sólo hace un año se supo lo que es una guerra sucia: no sólo es ensuciar algunas candidaturas, es ensuciarlas desde puntos de poder que funcionan clandestinamente y que manipulan sobre todo los medios de prensa, y desde centros de poder que obstaculizan e incluso impiden la posibilidad de que las candidaturas injuriadas puedan defenderse. Eso no ocurre ahora en el Perú. -¿Encuentra usted satisfactorio el tratamiento del tema de financiamiento de las campañas en general? -Entramos en uno de los elementos más débiles, no sólo en el Perú sino también en otros países: el control de la financiación de las ofertas electorales y el cuerpo más general donde éste se sitúa, que es el del régimen jurídico de los partidos políticos para que internamente sean democráticos. Cuando un sistema electoral le da mucho peso o incluso el monopolio a los partidos políticos está impidiendo que la ciudadanía cree otros procedimientos más directos de representación de la acción política. Si al mismo tiempo no hay un régimen jurídico que obligue a los partidos o garantiza la voluntad de los partidos de funcionar democráticamente en su interior para actos como seleccionar personas que se presenten a elecciones, es muy difícil abordar el tema de la financiación. Que los partidos no comprometan sus decisiones políticas por la hipoteca que va a crear una financiación clandestina o no conocida públicamente es un elemento de la democracia interna. -¿En el marco jurídico electoral que rige en el Perú considera usted satisfactoria la rendición de cuentas? -La información del volumen total del manejo de medios económicos y de recepción de ayudas exteriores por parte de los partidos se ha demostrado imposible en el vacío legislativo actual. Habrá grados diversos de fiabilidad, pero en general puede decirse que no son fiables las declaraciones que según requerimiento del JNE han presentado los partidos en cuanto a la financiación de su campaña en la primera vuelta. Ha sido importante el procedimiento adicional de control que se ha puesto en práctica en estas elecciones, que no es un control público: es un control adicional de una asociación civil, Transparencia. Ha hecho un monitoreo que merece bastante fiabilidad como nosotros hemos comprobado. Es un control limitado, a través de indicios como es la propaganda en televisión, radio y prensa escrita, la propaganda televisiva y radial. Pero ha sido suficiente para poner en evidencia la falta de fiabilidad de las declaraciones de los partidos respecto a su financiación. Los indicios indican que hay partidos que han podido tener una financiación incluso cinco veces superior a lo declarado.
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