Edición Nº 1673

 

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    ARTICULO

    7 de junio de 2001

    Los Primeros Peldaños
    Tras una victoria ajustada y ante los retos urgentes de la concertación, Alejandro Toledo ultima detalles para asumir las riendas del gobierno.

    Martes 5: Alejandro Toledo y sus vicepresidentes Diez Canseco y Waisman inician el camino de la transferencia del poder con Paniagua.

    TE doy el ministerio de Agricultura, ¿qué dices?

    -¡Estás loco!

    Así bromeaban Alejandro Toledo y Alan García, según un testigo, hacia las 11 de la noche del domingo cuando el líder aprista acudió al Hotel Sheraton para felicitar al triunfador de la segunda vuelta.

    Minutos antes, un extraño movimiento había tenido lugar en el céntrico hotel. García había llegado por una puerta que no era la principal -"y que todos los ex Presidentes conocen", de acuerdo a una fuente- y tomado un ascensor de servicio en el instante mismo en el que el líder de Perú Posible declaraba a la prensa. Informado de que Toledo aún departía con los periodistas, el ex Presidente pensó que podía alcanzarlo en la sala y saludar públicamente al ganador.

    La gente que coordinaba su arribo sabía que Toledo tiene una particular reticencia a aparecer ante las cámaras junto a García, por lo que se pusieron de todos los colores al ver que el ex mandatario caminaba raudamente por uno de los pasadizos laterales rumbo a ese recinto. Sin embargo, consiguieron cerrarle el paso cuando le faltaban escasos metros para llegar.

    "Doctor, le tenemos un lugar reservado en el piso 19", le dijo el jefe de seguridad del Presidente electo. El líder aprista no quiso discutir con el israelí, sonrió y subió a la Suite Presidencial asignada a Toledo.

    En pocos minutos lo alcanzaría Alejandro Toledo. Y García, que subió acompañado de Jorge del Castillo y Mauricio Mulder, indicó a sus escuderos que lo dejaran solo. El anfitrión, en cambio, mantuvo a su lado a Raúl Diez Canseco y, muy cerca de ellos, a Luis Solari.

    La cita era el corolario de una extenuante campaña y de una semana que mantuvo a los candidatos con los pelos de punta, sobre todo cuando parecía que el ex Presidente llegaba al galope.

    Tras el abrazo de felicitación entre ambos líderes, García reiteró su compromiso de apoyo en los generosos términos que había exhibido en su conferencia de prensa.

    Luego de no más de 6 minutos de charla, García se levantó, abrazó nuevamente a Toledo y, saliendo por una habitación colindante, tomó el ascensor de servicio para llegar al estacionamiento. Había burlado así a los pocos periodistas que tenían acceso al piso 19 y, abordando su camioneta, se dirigió a su local partidario.

    A esa hora, los toledistas se reagruparon. Aunque venían celebrando desde las dos de la tarde cuando se enteraron de los primeros resultados "a boca de urna" -los mismos que la TV difundió dos horas después y que confirmaban una tendencia favorable-, dieron paso a una rociada celebración que se prolongó más allá de las 5 a.m.

     
    Valentín Paniagua, ejemplo del estadista cabal, deja la posta. Pérez de Cuéllar tendrá a su cargo las coordinaciones con Perú Posible. Derecha: Ex secretaria de Estado Madeleine Albright y los riesgos de la "euforía posdemocrática".

    JAVIER PEREZ DE CUELLAR,
    RAUL DIEZ CANSECO Y LA TRANSFERENCIA

    A 48 horas de sus primeras palabras como Presidente electo, Alejandro Toledo y sus más cercanos colaboradores están enfrascados en la conformación de una Comisión de Trasferencia del Ejecutivo que coordinará todo lo relacionado con la transmisión del mando. En reunión celebrada en el Hotel Los Delfines, el martes 5, Raúl Diez Canseco habría ganado predicamento en el flanco toledista para dirigir esta tarea.

    Diez Canseco, primer vicepresidente electo, no sólo pertenece al mismo partido del Presidente Valentín Paniagua (AP), sino que estuvo muy cerca de una función similar cuando, en 1985, Fernando Belaunde le entregó la posta a Alan García.

    Se sabe que en la reunión que sostuvieron Toledo y Paniagua esa mañana en Palacio, el mandatario le comunicó que su gobierno había designado al canciller Javier Pérez de Cuellar para organizar, desde el Ejecutivo, esa tarea. Aquel, junto a otros nombres para las subcomisiones de trabajo, le fueron sugeridos a Toledo, quien evaluaba, a su vez, la ampliación de estas subcomisiones para tener a más gente involucrada en una transición sin sobresaltos.

    Y es que a Diez Canseco lo acompañarán otras figuras del plan de gobierno de PP, los mismos que no necesariamente cumplirán una función ministerial en el Gabinete que se anunciaría en los días siguientes.

    Una tendencia entre sus asesores recomendó a Toledo que se tome algunos días para meditar los nombres que integrarán el Ejecutivo. "Creo que debería tomarse dos semanas antes de hacer cualquier anuncio", expresó uno de sus allegados.

    Otros piensan que una declaración antes del fin de semana contribuiría a generar mayor confianza alrededor suyo. Son tendencias que actualmente sopesa al interior de su "gabinete de cocina" y sobre las que tendrá que decidir en las próximas horas.

    Sin embargo, otros recuerdan que el ejemplo de Valentín Paniagua, quien en pocas horas convocó a un Gabinete de lujo y proyectó confiabilidad sobre sus pasos futuros, debería pesar en la panaca toledista.

    La última semana fue infartante y García culminó una performance saludada por Eduardo Stein de la OEA y otros observadores internacionales

    La ex Secretaria de Estado norteamericana Madeleine Albright, en una Mesa Redonda organizada por Transparencia el viernes 1 advirtió, a propósito de ello, que había que cuidarse de la "euforia posdemocrática": pasada la transición, no poder cumplir con las promesas de candidato. La consecuencia de esto, según Albright, es el decaimiento social. "Encuestas realizadas en Europa Oriental luego de la caída de los totalitarismos revelan que la gente esperaba menos del futuro democrático que del pasado dictatorial", dijo.

    Donde ésta sí debiera poner más orden es en las diferentes versiones que sobre el papel de Pedro Pablo Kuczynski corrieron al día siguiente de la victoria. Mientras Eduardo Mc Bride aseguraba que PPK no sería ministro de Economía, y Kurt Burneo -del equipo económico- decía que no había ninguna decisión tomada al respecto, el propio Toledo anunciaba en CNN que Kuczynzki sí sería ministro, aunque no especificó cartera (ver "Desembarco a la vista").

    Ciertamente, para un ministerio como Economía, más que un tecnócrata se precisa de alguien con una muñeca política capaz de lidiar con determinados sectores y con cierta llegada al pueblo, un poco como el papel que actualmente cumple Javier Silva Ruete.

    Asimismo, en la resaca del triunfo, Alejandro Toledo declaró el lunes a CNN que tenía un equipo conformado hacía cuatro semanas para coordinar la transmisión de mando, y luego aseguró a otra agencia de noticias que aquel estaba formado desde hace 10 días.

    Cómo sería la cosa que, tras reunirse con Paniagua el martes, Toledo declaró en conferencia de prensa que la citada comisión la tendría lista para el viernes.

    ¿En qué quedamos?

    Son alardes que el Presidente electo no necesita. Y menos cuando debería desterrar la imagen de voluble e impreciso que algunos le reprochan.

    PIFIADERA Y CONCERTACION

    Superada la elección, Alejandro Toledo se encuentra sin más alternativa que mostrar una actitud dialogante. Sus escaños en el próximo Congreso así se lo dicen (Ver "Mayoría o consenso").

    Y los sufragios conquistados por su oponente -fuera del voto blanco y viciado- le indican que tampoco hay resquicio para la soberbia.

    La noche del domingo, por ejemplo, cayó mal que en medio de su discurso Toledo dejara que sus partidarios pifiaran larga y ruidosamente a Alan García (el mismo que, a esa hora de la noche, ya había manifestado la disposición del APRA a apoyarlo "de manera incondicional y sin cálculo") y a Lourdes Flores, quien, si bien se había ubicado en la oposición al nuevo régimen, no le mezquinó su reconocimiento.

    Por lo oído una hora antes en el comando aprista, no cabe duda de que García, en ese trance, habría intentado corregir a sus correligionarios. Y que Lourdes Flores habría hecho otro tanto.

    Domingo 3: Olivera y un "abrazo del oso" que no equivale a concertar. Una suma que podría restar

    Sin embargo, el Presidente electo calló en todos los idiomas y hasta se vio a sus colaboradores sonreír ante la "ocurrencia". Es más, llamó la atención que mientras Alan García le ofrecía el respaldo de su partido, Alejandro Toledo retrucara fundiéndose en un abrazo con Fernando Olivera, enemigo acérrimo del Partido Aprista y de García.

    Por encima de la sociedad electoral que juntó a Toledo y Olivera en esta segunda vuelta, el Cholo debería recordar que cuando renunció a la segunda vuelta del 2000 y convocó a la Marcha de los Cuatro Suyos, el aprismo fue de los primeros en acudir sin chistar.

    Olivera, en cambio, se opuso y hasta boicoteó -para deleite de la prensa fujimorista- la organización de la marcha.

    Y durante la vigencia de la Mesa de Diálogo de la OEA, Perú Posible con el Apra y otras fuerzas políticas pasaban las de Caín ante los solitarios desplantes del FIM.

    Ahora que se requiere una concertación para viabilizar el programa del próximo gobierno, Toledo se halla ante la disyuntiva de pactar con el Apra o apostar por la precaria mayoría que podría alcanzar junto al FIM (11 congresistas), AP (3 curules), UPP y Renacimiento Andino.

    Porque es obvio que de conseguir el apoyo aprista (28 legisladores), Olivera patearía el tablero.

    "La campaña ha marcado un resentimiento personal entre Toledo y García", confesó uno de los colaboradores del Presidente electo. Algunos ven la raíz de este distanciamiento en la promesa -incumplida- que, se dice, le hiciera García en Toulouse, Francia, cuando le aseguró que no sería candidato a la Presidencia y que el aprismo lo apoyaría. Y en la velada referencia de "cocainómano" que le espetó en el debate.

    Pero ante contingencias como éstas es que emerge la figura del estadista. Y más aún cuando los intereses del país se hallan en juego.

    Peor sería que, sucumbiendo al viejo aforismo: "Cuando no hay para dar pan, la tentación es brindar circo", un sector de Perú Posible se dedique a ajochar al aprismo argumentando que los procesos en contra de García no están prescritos. La participación de David Waisman en la confrontación con el líder aprista durante la última semana, utilizando información y recursos de la Comisión que actualmente preside en el Congreso, fue un pésimo precedente.

    Por el momento, los asesores de Toledo señalan que no hay una respuesta a la "rama de olivo" tendida por el ex Presidente. Se olvida así que García hoy representa a más de cuatro millones y medio de peruanos -votación jamás obtenida por líder aprista alguno- y que eso es algo para tener en cuenta. Mientras tanto, Olivera concede entrevistas y se adjudica buena parte del triunfo toledista.

    Mientras los ayayeros siguen asediando al Presidente electo, como lo hicieron desde broadcasters hasta empresarios en condición de insolvencia en el Sheraton, las próximas horas serán determinantes para saber si -como aseguran sus hombres de confianza- Alejandro Toledo está en el camino de ser mejor Presidente que candidato y de abrir juego a otras fuerzas políticas que, sin sectarismos, están dispuestas a respaldar sus primeros meses de gestión.( Pedro Tenorio).

    Sofocos y trajines de los que pugnaron por aparecer junto al ganador. El Sheraton se llenó esa tarde de una nutrida variedad de "simpatizantes" como Domingo Palermo y Ernesto Schütz. Algunos hasta hace poco hacían buenas migas --risitas mediante- con Vladimiro Montesinos.



    Sancochado Triunfal
    Decepción discursiva del flamante Presidente electo.

    SI por discursos fuera, temer deberíamos. Las primeras declaraciones de Alejandro Toledo como Presidente electo parecieron corresponder más bien al último gran mitin de campaña. Con desventaja. Si, como él ha dicho, no habla bonito, ahora lo está haciendo cada vez peor.

    -¡Toledo gratitud! ¡Toledo gratitud!

    El encargado de vitorear al líder tenía un timbre de voz que envidiaría un metalero salido de los infiernos más profundos de la avenida Alfonso Ugarte. No era para menos, de seguro dejó la garganta olvidada en alguna de las plazas en las que el equipo de Perú Posible recaló durante los últimos meses.

    Llevó su discurso por escrito, pero la improvisación le jugó una mala pasada en su hora estelar.

    Toledo sacó unos papeles del bolsillo de su saco.

    -Hermanas...

    La atención de la masa todavía se concentraba en los fuegos pirotécnicos y un paracaidista descendiente. Al Presidente electo no le quedó otra cosa que unírsele.

    -Hermanas y hermanos...

    Si algo hay que reconocerle a los discursos de nuestro próximo Jefe de Estado, es el uso correctamente político que siempre hace del género. Menciona sin falta al femenino y al masculino, un detalle que debe de satisfacer a Eliane Karp. Luego de ese punto a favor es difícil encontrar alguno más.

    -Señores, gracias por tu apoyo.

    Conocidas son las masacres gramaticales, de sintaxis y lingüísticas en general, que Toledo comete en cada una de sus intervenciones. Sin ser excepción, el discurso del domingo fue además una cachetada a cualquier esfuerzo por orden. Los agradecimientos a Paniagua (con miradas al cielo) se combinaron en una sopa de menudencias con los brazos y corazones abiertos, las manos extendidas, los oídos puestos, los sesos que olvidan las venganzas ("lo que me han hecho"), la generación "de trabajo con respeto a los Derechos Humanos", la descentralización, la autoestima nacional, la "relación horizontal de igual a igual" con la comunidad internacional, el campo reverdecido, los turistas, la iluminación divina y la vocación de servicio: "Aquí tienes mi profesión como economista".

    El único guiño claro fue dirigido a las FF.AA. ("quiero decirte que yo sé distinguir el trigo de la paja") y allí es donde parecía que iba a pasar revista a otras instituciones del Estado que conducirá. Prefirió recaer en los agradecimientos: Belaunde Terry, Mohme Llona, Flores Nano, García Pérez (pifias del respetable) y Olivera que apareció para recabar recibo y acompañar al corito.

    -¡Moralización, moralización!

    Después, todo fue lugar común. Palmas toledistas.

    No se pretende que un discurso de esa naturaleza sea un compendio programático del próximo gobierno, pero si alguien está contratado para escribir los discursos de Toledo, puede echarle mano a un concepto útil: la estructura. Debería aprender aquello que se estudia en secundaria: la concordancia, la sintaxis. Además, debe huir de rimas accidentales como "no tengamos miedo a nuestras diferencias, empujemos el carro de nuestras coincidencias". Caería bien la frase de Nietzche: "El mejor escritor será aquel que sienta la vergüenza de serlo". Porque ese desconocido señor tiene ya la dimensión de una desvergüenza. (Enrique Chávez)

     


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