Edición Nº 1674

 

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    ARTICULO

    14 de junio de 2001

    La Guarida de Aivar
    La historia de la captura de la mano derecha del Doc y su amante.

    Con la captura del coronel de la policía (r) Manuel Aybar y su pareja, la ex suboficial policial Liliana Pizarro, se cierra el cerco sobre Montesinos. Aybar enfrenta varios cargos y Pizarro es su cómplice: coordinar la fuga de Montesinos, establecer mecanismos de sobornos para manipular casos policiales, manejar fondos del SIN para reprimir la Marcha de los Cuatro Suyos; entre otros. Detallamos el proceso que culminó en la detención.

    Fue denunciado por corrupción de funcionarios.

    CONTRARIO a lo difundido por algunas versiones de prensa que, durante el operativo que culminó con la captura de Manuel Aivar y Liliana Pizarro, la pareja no se encontraba descansando en la playa cuando le echaron el guante.

    El departamento de Rue Grandville (Miami Beach) que ocupó Aivar no está en alguna zona exclusiva. La mayoría de inquilinos son de clase media o media alta. Al frente hay un lote donde peruanos suelen ser jugar partidos de fulbito.

    Aivar llegó allí en febrero y pagó por adelantado el alquiler de tres meses, un total de 1,830 dólares. A las dos semanas de instalado, se compró un auto nuevo. Según los vecinos salía con Pizarro diariamente, de ocho de la mañana a siete de la noche.

    El viernes pasado no cumplieron con la rutina. A las 11:20 de la mañana, la docena de agentes del FBI encontró a la pareja en ropa deportiva. No hubo resistencia. Los vecinos se preguntaron la razón del alboroto. ¿Ese, al que se llevaban lloroso, no era el que se presentó como un "policía peruano jubilado"?

    EL INCA CAÍDO

    Esos vecinos no imaginaron que sus allegados lo conocían como Atahualpa. Se ganó el apodo por la debilidad de cargar pesadas cadenas, esclavas y relojes de oro. Varias de las piezas debió acumularlas en sus años como brazo derecho -y operativo- de Vladimiro Montesinos.

    La relación entre ambos data de 1980. Aivar, ahora de 48 años, salió de su natal Abancay y trabajaba en las oficinas de narcóticos de la Policía. Montesinos revoloteaba por allí en sus funciones de abogado e hicieron buenas migas. Cuando en 1990 llegó a escurrir su presencia al frente del SIN, llamó a Aivar. El nuevo jefe de seguridad para dignatarios.

    Su techo todavía era alto. Pasó a ser jefe de la Policía del Ministerio Público y de la División de Investigación Financiera de Narcóticos. En 1996 Montesinos recomendó su ascenso al director de la Policía, Antonio Ketín Vidal, a lo que éste se opuso. Desde 1997 trabajó adscrito al SIN como uno de los responsables de las "operaciones especiales". Es decir, competía por las miradas y dádivas montesinistas con el coronel Roberto Huamán.

    Lo más probable es que, luego de ser extraditado, Aivar vaya al penal Sarita Colonia del Callao, donde ahora está Huamán. Quizá deberán cultivar, en aras de la convivencia, la buena relación que nunca tuvieron cuando fueron compañeros de trabajo. Y quién sabe, es posible que el jefe llegue a hacerles compañía. El cerco montesinista se hace más estrecho. Ya se le solicitó a Argentina la extradición de Ilan Weil Levy. Donde se encuentre, el ex asesor debe sentir la soga al cuello cada vez más apretada.

    Departamento al norte de Miami Beach. Allí vivía también Liliana Pizarro. La PNP ubicó la dirección hurgando en la basura de sus familiares.

    EN CADENAS

    Según el periodista y columnista de El Nuevo Herald, Gerardo Reyes, durante la audiencia Liliana Pizarro "estuvo pálida y demacrada. Jugó a ser sincera". Sostuvo ser propietaria de una casa en Lima y otra en el interior del país. La primera tiene una hipoteca de 200 mil dólares. Además, es dueña de un Peugeot modelo 88. Durante la mañana de ayer se realizó otra audiencia pero ya le comunicaron a Aivar que descarte su liberación por fianza.

    Entre los treinta asistentes a la audiencia del pasado lunes, un rostro lucía especialmente satisfecho. Luis Ysusqui se presentó para tener la satisfacción de ver encadenado "al que me jodió la vida". En 1996, el practicante de Luis Corrochano denunció por medio de CARETAS los vínculos de corrupción entre éste, Vladimiro Montesinos y Manuel Aivar. "Dijeron que estaba loco. Me denunciaron por calumnia y mire ahora, uno de ellos en el banquillo". Hay quienes le llaman justicia. Otros, menos bíblicos, le dicen venganza.

    Ysusqui no salía de su asombro. "Ironía" debía ser la palabra adherida a su conciencia. Pensaba mudarse al mismo edificio en el que Aivar fue capturado y hoy en día reside en una zona cercana. "Son increíbles las vueltas que da la vida", le dijo a la prensa. Una de la tarde, magnífica hora para almorzar. (Jimmy Torres-Enrique Chávez).

     

     


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