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Edición Nº 1674 |
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Lo Que Se Dijeron
ALREDEDOR de las 8 de la noche del domingo 3, minutos antes de que Alan García reconociera su derrota y saludara la victoria electoral de Alejandro Toledo, Jorge del Castillo llamó al ganador para coordinar los detalles de la visita de García. Del Castillo llamó al teléfono celular del líder de Perú Posible, pero quien respondió su llamada fue su asesor Gustavo Gorriti. Luego de un breve diálogo, y notificada la gente de Toledo de que García quería ir a felicitarlo, Mauricio Mulder y cuatro dirigentes apristas llegaron al Hotel Sheraton para poner a punto los detalles de la visita. Mulder y compañía fueron recibidos por Gustavo Gorriti y Fernando Yovera (fotógrafo y asesor de prensa de Toledo), con quienes discutieron los detalles del arribo de García. Se acordó que AGP entraría por el estacionamiento subterráneo de la Av. España, y que abordaría el ascensor que utiliza el personal del hotel hasta el piso 19, en el que se encuentra la Suite Presidencial asignada a Toledo. Y un detalle adicional: el encuentro se realizaría en estricto privado, lejos de la prensa. Tras una breve discusión, ya que los representantes de García consideraban que no había razón para que el Presidente electo insistiera en lo confidencial de la cita, los toledistas les dijeron que el acceso a la prensa sea tratado con "Abi", un circunspecto ciudadano israelí que tiene a su cargo la seguridad de Toledo. Ni Mulder ni ninguno de sus acompañantes pudieron hacerlo, dado que el israelí no dejaba de hablar por teléfono. Dos horas más tarde, y cuando Toledo daba una conferencia de prensa en la que los simpatizantes obstaculizaban el trabajo de los periodistas, el ex Presidente arribó al Sheraton. Como contó CARETAS 1673, AGP abordó el ascensor que le habían indicado, pero como éste se abrió en la zona de mezanine, Mulder le comentó a éste que Toledo se encontraba a pocos pasos de ahí. Es en ese momento que García se anima a ir al encuentro de Toledo para darle el abrazo en público. El líder aprista y sus acompañantes bajaron del ascensor y caminaron por uno de los pasadizos laterales rumbo a la sala de prensa. Cuenta un testigo que, en ese momento el propio Toledo se encontraba en la puerta y que, al divisar al ex Presidente que venía hacia él, cerró la puerta detrás suyo. García, sorprendido, observó la escena. Y cuando volvieron a abrir la puerta, alcanzó a decir: "Alejandro, sólo vengo a darte la mano". La puerta se cerró nuevamente. Al minuto ésta se abrió y apareció "Abi", quien
se acercó diciendo: "Doctor García, permítame conducirlo
al piso 18".
En ese piso estaba la Suite Presidencial que ocupaba Toledo y en el que había recibido el saludo de numerosas personas. Con AGP entraron Mauricio Mulder, Hugo Otero y Jorge del Castillo, que se les había unido unos minutos después. Con Toledo entraron sus vicepresidentes Raúl Diez Canseco y David Waisman, y también Carlos Ferrero y Luis Solari. Más atrás se ubicaron otros colaboradores, como Guillermo Gonzales y Fernando Yovera, quien fungió de fotógrafo. Fuera de la habitación quedaron los pocos periodistas cuya privilegiada ubicación les permitió observar la sacacoca que armaron los toledistas para evitar que el encuentro fuera de dominio público. -Te reitero que lo que he dicho es una cosa sincera. Estamos dispuestos a apoyarte en lo que el partido pueda, tú me dices..., dijo García. -Ya hablaremos, te agradezco mucho. Creo que más adelante podremos coordinar una salida, respondió Toledo. -Nosotros no vamos a pedirte nada a cambio y estamos por impulsar el acuerdo de gobernabilidad que nuestros partidos han firmado, reiteró el ex Presidente. -Sí, muchas gracias. Ya conversaremos en la Mesa de Diálogo convocada por Paniagua. Tras los primeros minutos, García les pidió a sus acompañantes que lo dejaran solo. Mulder y Otero salieron de la habitación. Del Castillo permaneció cerca de la puerta. Entonces Toledo intentó romper el hielo y bromear un poco. Le ofreció el Ministerio de Agricultura a García, cosa que éste rechazó entre risas. Luego Toledo dijo: -Ya se me pasará la bronca... pero la que no te va a perdonar nunca es mi mujer. Alan respondió, visiblemente incómodo pero sin perder la sonrisa: "Encárgate de tu mujer. ¿De qué bronca me hablas, acaso no sabes lo que es la política?" Ciertamente, AGP soportó una directa contracampaña de Perú Posible. Así que no estaba como para que Toledo se hiciera el único ofendido. Luego de algunos minutos más, en los que, según los presentes, no se dijo nada significativo, la cita terminó. Toledo se despidió con la misma frialdad con la que los había recibido. García aceptó salir por una habitación contigua y, bajando un piso por la escalera, tomar el mismo ascensor por el que había subido, hasta el estacionamiento del Hotel. Aunque la seriedad dibujaba los rostros de AGP y compañía, un caballeroso Luis Solari los acompañó hasta que subieron a sus automóviles y se retiraron. Así, y por una inexplicable actitud de los triunfadores, se perdió la oportunidad de que ambos líderes sentaran las bases de una colaboración que a quien más beneficia es al país.
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