|
Edición Nº 1674 |
|||||||||||||||||
|
|
|||||||||||||||||
|
|
Calistenia Penal SEIS de la mañana. Los internos despiertan en su celda de tres por tres metros. En cada una, sin excepción, duermen dos. Los privilegios son pocos y dudosos: por ser demasiado alto, a Alberto Kouri le tuvieron que romper las barandas de la cama para ayudarlo a abandonar su posición fetal. La única refacción permitida para alojar a los nuevos visitantes fue la de los baños. Los colchones y las frazadas pertenecen a cada interno. Las ventanas no tienen vidrios, los cartones y las maderas son la única barrera que le hace el quite a las neumonías. Ya tuvieron que soportar una epidemia de gripe. San Jorge no es una cárcel dorada. Para nadie. Todos acuden a la formación en el patio y los empleados del Instituto Nacional Penitenciario, INPE, pasan lista. Deporte y ejercicios hasta las siete y media. Por cortesía de Víctor Alberto Venero, hay en el medio del patio una serie de viejos equipos de gimnasio. Para combatir el frío y reducir sus prominentes barrigas, los reos pueden escoger entre la bicicleta estacionaria, una máquina para correr y dos juegos de pesas. Ese mismo patio es una cancha de frontón y el que está en proceso de afinar su puntería puede practicarla en el aro de basket. El que no requiere bajar de peso es Ernesto Gamarra, que además ha perdido algunos kilos, está algo ojeroso y saluda acompañado por su abogada. Cuando apenas están entrando en calor, el agua fría de
las duchas los devuelve a la realidad del clima. Luego se preparan el
desayuno en la celda o lo compran en el kiosco del penal. El almuerzo
lo pueden encargar en el mismo lugar; o lo traen familiares, como en el
caso de Nicolás Hermoza. Hay ocasiones especiales, como la parrillada
que el popular Don Pedrito les preparó a sus ex empleadores, los
hermanos Samuel y Mendel Winter.
LA CÁRCEL DEL AMOR En episodios como éstos, es más importante que nunca tener buenas relaciones con la persona con la cual se comparte la celda. Sobre todo porque las visitas femeninas son los miércoles y sábados: de practicarse algún ejercicio amoroso, es de vital importancia coordinar horarios para gozar de intimidad. Y los reos no se organizan sólo de a dos. Como grupo eligieron una delegación encabezada por Luis Ridout. "Soy el delegado desde el 2 de mayo. Luis Bedoya de Vivanco es secretario de asuntos legales y el general Luis Delgado Arenas es el subdelegado. Augusto Wiese, secretario de deportes, ya sale libre así que hay que reemplazarlo". La plana se completa con Vicente Silva Checa, Samuel Winter y Samuel Ubilluz. Secretarios de disciplina, salud, y actas, respectivamente. Esa lista fue elegida por 31 votos contra 14 y se impuso a la encabezada por Alberto Vera y otros militares. ¿Triunfó el civilismo? Otra visita -esperada con igual ansiedad por razones distintas a la de esposas o amigas- es la del abogado, que tiene potestad para reunirse con su cliente durante cualquier día. El pasadizo de 40 metros que conecta la entrada del penal con los pabellones suele estar muy transitado. Allí está la hilera de 25 mesas -cada una con su respectivo par de sillas- donde los internos y sus defensores conversan de quince a treinta minutos sobre el desarrollo de sus casos. El resto de familiares y amigos se dan una vuelta por allí los
viernes y domingos.
NADA DE COSTURA
El general José Villanueva está entre los trasladados al penal Sarita Colonia del Callao la semana pasada. Cuando nos ve grita, se siente agredido por la cámara. Comentamos quiénes somos y de dónde venimos. Se tranquiliza y baja la voz. Promete contarlo todo sobre las acusaciones de peculado y corrupción de funcionarios. El general Hermoza dice que no es el momento, pero hará lo propio. Eduardo Calmell del Solar, ex director de Expreso, es más expresivo. "¿Cómo ha ingresado esa periodista? Hay que darle un buen susto a su fotógrafo". Recurrimos a Pepe, un interno por delito contra el patrimonio que cumple con las funciones de "llamador". "Hay que motivar a estos chicos y tenerlos activos. Si no se deprimen". Llega nuestro entrevistado. "Están aterrados, no entiendo por qué le tienen tanto miedo a Caretas", dice Vicente Silva Checa, hombre que figura como propietario de Cable Canal de Noticias. "Estoy casi dos meses en este penal y hasta ahora no me llaman a declarar. En la primera manifestación dije las cosas claras y entregué los documentos de la transferencia del Canal 10. No hay dinero sucio, sólo espero que se haga justicia". Kouri, por su parte, hace acto de contrición. "Mi caso pronto se resolverá, ya basta de darnos con palo. Estoy cumpliendo mi castigo pero aún no sé cuál será. Ahora voy al taller de arte, me imagino que me visitarán...". Allá ingresan a las nueve de la mañana. Los demás están repartidos entre los talleres de pintura, cerámica y pergamino. Para el de costura no se inscribió ningún huésped de éste, el pabellón de observación. A las seis de la tarde, se reúnen a ver televisión en los cuatro monitores que están a su disposición. Tres horas después, retumban las cerraduras que cierran las puertas de sus celdas. Cierran los ojos sin muchas esperanzas. No lo saben, pero varios cambiarán la dureza de San Jorge por la del Sarita Colonia. A las once de la noche, todo queda en tinieblas.
|
||||||||||||||||
|
|
|||||||||||||||||