Edición Nº 1674

 

  • Portada
  • Nos Escriben...
  • Mar de Fondo
  • Heduardo
  • China te Cuenta...
  • Ellos & Ellas
  • Culturales
  • Caretas TV
  • Controversias
  • Lugar Común
  • Piedra de Toque
  • Mal Menor
  •  

     

     

     

    ARTICULO

    14 de junio de 2001

    La Noche de Toledo
    Un truculento incidente involucra a Alejandro Toledo y al responsable de uno de los principales medios de comunicación. La primera reacción en Perú Posible fue negarlo todo, pero varios testigos vieron lo que esa noche ocurrió.

    F. Rospigliosi negó los hechos. Derecha, primera plana de Correo que destacó el incidente.

    ALEJANDRO Toledo expande los brazos mientras dice "Pongamos el Perú a trabajar". Los cinco comensales que alrededor de las 4 de la madrugada del miércoles 6 aún permanecen en el restaurante Rafael, en la cuadra tres de la calle San Martín, en Miraflores, ríen ante la sonora entonación del Presidente electo.

    No queda nadie más en el restaurante y los presentes han iniciado un jueguito que consiste en "batir" a alguien. El punto es Toledo, a quien le piden repetir su eslogan de campaña y Adam Pollack, su acompañante, cansado y preocupado, consigue levantarlo de la mesa y llevárselo.

    Pronto las camionetas 4X4 y el contingente de seguridad parten veloces, llevando consigo a uno de los hombres más importantes del país.

    El martes 5 de junio, como a las 11:15 de la noche, Alejandro Toledo había ido a cenar en compañía de quien quizás sea su mejor amigo, el empresario Adam Pollack. El suceso no tendría nada de extraordinario si no fuera porque tuvo lugar ante numerosos testigos -varios de ellos periodistas- e involucró al representante de uno de los principales medios de comunicación del país.

    CARETAS recibió la confirmación de cuatro fuentes distintas. Estos testimonios coinciden en lo fundamental: Toledo llegó en compañía de Pollack, cenó y libó licor por varias horas y hostigó a Jimmy Arteaga, gerente de Programación de Frecuencia Latina y su principal directivo luego de Baruch Ivcher, en términos muy ofensivos, sin importarle que el hecho fuera público.

    La gravedad de lo sucedido esa madrugada no sólo estriba en la larga discusión sazonada de ajos, cebollas, golpes en la mesa, recriminaciones e insinuaciones sobre licencias y libertad de prensa dirigidas a Arteaga. Existe la evidente posibilidad de que éste pudiera ser un estilo de comportamiento futuro.

    El suceso fue consignado el viernes 8 en la página web gatoencerrado.com, y reproducido por el diario Correo al día siguiente. De inmediato, Fernando Rospigliosi -vocero de Perú Posible- negó el incidente. Días después, en el programa La Hora N, Rospigliosi definió todo como "una patraña", "una mentira basada en un chisme que comenzó a circular por Internet".

    Y agregó: "A nombre de Alejandro Toledo desmentí ese incidente. En todo caso deberían preguntarle a Jimmy Arteaga".

    CARETAS habló con Arteaga (ver recuadro) y éste dio una versión que no desmiente el trascendido.

    EL INCIDENTE

    Al llegar al restaurante, Toledo y Pollack, tras recibir el efusivo saludo de algunos comensales, decidieron, antes de ocupar su mesa -ubicada casi al final de la hilera del centro, a escasos metros de la cocina y del baño-, acercarse a la que en ese momento ocupaban Arteaga y su esposa, la animadora de televisión Mónica Zevallos. Con ellos estaban, además, Octavio Castañeda (gerente financiero de Canal 2), su esposa y Luis Felipe Gallegos (jefe de personal de esa misma televisora) junto a la pareja de éste.

    -A pesar de ustedes ganamos las elecciones- dijo, a manera de saludo, Alejandro Toledo.

    -¿Y, cuándo nos vas a quitar el canal?-, bromeó Jimmy Arteaga.

    -Nunca, yo soy respetuoso de la libertad de expresión-, respondió entre risas Toledo.

    "El programa de García estuvo mejor que el mío", se alcanzó a quejar ante Mónica Zevallos, en alusión al talk show que ella conduce y que tuvo por invitados a ambos candidatos pocos días antes de la segunda vuelta.

    Interiores del restaurante Rafael. Al menos 12 personas presenciaron los ex abruptos de Toledo.

    Hasta ahí, todo no pasaba de ser una que otra puya a manera de saludo.El problema surgió cuando, aproximadamente 40 minutos después, Jimmy Arteaga se paró para ir al baño y pasó cerca de la mesa que ocupaban Toledo y Pollack.

    Según un testigo, ambos habían consumido vino durante la cena y ahora bebían whisky (se dice que etiqueta azul). Al pasar por su lado, Arteaga es llamado por Pollack y se sienta un momento para departir con ellos. Pronto se escuchan los reclamos de Toledo respecto a la actitud de Frecuencia Latina durante los comicios.

    Dicen que al hablar de Jaime Bayly es que Toledo empieza a levantar la voz. Mónica Zevallos se acerca y consigue serenar sus ánimos. Luego, Arteaga y su esposa vuelven a su mesa.

    Minutos después, Arteaga se acerca nuevamente donde Toledo. Y éste vuelve a la carga en un tono de voz que le permite a los presentes escuchar que para él, Bayly favorecía a Alan García y que Ivcher manejaba a Bayly. "¿Por qué no cortaron el programa de Zaraí en el aire?", reclamó.

    Entonces Jimmy Arteaga hace una llamada por su teléfono celular a Israel e intenta que Toledo hable telefónicamente con Baruch Ivcher. Otra versión señala que la llamada la hizo Pollack.

    El Presidente electo fue tajante:

    -Yo no quiero hablar con ese conchesumadre. Es un hijo de puta...

    Tras los improperios seguirían las recriminaciones. "Díselo tú mismo Alejandro, díselo tú mismo", repetía Arteaga, extendiéndole su teléfono.

    Mientras eso sucedía Pollack cogió el fono y hablaba casi a gritos con Ivcher en hebreo. El también le pedía a Toledo que se comunicara con el dueño de Canal 2.

    Alrededor de 12 personas fueron testigos de este grueso ex abrupto. Otro testigo, sentado cerca a la mesa de los directivos de Frecuencia Latina, asegura que, poco después, Arteaga recibió una llamada a su celular y que, tras pasearse por el comedor contando la escena, extendió su teléfono en dirección a la mesa que ocupaba Toledo. De acuerdo a esta versión, el aparato se mantendría encendido y en la mano de Arteaga por un larguísimo período de tiempo. Pudo ser Ivcher, escuchando por sí mismo todo lo que allí sucedía.

    Y las mentadas de madre proferidas por Toledo se repetirían varias veces, a lo largo de la noche.

    Dicen que Arteaga, muy mortificado con la discusión, le dijo a Toledo "A nosotros no nos van a atemorizar". Y que éste le reprochó: "Ustedes no pasaron mi mitin de cierre de campaña, pasaron una película".

    De acuerdo a estas fuentes, Toledo en más de una ocasión dijo, como para que todos lo oyeran, que él era el Presidente y que ya verían lo que pasaría si se metían con él. En una de estas incluso golpeó la mesa para enfatizar lo dicho.

    Como a las 4 de la madrugada, Adam Pollack pidió la cuenta. Los pocos testigos de esa hora señalan que éste quiso pagar con tarjeta de crédito, pero el encargado le manifestó que por lo avanzado de la hora no tenían línea en el sistema y que tendrían que cobrarle en efectivo. Pollack solicitó firmar la boleta, pero le dijeron que no era posible. Así las cosas, reunió el dinero necesario y pagó.

    Si bien trascendió que la cuenta habría sido abultada, nadie en el restaurante se animó a dar detalles al respecto. Sin embargo, en los últimos días se ha hecho costumbre que lleguen los parroquianos y pidan sentarse "en la mesa de Toledo".


    Con Jimmy en el Rafael
    Lo que dice Jimmy Arteaga de esa larga noche.


    Arteaga y un celular que lo escucharía todo.

    CONVERSAMOS con Jimmy Arteaga unos días después de su encontrón accidental con el presidente electo. En tono conciliador, ésta es su versión: "Estaba cenando con mi mujer y con amigos del canal y a eso de las 11 p.m. llegó Toledo con Adam Pollack. Se acercó a mi mesa y hubo cochineo de ambas partes. Luego se fue a cenar. Como a la medianoche fui al baño y al pasar por su mesa me llamaron. Siguió el cochineo sobre el tema de Jaime Bayly, pero como yo había tenido ya conversaciones sobre ese tema con él, dejé que el comentario siguiera. En ningún momento hubo amenazas". Según los testigos hubo llamadas por celular y palabras duras sobre Baruch Ivcher. "Toledo e Ivcher son amigos hace 25 años, creo que hay rencillas en su forma de ver las cosas. Lamentaría que por intervención de terceros, por el desgaste de la campaña, una relación de amigos, al margen de que uno sea Presidente y el otro empresario de televisión, se vea afectada". Rospigliosi ha negado la bronca. "Lo que Rospigliosi ha negado es que Toledo nos haya amenazado con quitarnos la señal y en eso tiene razón. No fue un mortal kombat, fue una discusión con asperezas, pero terminamos riendo". Y añadió: "No creo que vuelva a existir en el Perú un Presidente que se atreva a amenazar a un medio de comunicación".

     


    ../secciones/Subir

    Portada | Nos Escriben... | Mar de Fondo | Heduardo | Culturales | Caretas TV | Ellos & Ellas | Bienes y Servicios | Controversias | Lugar Común | China te Cuenta Que... |
    Piedra de Toque |Mal Menor

    Siguiente artículo...

     

       

       
    Pagina Principal