Edición Nº 1674

 

  • Portada
  • Nos Escriben...
  • Mar de Fondo
  • Heduardo
  • China te Cuenta...
  • Ellos & Ellas
  • Culturales
  • Caretas TV
  • Controversias
  • Lugar Común
  • Piedra de Toque
  • Mal Menor
  •  

     

     

    14 de junio de 2001

    Por FERNANDO VIVAS

    Bienvenidos al Lobby

    Nuevo escenario para entretener en la pantalla.

    EL presidente electo no tiene un partido sólido, sino un movimiento con aliados. Entre la sede partidaria despreciada y el Palacio de Gobierno próximo, él prefiere despachar en suites y lobbies cinco entrellas. Sus grandes momentos llevan logo de hotel: el triunfo del Sheraton, las conferencias del César's y Los Delfines, el debate del Marriott (hay otro Toledo de hostal tres estrellas, de Queen y Melody, pero ése, según El Comercio y Canal N, no tiene interés periodístico).

    El doble sueño cross over -el de ida fue triunfar en los Estados Unidos, el de vuelta fue ser presidente del Perú-, ha marcado al viajero Toledo con un espíritu de tiempo de espera en gran lobby. Si ganaba el 3 de junio Alan se hubiera acogido a la disciplina y al régimen de visitas de la Casa del Pueblo; en cambio, Toledo se sentó en su suite del Sheraton a recibir a las fuerzas vivas del país. La consulta democrática a través del room service, las alianzas determinadas por el volumen del perifoneo y la capacidad del ascensor, la estabilidad del país al vaivén de una puerta automática que se abre y se cierra según la viada del visitante.

    De la suite, bajamos al lobby y vamos a un comedor, a hacer acuerdos en la cena, a deshacerlos en la sobremesa y a rehacerlos en la confraternidad del whisky. La Lima de arriba es una ciudad sibarita y Toledo es un Presidente dionisiaco rodeado de comensales arios, judíos y mestizos de buen diente (y no el Cholo mentiroso y vengativo que describe Abelardo Sánchez León cuando intenta en Somos verlo con los ojos de la barra crema como si esto fuera un clásico en el Nacional ganado por Alianza). No Balo, no antropólogos y sociólogos que se tragaron el cuento del reivindicador de la autoestima chola. Toledo es un tipo extraordinario que ha alcanzado un estatus elusivo a las reducciones académicas: lo definen sus aspiraciones más que sus orígenes, lo indefinen sus arranques, lo afirman sus mentiras, lo animan los mismos placeres que lo pierden.

    Toledo dice estar condenado a no fracasar. ¡Qué dulce condena seguir comiendo, bebiendo y retozando en la cima!, con la nueva confianza ganada en que el poder le permitará hacer obra que lo reconforte espiritualmente y que le otorgará la facultad del perromuerto ante engorrosas obligaciones cívico-políticas como dar explicaciones (para eso está nuestro colega Rospi), pagar algunas cuentas (para eso está el sobrino Coqui) y resolver el trajín gubernamental (para eso están PPK, Ferrero, Waisman, Solari, Diez Canseco, Eliane). A él déjenlo reinar en el gran lobby.

    •••

    Gilberto Hume de Canal N dice en el VSD de La República que el asunto de Zaraí y el ADN "va contra nuestro concepto de lo que es el trabajo periodístico y por eso no lo hicimos". No pues N. Por enésima vez diremos que los conflictos de la esfera privada llevados a la esfera pública judicial y que atañen a un personaje en campaña tienen legítimo interés informativo. También nos interesa -¿no es cierto lectores?- saber quiénes y en qué ondas acuden a un cocktail con fines políticos como el que organizó el jefe de prensa de Perú Posible Willy Gonzales Arica el viernes último. Y por eso felicito a Liberación por inmortalizar gráficamente el encuentro en dicho ágape entre Toledo, don Alejandro Miró Quesada Cantuarias director de El Comercio y su esposa doña Elizabeth Dulanto directora de Cosas que parecieran declarar con sus mejores maneras una nueva deontología: el concepto del trabajo periodístico del Decano es informar con mesura y no husmear en el lobby político que él mismo visita. Ojalá me equivoque.

    •••

    ¿Y la tele cómo anda? Breve panorama: El 2 sigue midiendo sus fuerzas competitivas y políticas (ver nota sobre el encontrón de Jimmy Arteaga con Toledo). El 4 sigue buscando al "socio estratégico" (eufemismo para comprador) que lo salve de la muerte. Las 5 hermanas Crousillat han recibido la empresa Perú Visión propietaria del canal en adelanto de herencia y con su gerente Marcos Assadi quieren convencer a los posibles compradores que se tienen que sentar con ellas a discutir condiciones antes que con los mexicanos de Televisa que son dueños de casi la mitad o con el Banco Wiese que tiene en prenda el 45% de sus acciones. Interesados no faltan: Baruch Ivcher, El Comercio, Telefónica, algún nuevo amigo de Toledo y quienquiera que explique las gestiones que se dice han realizado Salomón Lerner y Gustavo Mohme ante los mexicanos.

    El 5 sigue con vocación de funambulista. Miedo y mano suave por un lado y anuncio temerario de César Hildebrandt por otro (al margen de cualquier estrategia empresarial, ojalá éste vuelva pronto). El 9 está en el ajedrez continental del magnate Angel González y puede tomar cualquier rumbo, al igual que el 13 que señala un fracaso no político sino televisivo de Genaro Delgado Parker.

    El 11 sí que está peleado y en estos días su posesión entra en arbitraje. Ricardo Belmont pide al arequipeño Enrique Mendoza y a Domingo Palermo que se lo devuelvan pues le adeudan la renta pactada. Mendoza (Palermo es su socio y quien realmente maneja Canal A pero no firmó el contrato con RBC) aduce que dejó de pagar el alquiler porque consideró que RBC se lo podía cobrar con unos minutos de publicidad que ha estado usufructuando. El contrato firmado en 1997 estipula, que cualquier diferencia entre las partes no se lleve al Poder Judicial sino al arbitraje, así que pronto se decidirá la suerte del 11.

    El lobby de la TV está tan agitado que la preocupación por producir y programar se deja a veces de lado para sortear juicios y para perseguir al presidente electo. Pero un buen programa con rating vale más que un palmazo toledista.


    Escribe MANUEL MASIAS


    Manuel Masías, tercer vicepresidente del Congreso zapea y se informa entre el cable y la TV abierta.

    Me duermo escuchando la TV. Sí, escuchando. Ya tengo como viejas amigas las voces y ritmos lineales del estilo característico de los programas de noticias e información. De pronto despierto sorprendido por la estridencia no sé si de un reclamo o de un lamento. ¡Bah! Es sólo la impertinencia de un estilo que no se resigna a los nuevos tiempos, a los nuevos vientos de democracia y moralización... me doy la vuelta y aún escucho vociferar al declarante e imagino la cara de la novel reportera... Hay que estar en alerta permanente, no vaya a ser que un día de éstos nos invadan nuevamente la pantalla. Así paso de 24 Horas al Canal N. En el camino me arranca una sonrisa el viejo oficio de Rossini y sus muchachos, y el viaje me alcanza hasta CNN y otros del orbe. Con A Primera Hora me informo alternando con América Hoy y... no es que sea yo tan serio, sucede simplemente que me queda poco tiempo para la televisión y me la paso zapeando (a ver si se anima la Academia a incluir el término) entre noticieros que ahora los tenemos buenos e independientes... Así las cosas, vaya uno a saber cómo no pocas veces disfruto una buena película, que las hay en nuestra programación, y si no la encuentro entro en trompo con el control y zapeo con los canales del cable... ¡qué piña! justo cuando tenía un poco de tiempo (fin de semana casi siempre) no encuentro mi película mejor.




    Marco Aurelio Denegri y el doble sentido de `La función de la palabra'.

    Las 7 Vidas del 7
    El canal del Estado se convirtió en un pequeño botín de los gobiernos. Sus magros ratings lo mantuvieron fuera del candelero, de la realpolitik, de las grandes movidas, pero su amplia cobertura nacional sí despertó la codicia de algunas campañas. Fujimori era un figurín en provincias gracias a su programa `Concertando' antes de que se le ocurriera postular a la presidencia. Pero una vez elegido se olvidó del 7 y se dedicó con Montesinos a jugar con los canales grandes. El mismo Asesor casi no menciona al canal en sus tantos vladivideos con tema televisivo, pero sí vio con buenos ojos que éste contratara y neutralizara a algunos personajes populares hacia 1999. Hasta que por fin, el Gobierno de Transición asumió que el 7 era el canal de los peruanos y no de los poderosos de turno y que había que conciliar cultura criolla y vernacular, una pizca de propósito didáctico, enlatados viejos pero atractivos y un esfuerzo a toda costa por tener algo parecido a una franja culta con programas temáticos sobre literatura, teatro, cine o ciencias sociales. También ha caído del cable hacia el 7, Marco Aurelio Denegri para conjugar filología y sexología con su irresistible e ilustrada aspereza. Pues no faltan en el toledismo candidatos dispuestos a truncar esta renovación del canal estatal para volverlo a su condición de botín mediático. Ojalá la transferencia respete lo avanzado por sus directivos Ernesto Hermoza y José Watanabe.


     

    Picotazos

    "Yo solo me regalo al hombre que amo"

    Vedette Tula Rodríguez en `Mil disculpas'.

     


    ../secciones/Subir

    Portada | Nos Escriben... | Mar de Fondo | Heduardo | Culturales | Caretas TV | Ellos & Ellas | Bienes y Servicios | Controversias | Lugar Común | China te Cuenta Que... |
    Piedra de Toque |Mal Menor

    Siguiente artículo...

     

       

       
    Pagina Principal