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Edición Nº 1676 |
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Días Decisivos
La Buena Nueva En estos días se realizó en Lima la Primera Conferencia Nacional Anticorrupción, inaugurada por un memorable discurso del Presidente Valentín Paniagua en que llamó a devolver al Perú "la fe en sus instituciones y la fe en los grandes valores que inspiraron la fundación de la República". Dijo también el Presidente: "La corrupción alimenta la impunidad, y la impunidad corroe más que el delito los valores morales de una nación". Fueron palabras certeras en una cita que tuvo como invitada a Cornelia Cova, la fiscal suiza que primero denunció los fondos sucios de Vladimiro Montesinos en el país que otrora era refugio de los dineros mal habidos y las cuentas cifradas, hoy prohibidas en ese país. La fiscal ofreció esperanzas para la recuperación de cien millones de dólares, en una cita inspiradora, organizada por Proética, Consorcio Nacional para la Etica Pública (que integra a Adex, Comisión Andina de Juristas, Instituto Prensa y Sociedad, y Asociación Civil Transparencia) y la entidad Iniciativa Nacional Anticorrupción. Es un esfuerzo colectivo por romper hábitos que desmoralizan -y empobrecen- al país. Escribe CESAR LEVANO UNA salva de risas y aplausos se escuchó cuando Luis Moreno Ocampo, el ex fiscal argentino, contó la historia sobre una reunión con empresarios argentinos en la cual se les planteó: -Que alce la mano el que paga sobornos. Nadie alzó la mano. Luego se pidió: -Que alcen la mano aquellos que crean que sus competidores pagan soborno. El ochenta por ciento alzó la mano. Fue uno de los múltiples pasajes brillantes de la exposición de apenas media hora en que el jurista famoso por su lucha contra la corrupción condensó problemas, experiencias y tareas de la lucha mundial contra esta peste que comienza en la cima política de los Estados y repercute en la vida de los ciudadanos, sobre todo los más pobres. Moreno Ocampo comenzó a descollar en 1985, cuando documentó
acusaciones contra los diversos jefes de Juntas Militares de su país
por violación de los derechos humanos. El magistrado, nacido en
1952, tenía entonces apenas 33 años. Este martes, en sesión
inaugural de la Primera Conferencia Nacional Anticorrupción, en
el Hotel Miraflores Mark Plaza, lanzó esta pregunta que encerraba
una admonición:
-¿La red de Vladimiro Montesinos ha sido desmantelada? ¿Ha desaparecido? Luego recordó que los sociólogos acostumbran estudiar redes sociales, no sólo a individuos. "La captura de los líderes del cartel de Cali llevó a que haya nuevos líderes del cartel de Cali", recordó. El caso del Perú y su lucha contra la corrupción del régimen de Fujimori y Montesinos es "un fenómeno fascinante", expresó el jurista, al saludar el éxito en la captura del ex asesor que horas antes había vuelto, esposado, al Perú. Tras recordar que en países como el Perú el problema número uno está constituido por el desempleo y el subempleo, que no pueden ser resueltos por los gobiernos, sino por la actividad privada, apuntó que el segundo gran problema es la corrupción. "En el mundo de hoy, más de la mitad de la culpa por la corrupción es de los empresarios. Otra parte es de los gobiernos y otra, de la sociedad civil, que los deja y les hace el juego por debajo de la mesa". Fue aquí donde puso el dedo en la llaga: "El problema de que se armen nuevas redes de corrupción no se resuelve con el cambio de gobierno. Hace falta que la sociedad invente algo diferente". Llamó así a la vigilancia desde abajo. Otra de sus reflexiones precisó que el momento peruano coincide con un momento mundial. El castigo internacional contra la corrupción es un castigo de los últimos años. En 1976, se descubrió en Italia un caso enorme de corrupción. "Todas las compañías petroleras sobornaban a todos los partidos políticos. Por cada cinco dólares de soborno, las compañías se llevaban ciento". Pero el impacto económico no es igual. "El que paga soborno hace un negocio. El que recibe un soborno traiciona a su Estado". En Italia hubo castigo penal, pero no hubo ninguna reforma política. Eran los días de la Guerra Fría, había el temor de que si caían los democristianos del gobierno, entraban los comunistas. Esto ha empezado a cambiar. Anotó Moreno Ocampo que hasta 1996 el Banco Mundial no empleaba la palabra corrupción. "Era políticamente incorrecto" (risas del público).
UN PASADO Y UN FUTURO DIFERENTES Hacia 1995, los bancos discutieron con Raúl Salinas de Gortari, hermano del presidente de México, si revelar o no las cuentas turbias de aquél. Ahora, en el caso Montesinos, los bancos suizos se han adelantado a exhibir cuentas. Hay dos temas en esto, de acuerdo a Moreno Ocampo: Lo del pasado y lo del futuro. "No es suficiente investigar y castigar el pasado". "Hay que investigar asimismo cómo llegan los fondos a los pobres y a las clases populares. Es preciso que los grandes negocios del Estado sean muy transparentes". A esta altura mostró una vista fija en la que se leían los resultados de una encuesta entre empresarios, funcionarios públicos y usuarios de servicios públicos, encargada por el Banco Mundial: "En el Perú, 25% de los empresarios siempre pagan sobornos para obtener contratos públicos". (Subrayado en el original). "Si tomamos las compañías extranjeras, el porcentaje asciende a 35%". EN DEFENSA PROPIA Con ese título publicó en 1993 el jurista argentino un libro dedicado precisamente a las relaciones entre el poder y la corrupción, y sobre la fórmula por él plasmada de lucha anticorrupción a cargo de los ciudadanos. "La corrupción nos perjudica a todos", escribe allí el jurista. "No sólo es el costo de la plata perdida, sino la modificación de los incentivos económicos. El empresario no mejora sus ventas o producción, sino que se especializa en cómo coimear, cómo tener influencias, cómo tener amigos en el poder". El consejo de Moreno es: Defiéndase. Actúe en defensa propia. Fue ésa la idea que lo condujo a participar en la organización de Poder Ciudadano y lo convirtió más tarde en presidente de Transparencia Internacional para América Latina. Moreno se sirve no sólo de la experiencia argentina. Conoce la
historia de la corrupción en el mundo y, particularmente, en los
países latinoamericanos. Recuerda en particular el caso del presidente
de México Carlos Salinas de Gortari, quien venció en las
elecciones de 1988 a Cuauhtémoc Cárdenas, candidato centroizquierdista.
Fue, con fraude y todo, sólo con 50.4 por ciento de los votos.
Empezaba el ocaso del régimen otrora monolítico e invencible
del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Algunos actos iniciales
de Salinas hicieron surgir la esperanza de que con él empezara
la lucha desde el poder contra la corrupción. Apresó a La
Quina, el corrupto dirigente sindical petrolero que disfrutaba de una
fortuna millonaria. Fue hasta con enfrentamiento armado.
Esas y otras acciones de apariencia moralizadora y antinarcotráfico hicieron que en abril de 1989 las encuestas le adjudicaran un 80 por ciento de popularidad. Pero después surgieron indicios de que el mandatario no era tan limpio como parecía. US$ 27 MILLONES EL CUBIERTO Moreno Ocampo fue, a escala internacional, uno de los primeros en señalar que en la coima no sólo entra el funcionario que la recibe, sino también el coimeador, que puede ser alto ejecutivo de una empresa multinacional. En alguna ocasión, recuerda, el secretario de Estado Henry Kissinger, con motivo de los sobornos pagados por la compañía fabricante de aviones Lockheed a gobiernos de diversos países, pidió que no se abrieran ciertos registros al público, "pues esto podía perjudicar a los intereses norteamericanos". Los corruptos no tienen bandera. En aquel proceso, se descubrió que en Indonesia los sobornos eran destinados a un engañoso "Fondo de Viudas y Huérfanos". Grandes empresarios suelen ser patronos de la corrupción. Típico es el caso del hoy difunto Emilio Azcárraga, el zar de la televisión mexicana. En momentos en que se acercaban nuevas elecciones en México, el presidente Salinas de Gortari organizó una cena en la que se cobró 25 millones de dólares por cubierto. No. No ha leído usted mal. Ese fue el precio base. Andrés Oppenheimer precisa en su libro En la Frontera del caos, que Azcárraga pagó 75 millones y dijo: "Yo y todos ustedes hemos ganado tanto dinero en los últimos seis años que creo que tenemos una gran deuda de honor con este gobierno". Claro está que al final, como en días de Fujimori y Montesinos, la cuenta no la pagaban los empresarios corruptos sino los ciudadanos de a pie y, en general, los muertos de hambre. Yo Coimeo, Tú Coimeas "Esta semana ustedes tuvieron dos terremotos", dijo Daniel Kaufmann, director del Instituto de Gobernabilidad del Banco Mundial, al llegar al Perú entre remolinos políticos y tragedias naturales. Bajo su brazo, en una abultada carpeta y archivados en su laptop estaban los resultados preliminares de la encuesta Gobernabilidad y Corrupción en el Perú. En los primeros días de Valentín Paniagua al mando, el gobierno encargó al Instituto del Banco Mundial este exhaustivo trabajo. En él colaboraron la firma Apoyo y la organización Iniciativa Nacional Anticorrupción. Se realizaron 3,320 entrevistas repartidas entre 1,696 usuarios de servicios públicos, 401 empresarios y, como novedad, 1,123 funcionarios públicos. Los primeros resultados, acelerados para su presentación en la Conferencia Nacional contra la Corrupción, son reveladores abrebocas. -¿Cuál es el principal problema de la economía peruana? -Los ciudadanos definen a la corrupción como el obstáculo más serio para el desarrollo comercial. Un noventa por ciento de las empresas tienen en ella su mayor bache. -¿Cuál ha sido el estamento más afectado por la corrupción? -La administración de justicia. -¿Cuáles son las instituciones con mejor imagen? -La lista está encabezada por entidades como la Defensoría del Pueblo, el Banco de la Nación, Conasev o las Universidades Públicas. La Iglesia también sale bien librada, una constante latinoamericana. -¿Y las que tienen la peor? -La Policía Nacional, la Prefectura, el Congreso de la República, el JNE, las FF.AA. y las instituciones del Poder Judicial, entre otras. -¿Qué sectores están más afectados por la corrupción? -Los pobres. En porcentaje de ingresos, ellos gastan por lo menos el doble que los ricos. Hay que sobornar para obtener licencias de conducir (la coima más recurrente), pasaportes, permisos de construcción, impuestos, conexiones eléctricas. No se salva ni la admisión escolar. -¿Cuánto gastan las empresas sobornando? -En promedio, el 5.2% de sus ingresos brutos mensuales. Es inferior a lo que se gasta en seguridad (4.6%). Las pequeñas bordean el 9% en sobornos, las grandes no pasan del 2.5%. Cerca del 30% de los gerentes en Lima aceptan que las empresas peruanas mueven influencias para afectar la coyuntura política. -¿Qué percepción existe de la elite privada? -El desfile de grandes empresarios involucrados con Montesinos contribuyó a que la imagen de esta elite se viniera abajo. Como bien lo dijo el martes la diputada argentina Elissa Carrió, "definimos al Estado mafioso como penetrado por intereses particulares que cooptan a los políticos. Ellos irrumpen en el Estado y en sus organismos intermedios claves. Finalmente se constituye el Estado mafioso que son enclaves de ilicitud entre el sector privado y público". La corrupción, en suma, atrae al peor tipo de inversionistas. En Europa Oriental y Rusia esto es aún más dramático, pues allí la "captura del Estado" por parte de mafias públicas-privadas no tuvo nada de sutil. Allí la inversión extranjera no ayuda para nada. -¿Qué papel le toca a los medios? -Tienen una doble dimensión. De un lado, hay expectativas grandes sobre ellos para combatir a la corrupción. De otro lado, no tienen un alto nivel de credibilidad y se exige que "se limpien". Lo que he visto con la prensa en otros lugares es que contribuye a llevar a un extremo el concepto de transparencia y a convertir a la ciudadanía en millones de auditores. Las encuestas se realizaron en febrero del 2001 y evalúan, por sobre todo, la sociedad e instituciones de los últimos diez años. Cuando en un año y medio se produzca un nuevo estudio, indica Kaufmann, el termómetro aplicado al Perú recién registrará si la calentura de la corrupción está más controlada. Malo sería que el delirio continúe. De manera crónica. (Enrique Chávez). Energía Sonriente
EL viernes último, Cornelia Cova estuvo a punto de cancelar un viaje a un país lejano que se llama Perú. Le habían enviado la invitación, pero no los pasajes. Era su segunda decepción: desde noviembre estuvo enviando cartas rogatorias en pos de ayuda a la Fiscal de la Nación del Perú, Nelly Calderón, sin recibir respuesta. Felizmente, al final de la semana le llegó el pasaje y se abrió la posibilidad de que nos presentara más de cerca la posibilidad de que el Perú recupere unos cien millones de dólares provenientes de los negocios turbios de Vladimiro Montesinos y otros malhechores. Es probable que nunca hubiera pensado establecer una relación tan importante con un país como el nuestro. Al fin y al cabo, y a pesar de la naturaleza de su labor, su formación transcurrió por completo en su ciudad natal. En 1988, y a los 27 años, terminó la carrera de derecho en la Universidad de Zurich. En 1991 se estrenó como fiscal distrital de Zurich y cuatro años más tarde ingresó al corazón del aparato judicial para casos internacionales de corrupción, lavado de dinero y narcotráfico. BAK IV. Esta entidad suiza es el cuerpo de elite en la materia. En años pasados, resolvió con éxito casos de lavado de dinero como el de Marcos en Filipinas, el de Lasarenko en Ucrania y el de Kirch en Alemania. Uno nuevo se agregó a la lista en los últimos meses: Montesinos en el Perú. Cada una de sus respuestas inicia y concluye con una sonrisa encantadora, que casa con su naturaleza frágil, pero que no tiene nada que ver con la dureza de una investigación fiscal. Parece ser, por lo que ha dicho en Lima, que la mayoría de los fondos que están en Suiza son comisiones otorgadas por venta de armas. Uno de estos negocios se refiere a los aviones MiG comprados a Rusia. Sin embargo, estos negocios de armas representan solamente una parte del dinero en Suiza. Hubo gran cantidad de dinero enviada de EE.UU. a Suiza y el origen de éste sigue siendo desconocido. Hay diez millones de dólares adicionales, que han salido del Perú a Suiza. Y es probable que no tengan nada que ver con la compra de los MiG, aunque pudieran provenir de compras de armas a Israel. En Suiza se determinó que hay cerca de un millón de dólares de esos diez millones, que fueron a la cuenta de Montesinos. "No tenemos evidencia sobre todos estos casos, la evidencia está aquí en el Perú, lo único que tenemos es el dinero, por eso he mandado estos pedidos de asistencia judicial", explicó. "La repatriación del dinero se hace generalmente después de la decisión de una corte peruana", expuso. "Eso depende de las leyes del Perú. En algunos países es suficiente con la confiscación de los bienes, no es necesario que haya una sentencia, pero eso depende de las leyes del país... Los dueños de las cuentas pueden apelar, y si ellos apelan, tomaría alrededor de un año. Si es que Montesinos coopera con las autoridades peruanas y está autorizado para firmar, podría hacerlo. Las cuentas están a nombre de compañías off-shore, no a nombre de Montesinos. El es el beneficiario. Si tiene la autoridad para firmar por esas cuentas, lo puede hacer. Como las cuentas están bloqueadas al momento, necesitaría mi autorización para hacerlo. Yo estaría dispuesta a autorizarlo, pero eso es algo que estamos discutiendo". "Todas estas cuentas están a nombre de compañías off-shore", reiteró, "así que no hay cuentas a nombre de Montesinos y su esposa. Pero hay por lo menos una cuenta que muestra a él y su esposa como beneficiarios". Y agregó: "De los 10 millones que salieron del Perú: nueve fueron transferidos a una cuenta fuera de Suiza, así que no puedo decirle a dónde fueron". "Hay 48 millones de dólares de los cuales Montesinos es propietario o beneficiario, y el tema de la repatriación de los dineros todavía es discutido", comentó. "Si es que este dinero viene de la corrupción, entonces Suiza no está interesada en quedarse con él. Ese dinero regresará al Perú".
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