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Edición Nº 1676 |
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El
caso Lori Berenson
ES condenable desde todo punto de vista encarcelar a las personas debido a razones de conciencia. Pero igual de peligroso puede ser intentar encubrir delitos reales con un manto ideológico. Durante los últimos días, parte del establecimiento periodístico y diplomático norteamericano ha emitido opiniones sobre el caso Lori Berenson. El embajador John Hamilton ha sugerido que el Gobierno revise la sentencia "por razones humanitarias". El New York Times le ha dedicado un editorial a los últimos eventos. En él, advierte que la pena es "demasiado dura", y debe reducirse para que la justicia peruana "comience de nuevo". Pretender descalificar el juicio que acaba de concluir -abierto, televisado en directo, con más de tres meses de duración- con argumentos de la especie que se está utilizando pondría en jaque al mismísimo sistema judicial norteamericano. El magistrado Marcos Ibazeta ha sido enfático al señalar los vicios del primer juicio. Cuando se enfrentó al expediente, comprobó que la acusada fue condenada a cadena perpetua luego de diez días. En varias oportunidades no tuvo derecho a ejercer su defensa y las sesiones sumarias se realizaron mientras ella todavía se encontraba detenida en la DINCOTE. A partir de ahí se inició una meticulosa investigación y recopilación de testimonios y documentos. CARETAS entrevistó a Ibazeta para hallar los grandes puntos que hundieron a Lori. 1. La llegada: Berenson nunca reconoció quién la
"captó" en los EE.UU. Dijo que fue a Panamá por motivos
de turismo pero allí se contactó con Federico Britón,
"Brito" (activista del Movimiento de Liberación de Panamá)
y "Suárez". Se sospecha que este último, el chileno Miguel
Cruz Suárez, supervisa el frente internacional del MRTA y es allegado
a Francisco Petrozzi, que cumple condena en Lima. "Brito" desaparece y
"Suárez" -hombre clave- les suministra dinero para ir a Quito.
Allí, Lori y Pacífico Castrellón se entrevistan con
"Isabel" y "Carlos". La identidad de la primera no ha podido ser establecida,
pero el hombre no era otro que Néstor Cerpa Cartolini. Ellos les
entregan más dinero y de allí continúan viaje hacia
el Perú donde llegan el 16 de noviembre de 1994. En Panamá
y Ecuador, Berenson ya había tenido contacto con mandos emerretistas.
Según ella, todo el periplo fue turístico. Castrellón
reconoció el propósito del viaje.
2. La casa: Cuando llegan a Lima, Berenson y Castrellón se hospedan en dos hoteles. Él compra una camioneta de 10,500 dólares y es en ese vehículo donde buscan la residencia que alquilarán. De ese modo, en diciembre de 1994, encuentran la casa de Alameda del Corregidor 1049, en La Molina. Roberto Sánchez Nonajulca, empleado de la inmobiliaria, confirmó en su declaración que acompañó en la camioneta a Berenson, Castrellón y a la que llamaban "Isabel" a ver la residencia. Además, argumentó que los arreglos que le hicieron a la casa, entre ellos cubrir con triplay las ventanas, fueron ordenados por el propietario de la casa. La versión fue desmentida por éste, Carlos Guija, quien afirmó que las modificaciones fueron hechas por los inquilinos. ¿Qué otra razón podía haber para tapar las ventanas que no fuera ocultar a los emerretistas? 3. La convivencia: Durante varios meses, Berenson pernoctó bajo el mismo techo con 24 emerretistas y desde ahí se planificó la toma del Congreso. Esta fue frustrada por un operativo, el 30 de noviembre de 1995, que le costó la vida a dos terroristas y un policía. Dice que su dormitorio estaba en otro nivel. Sin embargo, compartían baños, televisores, servicios, alimentos y cocina. Según su testimonio, no cayó en cuenta de los planes de los terroristas. 4. El departamento: Posteriormente, Berenson alquiló un
departamento en la calle La Técnica, en el distrito de Surco. Algunas
veces dormía allí y Nancy Gilvonio también reconoció
haber pasado algunas noches en el lugar. Cuando la Policía hizo
su incursión en 1995, encontró dos uniformes verde olivo
pero en el primer juicio no se interrogó sobre este punto. En esta
ocasión, el portero y testigo José Rojas Gonzales, confirmó
el hecho. En ese entonces él abrió el departamento.
5. Los nombres: A la Asociación Nacional de Periodistas le dio una dirección falsa y se defendió diciendo que era acosada sexualmente por algunos de sus integrantes. Además, le encontraron una libreta electoral falsa con el nombre de Ana Flores Mancini. 6. Las acreditaciones: Berenson recibió dos cartas de acreditación de las revistas Third World Viewpoint y Modern Times. Ambas tienen fecha del 1 de setiembre de 1995. La primera publicación expidió otra para "Rosa Mita Calle" (en realidad Nancy Gilvonio, esposa de Néstor Cerpa Cartolini). Berenson afirmó que conoció a "Rosa" recomendada por "Tizoc Ruiz" (Miguel Rincón). Gilvonio, en cambio, declaró que la conoció porque la envió su esposo "César" (Cerpa). Lori nunca aclaró las razones para gestionarle a Gilvonio una acreditación. 7. La letra: El comandante Alexander Chávez, del departamento de grafotecnia del Ejército, confirmó que la letra del documento incautado -en el cual se hace el reglaje al Congreso nacional que pretendían tomar los emerretistas- pertenece a Berenson. En su declaración, el ex canciller Francisco Tudela reconoció que durante su estancia obligada en la embajada japonesa, Cerpa le comentó: "Pacífico es de los nuestros". Berenson figuraba en la lista de personas a las que Cerpa exigía liberar. El miércoles 20, la sala especial para casos de terrorismo halló a Berenson culpable por colaborar -no halló pruebas para sindicarla como integrante- con el MRTA. Aquellos que consideran que Berenson se encuentra encarcelada por sus ideas deben tomar en cuenta que la ley no opera mientras cualquier evento se realice dentro de los confines de la mente humana. Cuando los traspasa y las simpatías se transforman en estrecha relación y asistencia operativa con una organización terrorista, la historia cambia. Ibazeta sostiene que la falta de sinceridad de la condenada jugó un papel clave en la decisión final. Para tener un "nuevo comienzo", la justicia peruana no necesita ceder a presiones. Debe más bien demostrar, cómo lo ha hecho con este juicio, que puede ser tan consecuente como respetuosa del debido proceso. Y tan severa como los casos a los que se enfrenta.
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