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Edición Nº 1676 |
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Montesinos Confesión y HOLOCAUSTO
¡Silencio! Las pifias de los policías ubicados en el campo amenazaban con convertir el trámite en un circo. Escoltado por otros dos, el helicóptero de la Policía Nacional aterrizó en la Dirección de Operaciones Especiales (Diroes), ubicada en el Fundo Barbadillo de Ate. La figura del otrora todopoderoso descendió por las escalinatas. Lo primero fue comprobar su estado de salud. El fiscal José Cortez y un grupo de médicos legistas lo esperaban en uno de los ambientes. Tembloroso, se desnudó como nueve años antes lo hizo Abimael Guzmán. Los médicos lo observaron. Muy nervioso, más pelado y menos peso, pero al mismo tiempo rejuvenecido. Las famosas cirugías plásticas eran en realidad cosméticas: reducción de papada, remoción de un par de lunares. Sigue padeciendo de problemas gastro-intestinales y presión alta. Le alcanzaron un polo. Un policía se animó a increparle. ¿Por qué a la Diroes -un grupo antiterrorista creado por el gobierno aprista- la marginaron y le quitaron las armas? -Todo es parte de la estrategia... Más que el frío, los nervios le provocaron temblores imparables en el cuerpo. Quizá para combatirlos, comenzó a hablar de manera igualmente incontrolable. -Hay muchos que se las dan de moralistas, critican y juzgan. Yo sé quién es quién. Hay de todo: periodistas, empresarios, magistrados, políticos, congresistas, artistas. Ya verán. En una esquina, sus únicas pertenencias. Una "mariconera" con elementos de aseo. Y la más grande ironía, una billetera vacía. -Ya verán.
ZEUS ASESINADO Apenas la periodista María Enma Mejía denunció en noviembre del año pasado la fuga de Montesinos a Venezuela, Antonio Ketín Vidal puso manos a la obra. El Ministerio del Interior dispuso la creación de un brazo de la DIGEMIN en el que se concentrara toda la información e investigaciones referentes a la ubicación, dentro y fuera del Perú, del prófugo y los que estuvieran relacionados con él. Había nacido el grupo Zeus. A diferencia del viejo griego, este dios estaba condenado a morir prematuramente. No cupo duda. Desde su madriguera en Miami, Manuel Aivar, mano derecha de Montesinos, estaba tomando conocimiento de algunas operaciones realizadas por el grupo. El enemigo estaba en las entrañas mismas del cazador. El ministro del Interior no esperó y llevó a cabo un nuevo bautizo. El grupo Odessa constaba de 70 efectivos dirigidos por el coronel de la PNP Jorge Cárdenas. Estrictamente encubiertos, se acuartelaron en unos pisos alquilados en el distrito de Surco. Zeus siguió operando -incluso consiguió la información referente a las cuentas del Pacific International Bank- ignorante sobre la existencia de Odessa. Allí es que se comenzó realmente a cocinar la ubicación y captura del Doc. A pesar de que iniciaron su trabajo en el Perú, pronto tuvieron la necesidad de infiltrar efectivos en el país del petróleo. EL ROSARIO -Señor presidente, buenas tardes. -Siéntese. Salas vio un hombre demacrado y cabizbajo. Del fundo Barbadillo lo volvieron a subir al helicóptero para ser trasladado al campo de fútbol del local policial del Rímac. De allí al Poder Judicial. Vladimiro quiso insistir, pero Salas lo detuvo. -Se le van a brindar todas las garantías del debido proceso, tendrá sus derechos de defensa sin ningún tipo de restricciones, no vamos a buscar ningún tipo de revanchas ni nada personal. Los jueces que van a tener a cargo su caso son muy competentes y si ellos determinan que usted tiene responsabilidad las sanciones que se van a aplicar serán justas. Montesinos preguntó por las garantías sobre su seguridad y las condiciones carcelarias. No se preocupe. En este Poder Judicial sí puede confiar. Lo acompañó a su celda en total silencio. Cuando pasaron por el patio central, el ex asesor presidencial se detuvo. -Quizás sea la única vez que nos podamos ver. Quiero aprovechar para pedirle perdón por todo lo que usted ha pasado. Usted ha sido maltratado. -Más que yo, es el país que ha padecido. -Soy consciente de mi situación. En este momento voy a afrontar lo que venga. Pero me preocupa mucho mi hija. Además del agotamiento, Salas vio en ese momento a un hombre emocionalmente destrozado. Le respondió. -Mire, usted tiene vida y hay que tener fe, tenemos que refugiarnos en Dios. Estas cosas tenían que pasar. Montesinos metió la mano en la casaca para intentar mostrarle a Salas el rosario que colgaba en su cuello. La tembladera se lo impidió. Se dedicó a una tarea menos dispendiosa y sacó la Biblia, al segundo intento, que tenía bajo el saco. La abrió y le enseñó a Salas unas estampitas. Los dos se estrecharon las manos. -Es de hombres aceptar las cosas que uno está pasando, ¿no? Montesinos no soltaba la mano de Salas. -Bueno, que tengas suerte. Confía en Dios. Habían llegado a la entrada de la celda.
EL PACIENTE Algo no marchaba bien. Eso pensaron los miembros de la delegación de la Policía peruana que llegó a Caracas en diciembre del 2000. Alertados por otra serie de denuncias de la periodista Mejía, tenían la labor de coordinar una operación en el Instituto Diagnóstico de San Bernardino. Según los rumores, allí estaba internada la presa. Junto a los efectivos peruanos, las otras dos puntas del triángulo eran el director del establecimiento, Dr. Lorenzo Di Sicilia, y la Interpol venezolana. El plan era encontrarse el 15 de diciembre con estos últimos en una ubicación próxima y entrar juntos al local. Los peruanos no podían salir de su perplejidad cuando los venelozanos que los dejaron plantados ingresaron solos antes de la hora convenida y luego les comunicaron que Montesinos no estaba en la clínica. Falsa alarma, regresen pa' su casa. Estos eventos coincidieron con lo que parecía una estrategia oficial del gobierno de Venezuela para descartar la presencia del ex asesor en aquel país. Desde la circulación de los primeros rumores, el ministro de Defensa José Vicente Rangel había "garantizado" que el prófugo no se hallaba en Venezuela. Poco después del frustrado operativo, el propio Instituto emitió un comunicado en el que reconocía haber tratado a un paciente con la descripción de Montesinos. Peor aún, recién fue dado de alta el 16 de diciembre. La desazón se apoderó todavía más de Ketín Vidal cuando le enrostró el error al ministro del Interior venezolano, Luis Miquilena. Este se encogió de hombros. -En todas partes hay policías corruptos. Algo apestaba. POLLO CON GALLETAS -Silvana, qué sorpresa. ¿Cómo está tu mami? -Todos bien. A las nueve de la noche del lunes 24, Silvana Montesinos recibió la autorización para visitar a su padre, pero tuvo que esperar más de tres horas mientras éste rendía su manifestación. La acompañaba María, la hermana de Montesinos. Los besos y abrazos matizaron los comentarios de cualquier hija que no ha visto en mucho tiempo a su papá. -Estás flaco, no has comido. Te he traído un pollo a la brasa, galletas y gaseosas. El viernes anterior se engrosó el archivo de denuncias contra Montesinos cuando la Fiscal de la Nación Nelly Calderón denunció por enriquecimiento ilícito a Montesinos. También incluyó a su esposa, Trinidad Becerra, que cumple arresto domiciliario, y a su hija Silvana. -Ustedes no tienen ninguna cuenta. Eso es falso. -Eso no importa ahora. El problema se resolverá. Según la denuncia, Becerra tiene cuentas mancomunadas con su esposo en el Banco Leumi de Israel (226266, con 32 millones 478 mil dólares), en el Banco Fibi de Suiza (16485, con 39 millones 643 mil dólares). Becerra es la titular de dos cuentas del Banco de Nueva York (630128446 y 6371932508) que recibieron 400 mil 413 dólares. Silvana figura como beneficiaria de las siguientes cuentas del Banco UBS en su agencia de Nueva York: 101WA055468000, 101WA093994000 y 101WA093726000. Allí además se consignaron depósitos para Becerra y las compañías Delmar Services Corp., Cross International Int. Limited y Ranger Limited por un monto de 9 millones 751 mil 426 dólares. Salas volvió para comunicarle a Silvana que el tiempo había terminado. -Hija, agradécele al presidente la gentileza que ha tenido con la visita.
FIASCO SIN GASOLINA Era apenas lógico que el FBI entrara en escena para coordinar la captura de Montesinos. El gigantesco lavado de dinero que él y sus testaferros realizaron pasaban por bancos norteamericanos e iba contra las leyes de Estados Unidos. Como muestra de la colaboración con las autoridades peruanas, se produjeron en Miami las capturas de Alberto Venero y Manuel Aivar. Mientras tanto, algunos submundos en Venezuela se alborotaron cuando el gobierno del Perú ofreció una recompensa de 5 millones de dólares por Montesinos. El engranaje mercenario se puso en marcha. Un venezolano apodado "Orlando" -al parecer ex miembro de Inteligencia de ese país- reunió información dentro de sectores de las fuerzas de seguridad. Los vínculos de Montesinos con la oficialidad venezolana estaban concentrados, al parecer, en la Dirección de Seguridad e Inteligencia Policial de Venezuela (DISIP). Como no podía ser de otra manera, su jefe, Eliécer Otayza, era considerado un émulo de Vladimiro. Las grandes amistades de Otayza están en los Ministerios venezolanos de Defensa y del Interior. Los recelos los tiene con la Guardia Nacional -que era más bien el fuerte de "Orlando"- y la Dirección de Inteligencia Militar, DIM. En Hato Piñero se puede perder lo que sea. La gran reserva de 80 mil kilómetros tiene una variedad de fundos para el alojamiento turístico. Allí se montaron dos operativos con la colaboración de la Policía peruana. Ketín Vidal voló a la ciudad de Valencia para asistir al del sábado 21 de abril. El avión militar peruano logró aterrizar luego de ciertas dificultades para conseguir el permiso. Hasta allí llegó de emergencia Luis Miquilena. El plan para presionar al gobierno venezolano consistió en hacer público el operativo a través de los medios y en ese entonces la periodista Patricia Poleo del diario El Nuevo País- comenzaba a cumplir un papel digno de destacar. Todo se desinfló cuando los aviones que trasladarían a los efectivos y la prensa hasta el lugar no emprendieron vuelo por falta de gasolina. El humor pasó de negro a oscuro vergonzoso. LA HECATOMBE Tostadas integrales y refrescos. Ese fue el refrigerio que el lunes Montesinos compartió con los jueces anticorrupción. Magali Bascones, Jimena Cayo, Luz Sánchez, David Loli, Jorge Barreto y Saúl Peña le tomaron sus declaraciones de ley. Además estaba presente la fiscal anticorrupción Ana Cecilia Magallanes. Montesinos se aterrorizó con la posibilidad de ser trasladado a la Base Naval del Callao. Patricia Hurtado, su abogado de oficio, advirtió sobre el hecho ante el órgano de Control de la Magistratura, indicando que Montesinos está siendo juzgado por el fuero civil y no por una corte militar. En la Base Naval del Callao está cerca a Guzmán y Víctor Polay. Y no muy lejos de quien considera al único leal en medio de un mar de Judas. El coronel Roberto Huamán se halla recluido en el penal Sarita Colonia del Callao. Por lo pronto, solicitó su expediente. Lee, relee y ríe ante las rumas de papel. Cuando es interrogado, el temblor lo vuelve a poseer. Y entre uno y otro traslado, se le ha escuchado decir: -Esto va a ser la hecatombe. Lo que han visto son sólo los vídeos grabados entre 1998 y 2000. Tengo 30 mil más en Lima. Grabados desde 1993.
LA ESTRATEGIA "Orlando" no se daría por rendido. Estableció que su objetivo seguía en Hato Piñero, en una finca turística de propiedad de Antonio Julio Branguer. Trajo hasta Lima a un testigo que corroboró la versión: el hijo de un trabajador de la zona, que identificó a Montesinos. No sería fácil. A esas alturas, el ex asesor se acompañaba con una decena de guardaespaldas. Policías retirados facilitados por "amigos" dentro del gobierno venezolano y pagados por el propio Doc. Se pensó en montar la operación con helicópteros y sacarlo de la zona. Una opción era depositarlo en la Embajada del Perú en Caracas para que de allí se entregara a las autoridades venezolanas previo pacto de expulsión. La segunda posibilidad era llevarlo a Colombia. El grupo de "Orlando" alquiló los tres helicópteros y cada uno se ocupó con entre diez y quince personas. Los cazafortunas llegaron a las cinco de la tarde del 9 de junio. "Orlando" todavía no es millonario. No que sepamos. Poco después, una persona llamó a la agregaduría policial de la embajada en Caracas. -Soy uno de los guardaespaldas de Montesinos. Quiero hablar directamente con Antonio Ketín Vidal. De Lima se mandó con urgencia un agente que actuara como intermediario. Luego de viajes, cambios de hoteles y distintos juegos, estableció por fin el contacto. -Estamos cansados de resguardarlo. Lo entregamos a cambio de los cinco millones. Nos los dan fuera de Venezuela. Se accedió, pero también les exigieron pruebas certeras: vídeos, fotografías, objetos personales. Luego se podría cuadrar un pequeño adelanto. El monto principal sería "contraentrega". Mientras la negociación seguía su camino, viajó a Miami un enviado de Montesinos. Mediante extorsión, el que se identificó como "Domingo Perdomo" (ver recuadro) intentó retirar 38 millones de dólares del Pacific Industrial Bank. Amenazó con denunciar a la entidad por colaborar con lavado de dinero si es que no accedían. La misma acusación que el polémico Pedro Carreño (ver recuadro) hizo contra el banco el martes en el Congreso venezolano. Carreño, fue el único, además, que tuvo acceso a la DIM, lugar donde se recluyó a Montesinos antes de ser deportado. Luego de ser capturado, "Perdomo" le dio al FBI la información necesaria para ubicar a Montesinos. El Buró le facilitó las pistas a las autoridades peruanas y Ketín Vidal le dio las buenas nuevas al Presidente Valentín Paniagua. Era la mañana del sábado. -Lo tenemos. Lo más probable era que luego de ser apresado se entregara a la embajada peruana. Todo indica que el gobierno de transición estaba al tanto, ya que el embajador en Caracas, Luis Marchand, dejó el sábado la cumbre de Carabobo para retornar a la capital. La tensión se mantuvo durante todo ese día. El enlace desde el Perú fue permanente con los agentes venezolanos y los peruanos que colaborarían. Luego de las nueve de la noche, el contacto se esfumó. Hasta que al día siguiente, un sorprendido Javier Pérez de Cuéllar hizo uso de su celular frente a las cámaras de televisión. Ketín Vidal lo vio por primera vez en uno de los salones del aeropuerto venezolano. A la distancia, porque lo estaban fichando. Lo llevaron al jet presidencial y allí esperó el Antonov que lo regresaría al Perú. Cuando Vidal lo fue a ver, Montesinos se levantó humilde de su asiento. -Señor ministro. Intercambiaron las frases que pasarán a formar parte de las citas históricas oficiales: "he perdido... comprendo todo lo que se viene". Vidal indicó que se le mantuviera cómodo y se le facilitara agua para tomar remedios. Luego no hablaron más. Ni siquiera cuando el ministro cambió de avión en Iquitos e hizo el último tramo en el Antonov. De allí al helicóptero que aterrizó en Ate. Se abrió la escotilla y Vladimiro escuchó los silbidos e insultos. Definitivamente, aquello no era parte de la estrategia.
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