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Edición Nº 1676 |
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Pelea de Pildoras
La discusión mundial en torno a las pastillas de Mifepristona, RU-486 o `píldora del día siguiente' se ha desatado en el Perú. Esto se debe a que los voceros más conservadores del próximo gobierno, no han hecho la debida distinción entre ésas y las `pastillas anticonceptivas de emergencia' (PAE), consideradas por diversas organizaciones de defensa de los derechos de la mujer como la solución a los embarazos no deseados, abortos inducidos y mortalidad materna. DIVERSAS organizaciones de la sociedad civil dedicadas a la defensa
de los derechos de la mujer, ven con preocupación la presencia
de Luis Solari en las políticas de salud del próximo gobierno.
Y es que, en un artículo de opinión aparecido el 18 de marzo
en el diario El Comercio, el congresista de Perú Posible se ha
revelado como un médico `ultraconservador' que, desde ya, se opondría
a la propuesta de instituciones como Flora Tristán, Demus, Manuela
Ramos, Apropo, Inppares, Calandria, Cendoc Mujer y otras, de considerar
en los planes futuros del Ministerio de Salud el uso de las `pastillas
anticonceptivas de emergencia' (PAE).
En su artículo, Solari confunde al público al emparentar a las PAE con la Mifepristona o `píldora del día siguiente'. Pero, pongamos cada pastilla en su lugar. Las `pastillas anticonceptivas de emergencia' son un método basado en las pastillas anticonceptivas habituales, las aprobadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Ministerio de Salud, pero tomadas en dosis mayores, hasta tres días después de haber tenido relaciones sexuales sin protección. Una centena de organizaciones vinculadas a los derechos de la mujer ha propuesto al próximo gobierno del presidente electo Alejandro Toledo, reglamentar y difundir el uso de las PAE en los servicios públicos y privados de salud, como una manera de reducir la enorme tasa de embarazos no deseados, abortos inducidos y mortalidad materna. En cambio, la Mifepristona es una hormona sintética que bloquea la progesterona (del latín pro: a favor de, y gestare: gestación), hormona sexual femenina indispensable para que se mantenga el embarazo. El componente RU-486 (iniciales del laboratorio Roussel-Uclafs y número de serie) de esta hormona impide el desarrollo normal del feto dentro del útero, provocando su expulsión y su muerte. Por ese motivo y porque, a diferencia de las PAE, se utiliza y es eficaz durante el embarazo, esta pastilla también se ha ganado el macabro apelativo de la `píldora del aborto'. En Estados Unidos, Canadá, Francia y otros países donde el aborto es legal, mujeres con hasta siete semanas de embarazo compran con receta médica el kit abortivo en cualquier farmacia a un precio promedio de 100 dólares, para luego, sin necesidad de pasar por el quirófano, en la intimidad de sus baños, proceder a eliminar los hijos no deseados que ya estaban en camino. La RU-486 produce fuertes contracciones en el útero femenino hasta el punto de expulsar el óvulo fecundado.
Igualar este método abortivo con las pastillas anticonceptivas que se venden en las farmacias peruanas sin necesidad de receta médica, como el Microgynon, Ovral o el Nordet, es confundir y asustar a las usuarias y al público en general. Para el doctor Daniel Aspilcueta, de Inppares, que tiene un concepto más abierto sobre la planificación familiar, "el argumento que las PAE son abortivas, no tiene mayor sustento científico que no sea el de un folletín de parroquia". Por su parte, Ana Güezmes, de Flora Tristán (ver recuadro), teme que "el próximo gobierno de Perú Posible confunda una política de salud pública con una opción religiosa católica y conservadora". Mientras la discusión continúa, en estos momentos, un barco llamado Aurora al mando de la doctora holandesa Rebecca Gomperts, se acerca a las costas de países donde el aborto es ilegal. Su misión es ofrecer, muchas veces en forma gratuita, servicios y entrenamientos abortivos sobre todo en países subdesarrollados como el Perú donde "miles de mujeres mueren cada año a causa de abortos practicados en malas condiciones". El ingenio del barco-clínica para evadir la ley es tan asombroso como discutible. Luego de recoger a las pacientes, se aleja y hecha sus anclas a doce millas fuera de la jurisdicción marítima del país. En aguas internacionales, se procede a la práctica de abortos quirúrgicos sin el riesgo de ser perseguidos por las autoridades. Tal vez el barco-clínica esté frente a las costas del Perú y nadie se dé cuenta. (G.A.T.) Recurso de Emergencia LAS causas pueden ser inocentes como la rotura de un condón
o deplorables como una violación sexual. Las consecuencias siempre
son las mismas: embarazos no deseados, abortos inducidos y mortalidad
materna. En el Perú las estadísticas de estos tres problemas
son alarmantes. El Seguro Escolar Gratuito registró en 1999 el
embarazo de 9,985 adolescentes estudiantes de los colegios nacionales;
en los primeros seis meses del 2000, ya se habían producido 6,658
embarazos. De hecho, Ana Güezmes, de Flora Tristán, informa
que "seis de cada diez embarazos que se producen anualmente en el Perú,
son no deseados". Respecto a los abortos inducidos, 5 de cada 100 peruanas
entre los 15 y los 49 años se provoca un aborto; alrededor de 300,000
cada año, una situación que el gobierno ha reconocido como
un grave problema de salud pública. Y es que la práctica
del aborto en condiciones insalubres es una de la principales causas de
mortalidad materna en el Perú, donde al año mueren 1,800
mujeres por problemas relacionados con el embarazo y el parto.
Estas aterradoras cifras han motivado que setenta y cinco organizaciones de mujeres exijan al próximo gobierno que considere en el manual de `Normas de Planificación Familiar' del Ministerio de Salud, el uso de las `píldoras anticonceptivas de emeregencia' (PAE). Se trata de las mismas pastillas anticonceptivas existentes en el mercado -Ovral, Neogynon, Nordiol, Microgynon, Nordet y Lo-Femenal- pero tomadas una primera dosis (de dos o cuatro pastillas dependiendo de la marca) durante los tres días siguientes a la relación sexual sin protección; y una segunda, 24 horas después. "La prueba de que no son abortivas -dice Güezmes- es que el método no es efectivo si el embarazo está en curso. Por eso, mientras antes se tomen, más eficaces". Lo que piensan estas instituciones es que el uso de las PAE podría reducir considerablemente la alta tasa de embarazos no deseados y sus consiguientes abortos, que han hecho fracasar los Planes Nacionales de Reducción de la Mortalidad Materna, ejecutados desde 1991. De igual modo, se piensa que las víctimas de la violencia sexual encontrarían en este método un paliativo a su problema: 4,500 violaciones sexuales son denunciadas anualmente ante la PNP. Y el 90% de las madres adolescentes entre 12 y 16 años atendidas en la Maternidad de Lima, presenta un embarazo producto de un abuso sexual. En este contexto, dice Güezmes, "es grave que congresistas electos de la mayoría estén diciendo que las PAE `tienen un mecanismo de acción abortivo' cuando desde 1995 la OMS las ha reconocido como parte de su oferta `anticonceptiva' y, por lo tanto, como un derecho de las mujeres peruanas a elegir libremente el método de su preferencia". "Este proceder -continúa la especialista- recuerda al ex presidente Alberto Fujimori: cuando las leyes internacionales de la OEA y la CIDDHH no eran de su conveniencia, se escudaba diciendo que estas instituciones interferían en la autonomía del Poder Judicial. ¿Ahora van a decir que la OMS interfiere en los planes del Ministerio de Salud?". (G.A.T.)
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