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Edición Nº 1677 |
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Moquegua Histórica Escribe MOQUEGUA, como otras ciudades del país, ha sabido levantarse después de las desgracias. Así lo hizo a raíz de numerosos sismos, revueltas civiles, la guerra con Chile y el diluvio del año 1925. Hoy, después del acontecimiento reciente, grado 6.9 de la escala de Richter, se espera que su población se recupere, como lo ha hecho en el pasado. Con el mismo tesón y valentía, y con el mismo ánimo de mantener la fisonomía de la ciudad histórica que ha logrado preservar en el correr del tiempo. Aunque existe el riesgo de que esa misma población, acuciada por las circunstancias, ceda a la tentación de hacer tabla rasa de la edificación siniestrada, para levantar sobre los escombros una nueva que le pueda proporcionar mayor seguridad . Esta posibilidad constituiría el principio del fin de un centro histórico de los mejor logrados en el Perú. Preocupan en este sentido, por ejemplo, las intenciones del actual alcalde, Dante Zubia Cortés, quien habría manifestado en estos días su intención de tirarse abajo el muro frontero, único vestigio conservado de la antigua Iglesia Matriz -Templo que cayera a raíz de otro movimiento telúrico en época colonial- y que da proporción y escala a la plaza principal. Ahora bien, cabría preguntar -por qué el empeño
de mantener vejeces y no de dar paso a la modernidad y el cemento-...las
siguientes palabras, libres de la pasión profesional que podrían
tener las de quien esto escribe, pueden dar cabal respuesta...Y si bien
las ciudades no sólo existen en la geografía, sino también
en el espíritu, nosotros agregaríamos que el rostro de una
ciudad, el alma de un pueblo está reflejada en su arquitectura.
Que es una forma de decirnos su grado de civilización y cultura...
Palabras tomadas del libro Moquegua, perfil de una ciudad de Ismael
Pinto, abogado, periodista e historiador moqueguano (cuyas imágenes
ilustran la presente nota). En esa bella publicación, Pinto refresca
la memoria colectiva de su ciudad natal y se lamenta de la pérdida
de valores que el embate de la modernidad le va produciendo. Y que el
sismo de hoy puede acentuar. Dentro de estos valores urbano-arquitectónicos deben mencionarse especialmente los mojinetes, techos típicos que rematan viviendas de Moquegua, Tacna y Arica y que han hecho decir a un poeta de última generación, impresionado por su valor plástico... Los mojinetes son bellos Y ésa es la silueta que Moquegua, entre otros valores, debe conservar. Porque de lo contrario, de propia cosecha, se podría agregar... Moquegua sin cojinete, arquitectura al garete. ...Qué hacer... antes que nada, auxiliar por todos los medios
a la población afectada. Especialmente en los aspectos médicos,
alimenticios y de vivienda temporal. Y, paralelamente a esta acción
humanitaria, según aconsejan los especialistas de la Unesco John
E. Hall y José Alejandro Flores, tomar las siguientes medidas en
orden a la preservación de las áreas monumentales...en primer
lugar...procurar tranquilizar a los pobladores que amenazan con demoler
los edificios, debido a la sicosis que impera después de un sismo...en
segundo lugar, proceder a un apuntalamiento de protección, de afuera
hacia adentro, de manera de preservar la vida de quienes circulan por
el exterior. Los pobladores del interior habrán sido evacuados
o se encontrarán en zonas de la construcción que no ofrecen
peligro. Debe tenerse en cuenta que los movimientos de tierra continúan
después de un sismo y que éstos pueden terminar haciendo
caer paredes o techumbres que ya se encontraban debilitadas. En este sentido
apuntaría también la prohibición de tránsito
de vehículos en calles aledañas a edificaciones afectadas.
El tercer y último paso de la secuencia postsismo es el del apuntalamiento
de trabajo, es decir, proceder a la reparación definitiva de la
obra, a su consolidación, con las técnicas que aseguren
una mayor estabilidad ante futuros eventos. Pues bien, todo esto puede sonar bastante aceptable. El problema es quién lo asume. En el caso de Arequipa, otra de las ciudades que han sido afectadas seriamente el sábado 23, ya existe una conciencia clara de conservación y restauración y el necesario nivel profesional como para enfrentar la emergencia. El caso de Moquegua es distinto. Aquí se hace imperiosa la necesidad de instalar un grupo de trabajo específico , para que atienda los requerimientos del Centro Histórico de la ciudad. Quizás se le podría sugerir al alcalde de Lima Metropolitana, que en estos días se encuentra en Moquegua apoyando las labores de emergencia, que patrocine a un grupo de profesionales que ponga manos a la obra. Con perdón de la sugerencia. Y punto.
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