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Edición Nº 1678 |
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Machu Picchu
Se espera que la juramentación simbólica del doctor Alejandro Toledo en Machu Picchu sea, además de un acto trascendente por su significado, el inicio de la recuperación del Santuario Histórico. Ocurre que la maravillosa ciudadela inca está en grave riesgo de colapsar debido a la falta de concertación de las autoridades involucradas en su manejo. El Gobierno finlandés, con quien el Perú firmó un convenio de Canje de Deuda, en 1997, por seis millones de dólares para la ejecución del Programa Machu Picchu (PMP) -que hasta ahora no manifiesta ningún resultado tangible- podría cancelar esta operación. EL diagnóstico es preocupante: si no se toma conciencia
de los riesgos que amenazan el santuario historico de Machu Picchu, dentro
de tres o cuatro años, los peruanos veremos languidecer nuestro
más grande patrimonio histórico, cultural y natural. Y los
fondos finlandeses están ahí, esperando que las autoridades
locales se pongan de acuerdo. Todo comenzó en 1993, cuando Finlandia decidió entrar en acuerdos de Canje de Deuda con los países en vías de desarrollo. Entonces se identificó el Santuario Histórico de Machu Picchu y, en 1997, se firmó un convenio de Canje de Deuda para ejecutar allí un programa que específicamente contiene cinco puntos: fortalecimiento de la administración del Santuario, desarrollo de investigaciones en flora, fauna y medio ambiente, habilitación de los Caminos del Inca, desarrollo del sector rural y, desarrollo social y ambiental del poblado de Aguas Calientes (con alrededor de 3,500 habitantes que fueron estableciéndose allí desde 1942). Estos son los resultados: "Se ha fortalecido en algo la vigilancia del Santuario gracias a los
20 guardaparques que nosotros hemos pagado -dice el embajador de Finlandia,
Mikko Pyhälä- pero no hemos visto ningún impacto en la
zona urbana. Continúa: "No se ha solucionado, por ejemplo, el retiro de basura (residuos sólidos) que dejan los turistas -dos toneladas en días normales y cinco en los de mayor afluencia- y que se ha acumulado en el botadero localizado a sólo 500 metros de Aguas Calientes". Sobre este punto, y debido a una noticia aparecida en El Comercio el pasado 5 de julio, que recoge declaraciones del alcalde del distrito de Machu Picchu, José Soto Vera, quien afirma que "se comenzará a limpiar y rellenar la zona con recursos del Gobierno finlandés", el embajador es enfático: "El Congreso de mi país no justifica que los fondos finlandeses se utilicen para esto. Es inaceptable, sobre todo, cuando los ingresos por visitas al Santuario superan los diez millones de dólares al año". Según el embajador Pyhälä, cuando se firmó el convenio de Canje no hubo condiciones para el Perú, y Finlandia actuó de buena fe porque suponía que nuestro Gobierno asumiría sus responsabilidades respecto al manejo de Machu Picchu, especialmente cuando el monto que recibe por las entradas es tan jugoso. (Aproximadamente 380,000 turistas llegan cada año y la entrada está entre 10 y 20 dólares y 50 dólares por Caminos del Inca). "Me parece importante indicar -sigue el embajador- que es moralmente insostenible mantener el Canje de Deuda con Finlandia si el Perú no invierte una buena parte de los ingresos de Machu Picchu en el manejo del mismo". Ahora bien, casi no se han tocado los seis millones de dólares
destinados para la ejecución del Programa Machu Picchu porque las
autoridades -es decir la Unidad de Gestión conformada por el INC,
INRENA, MITINCI y CETAR Cusco- no se ponen de acuerdo para llevar a cabo
los planes programados. "Si alguna de estas instituciones pretende que
tiene autoridad sobre las otras, entonces es imposible obtener alguna
colaboración", sostiene el embajador. De acuerdo a él, el
gerente de la Unidad de Gestión debería tener autonomía
de operación y presupuestal.
Para el embajador Pyhälä, Machu Picchu no son solamente las ruinas -las cuales, según él dice, no están en peligro de derrumbe- sino todo el entorno ambiental: 32,592 hectáreas, cien especies de selva baja, 47 especies de mamíferos, más de 400 de aves, de orquídeas y de mariposas diurnas y nocturnas, etc. Y éste debe ser protegido, pues está amenazado. "Existe el peligro de incendios -explica el embajador- por la presencia de especies invasoras como son los pastos africanos y, tendría que hacerse una reforestación para rehabilitar los ecosistemas ya destruidos por esos siniestros. También, habría que controlar a las casi cien especies de plantas invasoras y a los animales exóticos que pastorean por ahí". De otro lado, los riesgos de deslizamiento son siempre más probables por los cambios globales del clima y por el descongelamiento de los glaciares y si ocurrieran terremotos habría derrumbes ligados a éstos. Finalmente, el consumo de manejo excesivo de turismo también es peligroso. El problema es que no se ha hecho un estudio profundo sobre ese tema. De todas maneras, como dice el embajador Pyhälä "mientras menos mejor". Se sospecha que el próximo 29 de julio el doctor Alejandro Toledo hará un pago a la tierra. Bien por él y el gobierno que inaugura. Pero el mejor pago que se le puede hacer al Santuario de Machu Picchu es preocuparse por él. (Teresina Muñoz-Nájar).
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