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Edición Nº 1678 |
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Las Armas De La Razón El jueves y viernes de la semana pasada, el Salón Ayacucho del Círculo Militar fue testigo de una reunión imposible de imaginar hace sólo unos meses. La totalidad de la plana mayor de la Fuerza Armada se reunió con una decena de prominentes miembros de la sociedad civil para examinar temas que hasta hace poco eran tratados exclusivamente en ámbitos castrenses. Nuestro colaborador Francisco Sagasti fue uno de los participantes en este evento y nos entrega esta nota.
Escribe "Esta es una reunión histórica. Hemos empezado a tender puentes de integración en la sociedad peruana. Es indispensable dejar de lado las barreras artificiales. Ha llegado el momento en que civiles y militares tengamos gestos de generosidad y entendimiento para comprendernos mejor los unos a los otros. Salimos con una actitud completamente distinta a la que teníamos cuando empezamos esta reunión". Con estas palabras el ministro de Defensa General (r) Walter Ledesma cerró el "Primer Taller para el Fortalecimiento de las Relaciones Cívico-Militares", en el cual se discutieron las nuevas concepciones de seguridad en el siglo 21, el futuro de las relaciones entre civiles y militares, el "Libro Blanco de la Defensa Nacional" y el proceso de racionalización de las Fuerzas Armadas. Este evento, que fue facilitado por la oficina del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Lima, debe ser visto en el contexto de las medidas que ha tomado sobre el tema el gobierno de transición para reinstitucionalizar las Fuerzas Armadas, tales como cambios en la justicia militar, revisión de ascensos, reincorporación de oficiales, y mayor transparencia en la gestión financiera de los institutos armados. SEGURIDAD EN EL SIGLO XXI El general de división Marcial Montoya inició el evento describiendo el nuevo panorama mundial de la seguridad, con una lista de amenazas que incluye diferendos territoriales, subversión y terrorismo, narcotráfico y tráfico de armas, extrema pobreza, migraciones masivas, degradación ambiental y desastres naturales. Para hacerles frente planteó que debemos contar con una Fuerza Armada "ágil, polifuncional, reducida en dimensiones pero versátil, de carácter disuasivo con capacidad de adaptación a una amplia variedad de escenarios". Carlos Tapia presentó a continuación una "estrategia preventiva para la paz y contra la violencia política" basada en una evaluación de la experiencia de los últimos dos decenios. Señaló que la reactivación de Sendero Luminoso, el desconcierto de los comités de autodefensa, el narcotráfico y la explosión de expectativas pueden contribuir al renacimiento de la violencia política, y propuso medidas operativas para enfrentar situaciones en las "zonas con proclividad a la violencia". El ex canciller Allan Wagner hizo un recuento pormenorizado de la naturaleza cambiante de los conflictos en el mundo actual, poniendo énfasis en que su resolución por vías pacíficas está ganando terreno en el ámbito internacional. Luego me tocó hacer una exposición en la cual señalé que "seguridad" en el mundo actual es mucho más que "defensa".
RELACIONES El contralmirante de nuestra Marina de Guerra William Schmith hizo una detallada exposición sobre el marco conceptual y el plan de fortalecer "la integración de las Fuerzas Armadas con la sociedad en su conjunto para lograr su comprensión, apoyo y participación en temas relativos a la seguridad y defensa nacional". Sin embargo, una mención de que eran necesarias "operaciones psicosociales al interior de las fuerzas armadas" para que sus miembros internalicen la importancia de la democracia motivó críticas de varios expertos civiles. EL LIBRO BLANCO Por su parte, el general de brigada Julio Arévalo explicó el trabajo para elaborar el Libro Blanco de la Defensa Nacional. Partiendo del escenario internacional, este documento contendrá apreciaciones sobre los intereses nacionales, la política exterior peruana, la política de defensa nacional, los medios militares para la defensa, la racionalización de las Fuerzas Armadas, la participación del sector defensa en el desarrollo nacional y los medios no militares para la defensa, para terminar con un capítulo sobre recursos económicos. El trabajo se viene realizando hace más de un año (con interrupciones por razones obvias) y debe completarse en uno o dos años más, luego de un amplio proceso de consultas a la ciudadanía. La discusión se centró en quién y cómo se deben definir las amenazas a la seguridad, los intereses nacionales y las tareas que deben realizar los institutos armados. RACIONALIZACIÓN El mayor general FAP Aurelio Crovetto explicó el planeamiento y asignación de recursos en las Fuerzas Armadas, señalando que cuenta con tres niveles. En el primer nivel, de decisión política, interviene el Consejo Nacional de Defensa, en el segundo, el Ministerio de Defensa y los comandantes de las Fuerzas Armadas, y el tercer nivel corresponde a los institutos armados. El producto final en el primer nivel es la "Directiva de Planeamiento Estratégico para la Defensa", que constituye el principal documento orientador del proceso de planeamiento y asignación de recursos. Es aquí en donde la intervención de las autoridades políticas es indispensable. El mayor general Crovetto describió también el "Sistema Integrado de Planificación y Administración de las Fuerzas Armadas" (SIPAFA), que vincula todas las etapas de planeamiento y decisión por medios informáticos. Si bien la Marina ya lo ha puesto en práctica y lo ha vinculado al Sistema Integral de Administración Financiera (SIAF) del Ministerio de Economía y Finanzas, los otros institutos armados están aún en proceso de hacerlo.
EL DEBATE Los debates entre los mandos militares y los participantes civiles que siguieron a las exposiciones fueron bastante movidos. Carlos Basombrío, director del Instituto de Defensa Legal, mencionó que los civiles nos habíamos desentendido de los asuntos militares, y que "le encargamos a la fuerza armada resolver los problemas y luego le echamos la culpa de los errores". Rolando Ames, ex senador de la República, planteó que los militares y los civiles tenían concepciones muy distintas de lo que es defensa y que pocos civiles tenían una idea de lo que la idea de "Sistema de Defensa Nacional" representa para los militares. Ciro Alegría, profesor de la Universidad Católica, planteó la necesidad de considerar que las Fuerzas Armadas deben tener un papel subsidiario en la vida nacional. Cecilia Blondet, investigadora del Instituto de Estudios Peruanos, hizo referencia a la participación de las mujeres en estos debates y pidió una explicación del diagnóstico que habían hecho las Fuerzas Armadas a partir del cual llegaron a las conclusiones sobre el Libro Blanco y el proceso de racionalización. Oswaldo Carpio planteó la necesidad de llegar a un nuevo acuerdo o contrato social en el ámbito nacional, a partir del cual se podrá definir el papel de las Fuerzas Armadas. Luis Vargas, funcionario del PNUD, destacó la importancia de la voluntad política en mantener el diálogo. A lo largo del taller hubo algunos momentos memorables. En uno de ellos, Kim Bolduc, representante del PNUD nacida en Vietnam, mencionó sus experiencias personales y dijo que "Vietnam del Sur perdió la guerra cuando la población le retiró su apoyo al Ejército". En otro, uno de los generales mencionó que "la Fuerza Armada es la presencia del Estado en todo el territorio" y un participante civil contestó que no había que identificar "fuerza armada" con "Estado", mencionando que los maestros también se hallan repartidos por todo el Perú. Señaló, además, que esta confusión estaba en la raíz de los desencuentros entre civiles y militares. Casi al terminar la reunión, un general de división planteó que era necesario que el poder político defina "qué quiere que hagamos las fuerzas armadas y cuántos recursos nos darán para ello", a partir de lo cual éstas definirían cómo hacerlo. Esta idea fue reforzada por un vicealmirante, quien dijo que los políticos -y los civiles en general- nunca habían tenido interés en establecer una política de defensa nacional, por lo que esta tarea la habían asumido los militares sin orientación de los políticos. Este taller y otros eventos similares muestran una nueva disposición de las Fuerzas Armadas en el gobierno de transición, que debe ser valorada en toda su extensión. Hemos avanzado un primer paso en el largo recorrido para lograr una mejor comprensión entre civiles y militares.
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