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Edición Nº 1680 |
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Aerocontingencia
¿La Operación Icaro le cortó las alas a Aerocontinente Chile de manera correcta? Todo indica que no. La línea aérea tiene serios cuestionamientos que deben ser resueltos. Para sus críticos, ha sido responsable de implantar tarifas irreales que dañan el mercado y la acusan de lavar dinero. Pero iniciar un proceso de investigación con confiscaciones y capturas no es un primer paso en la mejor dirección. En palabras de Julián Palacín, presidente del Instituto Peruano de Derecho Aéreo, "la decisión del juez transgrede las normas del debido proceso. Cuando vulnera la presunción de inocencia comienzan las especulaciones y la suspicacia en el sentido de saber si el transfondo está en un supuesto lavado de dinero o -lo que espero descartar- en intereses comerciales. Si esto se confirma estaríamos hablando de una infamia,porque hay 600 familias peruanas y chilenas perjudicadas en este caso". Tampoco ayuda que la presidenta del Consejo de Defensa del Estado, Clara Szczaranski, sea una figura polémica (amonestada la misma semana pasada por la Corte Suprema chilena) y tenga amistad con Sebastián Piñeira, principal accionista de Lan Chile. Ni que el interventor Herman Chadwick, sea sobrino del mismo. Todo hace pensar en un lobby que tuvo los efectos deseados. OPERACIÓN ARGENTINA Lupe Zevallos es firme. "¿Sabes lo que significaría que nosotros concretáramos la compra de Aerolíneas Argentinas? Ya no hablas de una línea pequeña. Prácticamente le estás haciendo competencia de igual a igual en su mercado. Tiene mejores rutas a nivel Europa, a nivel Sudamérica. Unida a AeroContinente, porque sabemos que Lima es un punto neurálgico, realmente esto sí iba a ser una megaempresa". La realidad es la siguiente: el anuncio de la elección del mejor postor se retrasó hasta el 17 de agosto, último día permitido por la ley. AeroContinente es parte de un grupo de siete posibles compradores, tres de ellos desconocidos. Los otros son dos grupos empresariales argentinos (encabezados por Eduardo Eurnekian y Juan Carlos Pellegrini) y un consorcio entre la operadora turística Marsans y la aerolínea de vuelos charter Air Plus. La oferta que Zevallos y su empresa hacen es de cien millones de dólares pagaderos en diez años, con un primer año de gracia. "Si sacas la cuenta, eso es algo así como 800 mil dólares mensuales". ¿Cómo se pagarán? Según Zevallos, con el propio trabajo de AA. "La plata no iba a salir de Aerocontinente. Sólo era un respaldo económico e histórico, por lo que demostramos en saber de empresas de aviación". Aún así, el razonamiento aplicado para la adquisición de AA todavía suena simple.
AD HONOREM La gigantesca deuda de AA, estimada en 950 millones de dólares, es un lastre bastante grande para cualquiera. Zevallos dice que entre sus condiciones está que las obligaciones pendientes "con los trabajadores sean saneadas. Nosotros nos hacemos cargo de los proveedores". La mayoría de los pasivos está en, hay que anotarlo, combustibles y aeropuertos. Además, para Guillermo Gulman -uno de los especialistas peruanos con más experiencia en derecho aéreo- la relación con los trabajadores argentinos no es tan fácil. En el caso de comprar AA, AeroContinente "necesitará varios dispositivos legales que solucionen la razón del colapso de la línea argentina. Los sindicatos son tremendos, tienen un gran poder. Eso Iberia no lo pudo cambiar. Tenía que salir de un número importante de trabajadores. No ha trascendido que AeroContinente haya puesto como condición esos cambios. En su momento Iberia lo hizo y no se pudieron hacer". La presión ya está en marcha y el grupo económico de Pellegrini ha recibido el respaldo del gremio. El empresario, ex presidente de AA entre 1973 y 1982, ha prometido no despedir a nadie, mientras que su competidor Eurnekian anunció un fuerte ajuste en caso de salir favorecido. Es sabido, y la propia Zevallos lo reconoce al tiempo de negar las acusaciones de lavado, que AeroContinente no paga al nivel de sus competidoras. En algunos casos, se puede hablar de la mitad. En el caso de Chile, los miembros del directorio, afirma, no reciben salario. Sólo el presidente, su ex esposo el chileno José Portilla, percibe un aproximado mensual de ocho mil dólares, cantidad que de todos modos está muy por debajo del estándar para un cargo de esa naturaleza. Incluso, hace unos meses la empresa se vio obligada a incrementar los pagos a sus tripulantes peruanos, ya que la competencia amenazaba con tentarlos. ¿Pretende AeroContinente continuar con su política de austeridad salarial? Si es que su intención es pagar AA únicamente con las utilidades de la propia línea, suponemos que sí. Que lo logre es otra historia. (Enrique Chávez)
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