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Edición Nº 1680 |
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¡Ya empezamos!: Una joven madre que acaba de tener trillizas no ha tenido más original idea que bautizarlas como Alejandra, Eliane y Chantal, siguiendo el ejemplo reciente de tantos pueblos jóvenes que se adjudicaron los nombres de PPJJ Kenyi Fujimori, PPJJ Alberto Fujimori, y otros por el estilo. Aunque eso tiene que ver más con la necesidad que con el simple oportunismo -porque a veces no se consigue nada a cambio de tan poco espontáneo afecto-, mucho me temo que la iniciativa de la joven madre se convierta próximamente en una plaga. En reciente reportaje de Canal "N", el Presidente Valentín Paniagua declaró haber hecho "lo mejor que he podido". Y todos los peruanos le creemos, porque su corto gobierno ha reinstalado en el Perú la decencia. Hoy, a poquísimas horas de que su mandato termine, quiero hacer un homenaje a su magisterio, asumido casi de urgencia en momentos en que el Perú se debatía en una marejada de corrupción y venalidad que, mirándola no muy de lejos, parece aún ahora inconcebible. Puede decirse que en muchísimos aspectos, el gobierno de Paniagua ha estado en las antípodas de aquel que lo antecedió, tanto por los actos realizados para desenmascarar lo sucedido en los últimos años -tarea que por ser tanta no ha tenido tiempo para consumar-, como por su ejemplar ponderación y docta docencia cívica, verdaderamente ejemplares en momentos en que tanta falta hacían. El Perú debe dar gracias al Cielo de que, casi sin saber cómo, este hombre de tan corto tamaño como gran estatura, asumió el mando de la nación en el justo instante en que se necesitaba a un hombre como él. Hoy que está a punto de dejar el poder, aunque no le guste, cabe reconocerlo como a una figura señera en la historia del Perú. A él, que suele rechazar los elogios con verdadera modestia provinciana, no le alcanzarán quizás mis palabras, ni tampoco éstas serán suficientes para agradecerle en nombre de los peruanos. Hoy más que nunca, justo en el momento en que se aleja del poder, cabe señalar sus virtudes y enaltecer su presencia. El, para mí y probablemente para la mayoría de los peruanos, ha ganado el título permanente de Señor Presidente, con el que habrá que reconocerlo en el futuro esté donde esté. Esta página, a la que le cuesta por lo general halagar a nadie simplemente porque sí, lo hace ahora con plena convicción de que interpreta el sentir de todos los ciudadanos peruanos honorables y decentes. Y aquellos que no lo son, ésos por ejemplo que huyeron al extranjero con su ignominioso botín, tendrán por lo menos que guardar silencio y respetar su figura. ¡Señor Presidente Valentín Paniagua Corazao, lo saludo! Otra virtud del Presidente Paniagua ha sido la de saber rodearse, porque pocos gobiernos han podido darse el lujo de contar con un Gabinete Ministerial de la solvencia moral e intelectual de quienes lo rodean, empezando por Javier Pérez de Cuéllar -el peruano que descolló a nivel mundial-, y continuando con Javier Silva Ruete, Marcial Rubio Correa, Diego García Sayán, Jaime Zavala Costa, Susana Villarán y los demás, que le han conferido dignidad y solvencia al gobierno provisional. Gabinete de lujo en verdad. Es una lástima que haya tenido tan poco tiempo para enmendar el rumbo del Perú. A todos ellos los saludo uniéndome al sentimiento de casi todos los peruanos. Una señora miraflorina publica una carta en CARETAS Nº 1678, en la que se refiere al Parque Salazar con enaltecedor, ensoñador y fantasioso magín, criticando aquello en lo que se ha convertido ése que fuera paseo y conciliábulo dominical de la juventud del distrito, allá por los años '50. A mí, que defiendo tanto los árboles, no me viene a la memoria ninguno especialmente bello que hubiese allí, en donde, según dicha señora, existían también, imaginariamente anidando en sus ramas, gorriones, turtupilines, saltapalitos, picaflores, tortolitas, violinistas y cucaracheros. ¡Es decir toda una pajarería! Lo siento pero no me acuerdo. Ahora más bien el Parque Salazar, y Larcomar un poco más abajo, son lugares en donde pasean, se divierten y pasan un buen rato miles y miles de personas de toda edad y condición social provenientes de todos los distritos de la capital. No habrá tantos pajaritos, quizá, pero sí personas. Miles, como dije. Recientemente, en el local de Transparencia, el ministro Javier Silva Ruete presentó y explicó a los concurrentes a dicha sesión-almuerzo, al igual que días antes había hecho en Palacio de Gobierno, las características de un logro absolutamente extraordinario de su gestión: el Portal de Transparencia Económica elaborado por su ministerio gracias al diligente empeño de su asesora, la Dra. Beatriz Boza, mediante el cual, con sólo ingresar a él, todo peruano podrá "conocer detalladamente cómo se gasta, cuánto se gasta, dónde se gasta, quién gasta, cómo lo hace y qué visión y misión tiene". Con tan sólo entrar en el portal (http://transparencia-económica.mef.gob.pe/) el que quiera podrá enterarse y estar al día en todo lo relativo a la economía peruana. No más la cultura del secreto y del ocultamiento que nos gobernó. En sólo unos cuantos meses de trabajo arduo, iniciado a ese respecto el 25 de mayo del 2001, Economía y Finanzas, al mando de Javier Silva Ruete, ha proporcionado al país un instrumento extraordinario para la transparencia económica. ¡Felicitaciones al ministro y sus asesores por este casi prodigioso logro! No estaré allí -en el saludo protocolar al nuevo Presidente Alejandro Toledo- pero desde esta página le estrecho la mano y le doy un abrazo saludando su llegada a Palacio de Gobierno del Perú, que supo ganarse con el sudor de su frente. ¡Salud, Presidente! Y ahora, pasados los discursos, ¡a trabajar se ha dicho! El Perú espera.
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