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Edición Nº 1681 |
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El Colca a Salvo
EN el "Calamarcito" -bizarro nombre para un restaurante en Chivay (3,600 metros de altura)- la carne de alpaca deviene en brochetas, goulash o un simple bistec. Es una de las maravillas con las que uno se encuentra en el Valle del Colca (a 160 kilómetros de Arequipa), amén de las Cuevas de Mollepuco -alucinante y milenaria pintura rupestre-, los baños termales de Calera -hirvientes aguas pródigas en litio-, la iglesia de San Antonio en Callalli, el templo de Yanque, el pueblito de Tuti, el volcán Sabancaya... y, siempre, aunque se tengan que esperar horas o minutos, el desafiante vuelo de los cóndores sobre el cañón. Afortunadamente, el terremoto del 23 de junio pasado, que azotó las ciudades de Arequipa, Moquegua y Tacna, apenas afectó algunas viviendas del Valle. Inclusive, la iglesia de Maca, en recontrucción desde 1991, resistió impávida el remezón. Cualquiera sea la ruta que se tome para llegar de Arequipa al Colca -Yura o Cabrerías-, cualquiera sea el vehículo -camioneta o tren- el asombro es el mismo. Extraña, sin embargo, que hasta ahora no se mejoren las carreteras. Hace 40 años que los arequipeños esperan unirse a Puno por esa vía y cada vez son más los turistas que desean visitar el Cañón.
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