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Edición Nº 1682 |
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Escoltas Aparatosas
A las 7 de la mañana del pasado 28 de julio, el ministro de la Presidencia Carlos Bruce se despertó sobresaltado por los gritos del portero del edificio donde vive. -¡Ingeniero, ingeniero! ¡Tiene que huir! ¡Están rodeando el edificio! Bruce se asomó a su ventana y vio que alrededor de su edificio 3 camionetas con las lunas polarizadas, 2 patrulleros y 2 motocicletas empezaban a tomar posiciones estratégicas. Por un momento, el recuerdo de la tumultuosa Marcha de los Cuatro Suyos se instaló en su mente. Pero no, esta vez Bruce estaba del lado de la autoridad. Esa mañana debía ir al Congreso para presenciar la juramentación de Alejandro Toledo y por la tarde él mismo debía jurar como ministro. A eso se debía la aparatosa presencia de efectivos de seguridad que entonces llegaban a 16. Esos, sumados a otros 16 del siguiente turno totalizaban 32, un número que le pareció excesivo. Tres días después, redujo el contingente a la mitad y devolvió el patrullero, que, según dijo, le hacía falta a la ciudadanía. La congresista Martha Chávez, entretanto, seguía reclamando por los 19 guardaespaldas que hasta fines de julio la cuidaban. Según el ministro del Interior Fernando Rospigliosi, si todos
los congresistas tuvieran la misma cantidad de guardaespaldas que reclama
Chávez, los ciudadanos contarían con 2,400 policías
menos para resguardarlos. Por lo general los congresistas tienen 2 efectivos
de seguridad asignados por turno. Y en la era Montesinos, no obstante,
las "joyitas" del régimen contaban con seguridad redoblada.
Un verdadero exceso si se repara que, mientras tanto, se producen alrededor de 2,000 delitos diarios sólo en la capital. Y que un 70 % de hogares en Lima y Callao reconocen que por lo menos uno de sus miembros ha sido víctima de la delincuencia común. Cómo estará de brava la cosa, que algunos indeseables atropellan a policías de tránsito y se dan a la fuga. Esa es sólo una parte de la inseguridad ciudadana que el ministro Rospigliosi deberá revertir. No hay una cifra exacta de cuántos policías estaban destinados a seguridad de dignatarios en el régimen fujimorista, pero un dato significativo es que el coronel Manuel Aybar Marca, presunto cómplice de Montesinos, era el jefe de este cuerpo. En esa época, incluso personajes como Alberto Venero y Héctor Faisal habrían contado con seguridad policial. La situación cambió con el Gobierno de Transición y ahora se iría más allá. Actualmente, los efectivos de la PNP, entre oficiales y subalternos, son aproximadamente 97,000, de los cuales unos 3,000 cuidan a diversas autoridades políticas y del Poder Judicial, el Procurador Ugaz y los jueces y fiscales anticorrupción que, por cierto, corren más riesgo que algunos parlamentarios. La tendencia, sin embargo, sería la austeridad. Por lo pronto, el tema ha sido tratado en el Consejo de Ministros y próximamente se tomarán algunas medidas. Se entiende que las autoridades tengan seguridad especial; lo que no se entiende es que los ciudadanos vean pasar esas caravanas aparatosas mientras la delincuencia gobierna cada esquina (Ramiro Escobar).
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