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Edición Nº 1682 |
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Por LORENA TUDELA LOVEDAY Pruebas Contra
Martucha, Ag Bueno, la semana pasada la Alli viene y me cuenta que tuvo que reemplazar a una amiga... ¡en la casa de Martucha, ag! Y claro, como la Allisonh's es mi fan absoluta (y yo de ella), pucha, se fijó en todo y regio. Pero frivolidades aparte, cuando tú escuchas a la chica contando lo que hay donde Martucha, ag, es cuando entiendes dónde se fue la plata que el pederasta del Doc le entregó para la campaña. Entonces, hija, hay que pasarle la voz a José Ugaz para que de una buena vez le mande a hacer una visita judicial ocular -así creo que se llaman esas choladas- y la metan presa a la bruja, no vaya a ser que se exilie en la Argentina y allí yo tengo tan buenos amigos. Bueno, para comenzar, la casa queda por San Borja, lo cual no es sino un dato antropológico que en sí no tiene nada de delictivo, salvo mejor parecer. El asunto se complica con el muro exterior, lleno de tejitas esmaltadas y con ventanas redondas con ruedas de hacienda en lugar de vidrios, ella, que viene del campo, sí, pero de la ranchería, pobre, qué de traumas los que tendrá. Pasas el muro y te recibe el maridete, que en realidad más que cónyuge parece ser el postillón. El joven te hace entrar... ¡a un recibidor francés! "¿Francés?" , le pregunté a la Alli, "¿cómo podías saber tú que era francés?" "Ay China, en la pared había un cartel de azulejos donde decía `SALON FRANCES'". Claro, eso me pasa por preguntar, el hipo hasta hoy no se me quita. Bueno, mientras la chica se puso papel en mano a mirar todo, y el producto de la observación es como sigue: "alfombra rosada con verde con flores pero no así llanitas sino como bordadas, bien altotas y si una viene con unas chelas de más, se saca la mierda. Sillones de muebles Danny, como los que se compró mi tía Aurelia cuando se sacó La Tinka y se mudó de Piedra Liza a La Molina y después los vecinos la sacaron con un Decreto Municipal. Los sillones son verdes pero de otro verde, más tirado a palta por dentro. El verde de la alfombra es palta por fuera. Provoca agomitarse. En la pared hay como un huevo de cuadros. Me gustó uno de la Monalisa creo que se llama, que es como la Virgen María pero con cara de cachacienta. Lo que no le iba mucho era el marco. Tenía un primer borde dorado, otro de plástico color peine de jardinero, después otro más, verde chirimoya por fuera; una guardilla de encaje, otro filete dorado y alrededor de todo, un tallado en madera pero con dibujos chinos, como los que hay en la puerta del chifa Kohn Fu, ése que queda a la vuelta de mi casa, donde a veces me lleva el Rubens". Hija, en la cochera hay cinco autos: un Volvo negro (que en realidad es tuyo y mío, por los impuestos, digo yo), el Meche del maridete (¿te imaginas?... ¡y Maripí Pinillos Ganoza anda en Peugeot!), la Montero 4 X 4 (que supongo la usan para las compras en Wong, tú sabes que ellos son como el mito de Tántalo); después viene un Accent color manto de la Inmaculada, que según explicó el maridete, "es para llevar a la bebé a Larcomar". No comments. En cambio la Subaru verde -manzana ácida por fuera- la usan "para ir al club naval en Chosica, bien chévere es". Sí chévere te voy a dar. Pero regresando al decorated, lo que más impresionó a la Alli no fue el SALON CRIOLLO (identificado con su respectivo azulejo) -donde parece que había una tapada de porcelana que bota agua por el ojo que asoma-; ni tampoco el comedor, con el proverbial vitral de astromelias, asfódelos y geranios sauvages, delante del cual Martucha, ag, ha dado inolvidables conferencias de prensa. No, lo que hasta hoy Alli no olvida es que cuando entró al baño de visitas (of course, con funda para el papel higiénico hecha con rafia), se encontró con que había un tacho de ropa sucia. No se aguantó, lo abrió y se encontró con un calzoncillo con frenada. Lógicamente no podía ser de otro que del maridete, ¿te cabe alguna duda? Lo que me da pena es que el reemplazo de Alli fue un fracaso. Martucha, ag, le pidió que le hiciera la manicure francesa, con esmalte rojo, y Alli, que es una clásica, le contestó, "mejor llame a la manicurista de Susy Díaz". Y se fue. Pero hija, volviendo al punto, ya tenemos las pruebas para condenarla a la Martucha, ag, no sé qué esperan los jueces. Mientras tanto, un cafecito y chau, chau. (Rafo León).
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