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Edición Nº 1682 |
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Por
FERNANDO VIVAS
LA crítica periodística veraz respeta un derecho elemental: la piconería. Emotiva o serena, es lo que cabe esperar de aquel que se siente incómodo al ser salpicado por nuestra tinta. Pero, a su vez, el legítimo picón respeta un derecho constitucional y sagrado: la libertad de expresión. Así se entiende Caretas TV con todo el mundo desde hace 11 años. Sin embargo, José Enrique Crousillat, se picó tanto por algunas opiniones aquí vertidas (y corroboradas por vídeos, documentos, testimonios de parte y de terceros) que decidieron que eran mentiras difamantes. No quiero calificar, por respeto a la reserva judicial, la actitud que desde la orilla en que se encuentran, ha llevado a Crousillat a emprender una demanda por un millón de dólares. Sólo les contaré algunos detalles. El 22 de diciembre del 2000 ingresó al Sexto Juzgado Especializado en lo Penal una denuncia por difamación agravada contra el suscrito por el contenido de la columna "Lavando la tele" del 9 de noviembre del 2000. Crousillat no aceptaba que se le vinculara a las actividades delincuenciales de Montesinos y que se sugiriera la pertinencia de una investigación sobre lavado de dinero. El 16 de enero del 2001, el juzgado declaró no haber lugar a proceso. Al no abrirse investigación no fuimos notificados de la demanda. En los primeros días de abril, a pesar de la inminencia de la emisión pública de los vladivideos en que Crousillat padre e hijo reciben una ruma de billetes de Montesinos, el abogado Enrique Ghersi decide apelar. Acabamos de ser notificados de la existencia de esa demanda en la sala de apelaciones de procesos penales sumarios de la Corte Superior. Estimados lectores, les dejo a ustedes las ironías y los comentarios. Contra la inestabilidad La recesión y las angustias judiciales complotan contra los tímidos intentos de renovar la televisión. El nuevo frente gremial, la Unión Peruana de Radiodifusores sufre esas tensiones que obstaculizan, previo perdón público, trasmitir hacia delante. Ojalá Federico Anchorena, gerente general de Pantel y presidente de la UPR, maniobre sin el estorbo de un angustiado Ernesto Schütz que cuentan que se le ve menos por el canal y más por sus oficinas de Camacho. Ojalá Canal A deje de jugar al carrusel televisivo y político y llegue a acuerdos con Ricardo Belmont que reclama su frecuencia rentada. Ojalá Global debute por quinta o sexta vez con la suerte que no tuvo antes. América Canal 4 es el medio que menos da la cara y el que más explicaciones debe. Su representante en la UPR, José Luis Passano, ni siquiera es un hombre de televisión, sino un encargado de asuntos logísticos promovido a una gerencia administrativa. Las 5 hermanas Crousillat, sus esposos esquivos y el chileno Marcos Assadi, son quienes debieran salir al frente. Ante este panorama, Baruch Ivcher y Frecuencia Latina pudieran lucir una sonrisa competitiva pero no lo hacen. De vuelta de uno de sus varios viajes, Ivcher la emprendió contra toda su plana directiva por lo que eran -de acuerdo a sus expectativas triunfales acumuladas en sus años de exilio- muy magros resultados comerciales. Los reclamos, proferidos en el patio ante todo el personal, retumbaron en la muralla latina. Hasta le cayó a su brazo derecho Jimmy Arteaga pero finalmente Ivcher renovó su confianza en él, bajó al llano noticioso a Fernando Viaña y fue tan duro al evaluar a "Contrapunto" que causó la renuncia de su conductor Ivan García. La paranoia hace que el 2 invierta su actitud competitiva: a la defensiva en el frente externo y a la ofensiva en el frente interno. Al poder, o sea Toledo y Karp, se le ve como un amigo a pesar de los desplantes recibidos y al periodismo sin intromisiones de gerencia se le ve como un peligro. Ojalá Ivcher, de nuevo en Israel tras un paseo por Europa, arregle civilizadamente sus fugas de energía. Si estas tensiones no se superan la televisión no arranca. La recesión tiene que remontarse y, si no, esperar fusiones y quiebras para atenuar los efectos recesivos sobre los más aptos para sobrevivir. La limpia penal tiene que proseguir sin condiciones separando los tubos podridos para que su ejemplo no cunda entre la muchachada de prensa, la más propensa a repetir el plato del montesinismo. Que el 5 y el 11 sean espacios favoritos de las fujibrujas y de todos los falsos arrepentidos que dicen lo que quieren sin nadie que los confronte con autoridad moral y periodística; que en las mañanas del 4 Fiorella Rodríguez y Matías Brivio se rían de todo hasta atorarse con sus propios mocos (para nostalgia de Federico y Sol); que el humor otrora chispeante se desbarranque ni siquiera por el facilismo sino por el remedo del facilismo, son síntomas de un rebrote de decadencia que se puede frenar con el apoyo crítico de los televidentes.
Escribe MIGUEL RUBIO ZAPATA
Soy un televidente nada espectacular, siempre he tenido prejuicio con el aparatito, curioseo de manera desordenada, casi siempre de pie, si me siento a ver algo es sólo por un momento. Tengo cable para poder ver Canal N. Cuando estoy en casa es de donde parto para zapear, veo de 7 a 9, las entrevistas de Tola y los resúmenes de noticias de manera intermitente. Me ha quedado la ansiedad de estar informado por la manera como vivimos los años recientes. Me gusta mucho "Rueda de Prensa" y alterno "La Hora N" con "Hasta aquí nomás". De Canal N salto a RTP. Me asombra gratamente lo que está pasando en Canal 7, cuando estoy a tiempo no me pierdo la Franja Cultural, especialmente "Sucedió en el Perú" y "El placer de los ojos" de Ricardo Bedoya. Lo que no me pierdo de ninguna manera es "Memoria del Teatro", los jueves tengo que estar religiosamente en casa antes de las 10. Los sábados me apunto a "Costumbres" de Zonali Tuesta. "Nadie se Duerma", de todas maneras, por lo menos un rato. También me detengo en el Canal 10 cuando hay ejercicios físicos interesantes. De vez en cuando "El Chavo del Ocho". Cuando me encuentro con "Tiempo de Viaje" de Rafo León me quedo pegado. Puedo hacer esto mientras a mi hijo no se le ocurra quitarme el control, aquí todo cambia radicalmente y se convierte en MTV, lo acompaño un rato y luego me voy. Los domingos no veo televisión ni de vainas. Tengo la buena intención de ver "Psicosocial" , creo que moviliza mis tiempos de terapia y me provoca hablar, pero ver al terapeuta y que no te escuche es una gran frustración.
Pelo de Tontos
Cuando los Tres Tristes Tontos (Adolfo Bolívar, Juan Francisco Escobar y Eduardo Togushi) saltaron del todo vale y el nada pasa de la radio a la TV tuvieron que aprender algunas reglas. Jugar con la farándula, provocar a los colegas hasta ganarse con el rebote, forzar algunos detalles físicos, alimentar lo improvisado en vivo con imperfectos reportajes grabados. En su nuevo espacio de Global, "Los invasores" (domingos a las 7 p.m.), se siguen considerando unos outsiders a las exigencias del medio, pero dejan notar que han avanzado en su aprendizaje: se distribuyen la tontería, uniformizan y formalizan su apriencia enternándose para hacer contraste con las pachotadas y elaboran segmentos claramente identificables. El único que vimos funcionar sin tapujos es aquel en que cometen la autopsia imaginaria de alguna personalidad de la farándula o de la política, desde Cacho hasta Toledo, sacando símbolos bajo la mortaja. Lo demás no tiene esa chispa. Poca producción para un esfuerzo semanal que no debiera grabarse pues pierde la posibilidad del intercambio caliente con el público. Su referencialidad con la llaneza televisiva sí es insufrible. "24 minutos" es mucho más pretencioso y feliz al abordar de frente a la coyuntura y a sus protagonistas de copete. Los TTT si quieren de veras invadir nuestro ocio deben prepararse para naderías de impacto, valga el contrasentido. Por otro lado, su falta de pretensiones y de demagogia los hace mucho más simpáticos y responsables que un Chibolín, un Alan Diez o un Alamo Pérez Luna. Que les vaya bien.
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