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Edición Nº 1684 |
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El Libro Parco
A dos días de la presentación del Gabinete Dañino en el Congreso de la República, la anunciada "reestructuración de las Fuerzas Armadas" sigue teniendo una cuota de misterio, que el reciente cambio de los Comandantes Generales de los tres institutos no ha disipado. El único anuncio nuevo era el de la creación de la Oficina de Planeamiento Conjunto de las Fuerza Armadas, cargo para el cual se continúa voceando al general (r) Daniel Mora Zevallos. Lo que se vendría, por el momento, sería una racha de invitaciones al retiro (ver recuadro) que tendría por objeto dejar fuera de las instituciones armadas, sobre todo del Ejército, a los oficiales que, de uno u otro modo, habrían estado vinculados a Vladimiro Montesinos. Dicho proceso ya empezó durante el Gobierno de Transición, pero todo indica que el actual Ejecutivo estaría decidido a ser más duro en su afán de depurar a la Fuerza Armada. A esa lógica estaría respondiendo David Waisman en la cartera de Defensa. El también segundo vicepresidente de la República no tuvo reparos en enfrentar y acusar a varios militares, en retiro y en actividad, cuando presidía la Comisión que investigaba las actividades ilícitas del ex hombre fuerte del SIN. El problema es que, como ya adelantamos en CARETAS 1682, nunca participó en la Comisión de Transferencia de Defensa. Todavía se espera que Waisman no detenga esa especie de proceso de reconversión que las propias Fuerzas Armadas, sobre todo el Ejército, venían promoviendo desde hace varios meses. Ya durante el Gobierno de Transición, en julio pasado, tuvo lugar el "Primer Taller para el Fortalecimiento de las Relaciones Cívico-Miiltares" (ver CARETAS 1678), con apoyo del PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo). Precisamente, esta semana se supo que en los próximos días el ministro de Defensa se reuniría con Kim Bolduc, representante del PNUD en el Perú, acaso para recoger algo de ese proceso en el que el uruguayo Juan Rial tuvo un papel destacado. El "Libro Blanco de las Fuerzas Armadas", elaborado en la SEDENA (Secretaría de Defensa Nacional), debería ser considerado con miras a propiciar los cambios. El momento para fortalecer el diálogo entre los civiles y la Fuerza Armada no puede ser más propicio. "Si en los próximos dos años esto no se realiza, nos arriesgamos a perder la oportunidad", señaló a CARETAS Francisco Sagasti, directivo de Agenda: Perú, quien ha venido participando de los diversos encuentros entre civiles y militares para encontrar una ruta más conjunta. ¿Asumirá Waisman este desafío a tiempo? Se sabe, por lo pronto, que a la presencia del teniente primero (r) Juan Polar Echeandía como su hombre de confianza en el ministerio, se han sumado tres militares en retiro que estarían en el tercer nivel jerárquico de esta entidad. Es decir, debajo del ministro y del secretario general (no se ha confirmado si será Polar), como secretarios de cada instituto armado. Ellos serían el general de brigada (r) Luis Block Urban, como secretario encargado del Ejército (fue asesor del general José Cacho Vargas y trabajó para Raúl Diez Canseco en la Universidad San Ignacio de Loyola); un mayor general FAP de apellido Melgar, también retirado, en la secretaría de la Fuerza Aérea Peruana; y el contralmirante (r) Luis Polar Echeandía, hermano del ex oficial Juan Polar, como secretario encargado de la Marina. No hay mayor novedad, sin embargo, sobre cambios más sustantivos en cuánto a armamento, organización, concepción de seguridad nacional (ver artículo del general Edgardo Mercado Jarrín), etc., temas todos debatidos en el taller mencionado y en otros foros, como la Comisión que el Colegio de Abogados de Lima creó para estudiar el tema o el propio "Proyecto Ejército", monitoreado actualmente por la Oficina de Información de ese instituto. Aunque el Gabinete Dañino centrará su exposición
en el plan económico, es probable que uno de los ministros más
requeridos será el de Defensa, pues persiste la expectativa en
torno a en qué consistirán los cambios en las Fuerzas Armadas.
El cauto proceso de diálogo entre civiles y militares, entablado
casi como si fuera un ritual de limpieza de un tiempo oscuro, no debería
bloquearse por mucho tiempo más (R.E.)
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