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Edición Nº 1685 |
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APRA Cadabra
"Mañana en la batalla piensa en mí", título de una gran novela del español Javier Marías, no resulta aplicable a la presentación del Gabinete Dañino ante el Congreso. No hubo acá tal batalla, pese a que las artillerías estaban listas. Por eso, la portada de nuestra edición anterior anunciaba candela con un rotweiler en actitud agresiva. Al final, la metáfora perdió la dentadura. El abrazo de Maquinhuayo parlamentario puede haber sido esbozado la víspera de la presentación, la mañana del miércoles 22 de agosto, cuando Roberto Dañino se entrevistó con Alan García en la casa de éste en Chacarilla del Estanque. El mensaje de Roberto Dañino contiene pasajes y matices que parecen obedecer a una concordancia conversada, con miras precisamente a evitar la conflagración verbal. Por lo demás, ambos personajes habían anunciado horas antes una voluntad de convergencia. Por lo menos frente a la coyuntura. No era cuestión de poner piedras en el camino de un régimen que recién se echa a andar. Pero, además, era posible colocar algunos hitos para el recorrido ulterior. Esto último puede corresponder a la idea del presidente del Consejo de Ministros, que él resume así: "Hay que fijar metas de largo plazo y, a partir de allí, retroceder hacia la actual coyuntura". Eso implica un diálogo orgánico y continuo con las demás
fuerzas políticas. Se trasuntó esa dirección en el
diálogo con García y con Fernando Olivera antes de la exposición
en el Congreso, y con Lourdes Flores en horas recientes.
AGRO Y DEUDA EXTERNA Varias notas parecen afiatadas de antemano para ese fin. Si se coteja el discurso de Dañino el jueves 23 con el mensaje del Presidente Alejandro Toledo el 28 de julio, se encuentran diferencias notables. En el texto del 28 no hay, por ejemplo, ninguna alusión al Banco Agropecuario que Dañino expuso. Recuérdese que fue Alan García quien, al retornar al Perú, alborotó al cotarro neoliberal cuando llamó a restablecer un Banco Agrario. Más tarde, Toledo incorporó a su repertorio electoral la idea de un Banco Agrario con capitales mixtos. Dañino rebautizó la idea, al proponer la creación de un Banco Agropecuario, a fin de que el agro "tenga no sólo un financiamiento oportuno, sino con tasas de interés más razonables". Otra idea ausente en el mensaje de Toledo el 28 de julio pero presente en el discurso de Dañino se refiere a la deuda externa. Dijo el Premier: "Aunque menor que el caso de varios países de América del Sur, el servicio de nuestra deuda es una carga pesada para nuestra economía. Por ello desarrollaremos todos los mecanismos que estén a nuestro alcance para reducir el servicio vía negociaciones multilaterales y bilaterales en particular en lo que respecta a las deudas del llamado Club de París". LAS OCHO HORAS La semana pasada, después de la entrevista con los dirigentes de la CGTP, Toledo explicó a la prensa que no se había llegado a ningún acuerdo "puntual". Sin embargo, el texto de Dañino aterriza de manera concreta en aspectos laborales. Aludió a "convenios (con la OIT) que consagran derechos fundamentales como la libertad de asociación y el derecho a la negociación colectiva, la abolición efectiva del trabajo infantil, la discriminación en materia de empleo y ocupación, al igual que la jornada de ocho horas. Estos son compromisos legales y éticos, y los vamos a cumplir". En fin, éstos y otros planteamientos hicieron posible que al
final, Dañino corrigiera el texto escrito de su discurso, difundido
a la prensa, en cuanto se refiere al pedido de facultades legislativas
extraordinarias.
PALIDO PERO SERENO El Premier se limitó a someter cinco proyectos de ley al Congreso, sin duda con la garantía de que iban a ser aprobados de inmediato. Pero.... Ahí comenzaron las dificultades. Según una versión, el Ejecutivo tenía 62 ó 63 votos a favor seguros. Además, sólo 110 congresista iban a acudir a sesión. El disco duro eran los 47 congresistas de Perú Posible y los 11 del FIM. Pero, ¿y si alguno de éstos fallaba? Según dato de corral, en la noche algunos ministros preguntaban a Dañino y Pedro Kuczynski: "¿Están seguros de que van a aprobar los proyectos de ley?, ¿se ha negociado con el Apra? Cuando se puso a debate si se votaba o no los proyectos del Gabinete o se pasaban a comisiones, se generó una escena digna de Alfred Hitchcock. Hablaron Antero Flórez Aráoz, Daniel Estrada y Javier Diez Canseco, y abogaron porque los proyectos pasaran a comisión. Esto hubiera significado una demora de tres o cuatro días, y en el fondo una derrota política ministerial. El Apra no hablaba. Dañino hubiera podido decir, en lugar de "¡cállate, cállate, que me desesperas! "¡habla, habla que me destrozas los nervios!". Tanto es así, que se mandó un vaso de whisky seco y volteao. El alma les volvió al cuerpo cuando, cerrando el debate, Jorge del Castillo anunció que la Célula Parlamentaria Aprista iba a aprobar los proyectos del Ejecutivo. El hecho es que cuando se puso a votación el voto de confianza al Gabinete, éste se aprobó por un masivo sí de 106 congresistas, con un redondo cero por el no y apenas una abstención. Entre los congresistas aprobadores estuvieron Flórez Aráoz, Daniel Estrada y Javier Diez Canseco.
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