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Edición Nº 1688 |
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La Estrategia de BUSH
ESTADOS Unidos mostró, tras el crimen terrorista del 11 de setiembre, una voluntad unánime de castigo. Ahora, el Presidente Bush ha precisado que la respuesta de Washington será "directa, fuerte y amplia". Lo de directa puede significar que van a entrar en acción los comandos estadounidenses estacionados en Peshawar, Pakistán, a muy corta distancia de Jalabad, la ciudad afgana donde se supone tiene su centro de operaciones el jefe terrorista Osama bin Laden. Bush había dicho antes que quería vivo o muerto al jefe de la operación que ha conmovido al mundo y estremecido los cimientos económicos de Estados Unidos. Está por aclarar qué significa exactamente la palabra "amplia" en la estrategia del Pentágono. ¿Acaso el ataque a varios países árabes complicados con el terrorismo? El adjetivo puede denotar el hecho de que los talibanes no actúan sólo en Afganistán. Ya se sabe que, pese al respaldo que Norteamérica ha recibido del gobierno de Pakistán, en ese país hay una mayoría religiosa y un movimiento popular que simpatizan amplia y abiertamente con los talibanes. Estos actúan, por lo demás, armas en mano, en zonas como la Cachemira india, donde refuerzan desde hace años a los guerrilleros separatistas musulmanes. Tiene que haber sido muy bien calculada la estrategia a aplicarse, si
es que va a ser amplia, porque eso puede indicar que será prolongada,
ya que puede encontrar oposición en una zona adversa. Por eso mismo, Estados Unidos se ha lanzado a buscar una alianza antiterrorista que incluya a países árabes. Hasta Yasser Arafat, el líder palestino, ha expresado junto con su condena a la acción terrorista del 11 de setiembre, su disposición a colaborar en un frente mundial contra el terrorismo. En señal de paz, acordó, asimismo, un alto el fuego unilateral. Europa Occidental ha expresado su solidaridad con Estados Unidos y su
disposición a colaborar en las acciones dispuestas por la Casa
Blanca. Quiso el azar que en el momento del ataque a las Torres Gemelas y el Pentágono, estuviera en Lima, en la cita de cancilleres del hemisferio, el general Colin Powell, secretario de Estado de la Unión. Pudo éste recoger, del Presidente Alejandro Toledo y de los cancilleres en su conjunto, una expresión de apoyo continental. OEA: PUNTA DE LANZA El sábado último, Powell llamó por teléfono a Toledo. Se sabe que hablaron sobre el cuasi agónico TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca), aunque se desconocen los alcances del diálogo. Este martes, en todo caso, partió para Washington el ministro de RR.EE., Diego García Sayán, para asistir a una sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA, convocado de urgencia por el secretario general, César Gaviria. Acompañan al canciller el embajador Hernán Couturier, subsecretario de Asuntos Multilaterales y Especiales de la cancillería, Augusto Arzubiaga, director de gabinete del ministro, y David Málaga. La delegación peruana aterrizó en el aeropuerto Dulles, ubicado a 45 kilómetros de Washington D.C., ahora que el aeropuerto Ronald Reagan ha sido clausurado definitivamente. El TIAR será sin duda parte de la agenda de la OEA. Es un tratado de seguridad colectiva de los países de América suscrito en 1947, a poco de terminada la II Guerra Mundial y de iniciada la Guerra Fría. Prevé un mecanismo de seguridad colectiva en el hemisferio en el caso de que uno de los países miembros sufra una agresión armada extracontinental. A lo largo de su dilatada historia, ha sido invocado siete veces, salvo en el caso de la guerra de Las Malvinas. Hace apenas doce días, al terminar una visita a EE.UU., el presidente de México, Vicente Fox, propuso una negociación sobre "seguridad integral" que abra paso a un tratado continental que reemplace al TIAR. Es posible que EE.UU. pida postergar la discusión, a fin de fortalecer la estrategia de emergencia promovida por la acción terrorista del 11 de setiembre.
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