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Edición Nº 1688 |
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Garra AMERICANA
Entrevista MARCO ZILERI MIERCOLES13, apenas veinticuatro horas después de los atentados suicidas de Nueva York y Washington, Roger Noriega, embajador de EE.UU. ante la OEA, aún en Lima tras asistir a la XVIII Asamblea General, traza nuevos y urgentes parámetros de seguridad ante la amenaza del terrorismo que desearía ver cumplidos en el Perú y en el resto del continente americano. Hijo de inmigrantes mexicanos, Noriega, 42, había sido influyente asesor del Comité de Relaciones Exteriores del Senado norteamericano, y uno de los más duros críticos del gobierno de Alberto Fujimori en Washington. Hoy es uno de los protagonistas centrales de una guerra sin precedentes. -¿El hecho que el secretario de Estado de EE.UU., Colin Powell haya permanecido en el Perú hasta la aprobación de la Carta Democrática Interamericana de la OEA, a pesar de la gravedad de los actos terroristas el martes 11, tiene algún significado especial? -Lo tiene absolutamente. La experiencia peruana realmente inspiró el documento y es por esta razón que Colin Powell vino al Perú para participar en apoyo de esta iniciativa hemisférica. Los años de Fujimori demostraron la necesidad de contar no sólo con una fuerte solidaridad hemisférica en apoyo de la democracia y el Estado de Derecho, sino de incluir un mecanismo que pueda ocuparse de las amenazas permisivas contra la democracia y la defensa de derechos humanos. También fue importante que él se quedara. Cuando ocurre un ataque terrorista de la magnitud de lo sucedido en Estados Unidos, queda claro que no se trata de un ataque sólo hacia los Estados Unidos, sino de un ataque al mundo civilizado; un ataque a los principios e ideales que tienen y defienden la forma común los gobiernos de este hemisferio. Y éste es precisamente el punto de la Carta Democrática. En vista de estas trágicas circunstancias fue bueno que de manera puntual se refuerce el concepto de que nosotros, el mundo civilizado, estamos juntos para enfrentar este tipo de ataques. -La gira de Colin Powell por América del Sur incluía Colombia por lo que imaginamos que los temas de seguridad ya eran parte de su agenda. -Se trata de un plan integral de aproximadamente 900 millones de dólares destinado a los países en la región andina, además de Brasil y Panamá. Está dirigido a financiar formas alternativas de actividad económica; brinda formas discretas de apoyo así como formas específicas de ayuda para enfrentar los desafíos en cuanto a seguridad. Esta propuesta se encuentra bajo la consideración en nuestro Congreso. La Cámara de Representantes ha aprobado el plan y el proyecto viene siendo analizado por los miembros del Senado de Estados Unidos. Este plan es una demostración de que la administración del Presidente Bush desea continuar apoyando los esfuerzos regionales de una manera integral para enfrentar esta amenaza transnacional. -¿Estos 900 millones de dólares son adicionales a lo presupuestado para el Plan Colombia? -Sí, definitivamente. -¿La ley de preferencias arancelarias andinas (ATPA) son parte de este paquete? -No son parte del paquete, pero sí lo son de nuestra política. El Presidente Bush ha dejado muy en claro su apoyo hacia la región andina y el Secretario Powell está plenamente comprometido a ello. Es una parte importante de nuestra política, lo ha sido durante años y este año contamos conque se va a extender, pero obviamente es una decisión que el Congreso debe tomar. La administración Bush confía en que contamos con una importante base de apoyo y yo pienso que es importante nuestro respaldo al gobierno peruano y cualquier otro país de los Andes.
-¿El ataque de ayer introduce nuevos elementos en la agenda norteamericana con la región? -Subraya la importancia de los esfuerzos regionales. Nosotros tenemos una responsabilidad mutua para enfrentar las amenazas a la democracia y la Carta Democrática lo establece de forma explícita cuando dice que el terrorismo internacional es una amenaza contra las instituciones democráticas. Ustedes conocen esto muy bien ya que han convivido durante décadas con la amenaza del terrorismo y han pagado un muy alto precio como consecuencia de ello. Nosotros entendemos que es una amenaza internacional. Estas personas operan a través de las fronteras y nosotros tenemos que cerrar el cerco alrededor de ellos y encontrar formas de limitar su capacidad para operar y moverse. Yo he oído expresiones muy explícitas de parte de los ministros de Relaciones Exteriores de la región aquí en Lima, en esta reunión, para cooperar más. Yo pienso que ellos entienden que en esta coyuntura nosotros estamos evaluando el problema, evaluando este reciente ataque, pero estaremos muy interesados en extender la mano a los gobiernos de la región para enfrentar esta amenaza y encontrar una forma práctica de trabajar para reducir la capacidad operativa de estas células terroristas que amenazan a todas nuestras instituciones. -¿Tiene Ud. algunas ideas de cómo reforzar dicha cooperación? -Nosotros tenemos que analizar los problemas prácticos y ellos jugarán un papel importante en los mandatos hemisféricos que surjan de las reuniones cumbres, como la OEA, en la lucha contra el terrorismo. Estas iniciativas incluyen el control sobre las fronteras; rastrear el ingreso y la salida de personas. Estas actividades significan un costo muy alto en dinero y en el Hemisferio Occidental algunas fronteras están fuera de control, debido a la falta de recursos y de tecnología apropiada de parte de los gobiernos. Los ataques de ayer han dejado muy clara la necesidad de analizar este tema y de tomar medidas operativas para responder a esta amenaza y lo haremos seriamente, en el más breve plazo. También somos conscientes de que existe una gran solidaridad con Estados Unidos y una gran disposición para ayudarnos de parte de los gobiernos de la región. -¿La guerra contra las drogas establece algún tipo de plantilla sobre la cual trabajar? -Absolutamente. Debemos entender que la amenaza en Colombia es
una amenaza terrorista. Estas organizaciones terroristas se alimentan
del narcotráfico y las drogas ilícitas. Así que nosotros
estamos hablando sobre organizaciones delictivas que operan de distintas
maneras y en muchos casos ellos usan el terrorismo como medio para debilitar
el Estado de Derecho y el Poder Judicial; para intimidar políticos
y funcionarios de gobierno y también a la población en general.
El terrorismo es una herramienta del narcotráfico y viceversa.
Así que nosotros tenemos que enfrentarlo de una forma integral
y, básicamente, estamos hablando de someter a estas personas a
la ley, al Estado de Derecho, porque operan al margen de ellas y, en realidad,
al margen de la humanidad.
-¿Usted piensa que en América Latina se puedan encontrar algunas de las pistas sobre la autoría de los atentados? -Es una lucha global, una batalla global. Usted entiende que el terrorismo aquí en el Perú y en Colombia -que tienen uno de los más elevados índices de ataques terroristas en el mundo-, Argentina que sufrió un par de ataques extremadamente sangrientos en los '90... -¿Hay algún país en el hemisferio que albergue terroristas tal como lo definiera el Presidente Bush? -Yo no quisiera especular acerca de esto porque éste es un problema crucial. Yo pienso que conforme los gobiernos se vuelven más democráticos y responsables, cada país en el Hemisferio Occidental está mirando con atención su responsabilidad de luchar contra la amenaza terrorista de cualquier forma posible. Nosotros hemos tenido en los últimos años varias conferencias sobre terrorismo: una conferencia a mediados de los años noventa en Argentina, cuando se inició este proceso. Este proceso continuará. Así que yo pienso que hoy en día, cada país del mundo analizará su propia vulnerabilidad y su responsabilidad para enfrentar esta amenaza global. -¿Considera usted que el terrorismo tiene un nexo con el narcotráfico? -Se trata básicamente de una anarquía de todo tipo y ellos se fortalecen al operar al margen de la ley y esto incluye el tráfico ilícito de drogas. Nosotros vemos esto muy claramente en el Hemisferio Occidental. La manera como ellos subsisten y se fortalecen tiene que ver con el tráfico de drogas. -¿Cómo financiar los millones de dólares producto del comercio ilegal de cocaína a algunas de las organizaciones terroristas que amenazan a Estados Unidos? -Es muy claro que existe un nexo entre la droga que se trafica y el terrorismo internacional. El nexo es muy claro en Colombia. Claramente existe una red global de terroristas. Yo pienso que es obvio. -¿EE.UU. tiene alguna recomendación específica para la OEA sobre este problema? -Luego de este ataque, yo pienso que necesitamos formular algunas propuestas del funcionamiento, de manera que logremos que cada país en el hemisferio se comprometa de manera práctica en la lucha contra las drogas, el terrorismo y otro tipo de amenazas transnacionales.
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