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Edición Nº 1688 |
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El Miedo a VOLAR
Escribe RUTH LOZADA LA imagen los dos Boeing estrellándose cual misiles habitados contra las Torres Gemelas debe haber causado un nudo en el estómago a más de un viajero frecuente, sumado al sentimiento de horror por el colapso de los edificios y sus terribles consecuencias. Y es que el ataque a Nueva York además ha revivido en muchos imminentes pasajeros peruanos el miedo y la inseguridad de los tiempos de Tarata y los coche-bomba. "El sufrimiento de un trauma anterior se revive cuando se pasa por un evento similar", explica Barbara Laumont, coordinadora del programa sicológico de Médicos Sin Fronteras, institución especializada en intervenciones en momentos de crisis. En general, después de un hecho traumático -que puede ir de un robo, la muerte de un ser querido a un terremoto o un atentado terrorista- explica Laumont, hay una fase de shock de unos 2 ó 3 días en que la persona no sabe qué hacer. Luego, se presenta una situación de estrés agudo con manifestaciones físicas, psicológicas y sociales. Los síntomas más comunes son la ansiedad, sudoración, palpitaciones, pesadillas, evitación de todo lo que esté relacionado al hecho, hostilidad y desconfianza, sentimiento de `estar al límite' o de permanente amenaza. Si los síntomas persisten por más de un mes, pueden volverse crónicos y la persona ingresa a una situación que los especialistas llaman estrés postraumático. Mientras los primeros indicios de la reabierta Bolsa de Nueva york señalan
que la actividad aérea será una de las principales afectadas
por el atentado a Estados Unidos, el sicólogo Franz Latorre de
Aerocontinente, sostiene que el temor en los pasajeros peruanos, si lo
hubiera, será temporal. "En estos momentos es aún temprano
para saber qué está pasando con los viajeros, pero vamos
a reforzar el entrenamiento de nuestros supervisores para el manejo del
estrés y la imagen de confianza que deben proyectar".
La fobia a los aviones, explica Latorre, se presenta en aquellas personas que tienen una personalidad de por sí temerosa. Probablemente los que pensaban ir de vacaciones las suspendan por un tiempo y los viajeros frecuentes, dice, por efectos de shock podrían retraerse temporalmente, pero por negocios siempre viajarán. Señala, sin embargo, que la mejor forma de vencer el temor será reforzando las medidas de seguridad. Pero los propios viajeros pueden tomar algunas medidas para superar el temor: -Informarse sobre la industria aeroportuaria. Desde las medidas de seguridad hasta cómo funciona un avión. -Aceptar las sensaciones de ansiedad o pánico. No luche contra ellas porque puede ser peor. Dígase a sí mismo con convencimiento que está nervioso y que es algo que no puede manejar. -Aprenda a respirar. El cuerpo se laxa y se alejan de la mente los pensamientos negativos. -Relajarse. Las investigaciones demuestran que si los músculos se relajan, la ansiedad disminuye automáticamente. -Tome algunas medidas de soporte como no beber café ni consumir mucha azúcar un día antes del vuelo. Llegue temprano al aeropuerto y ya a abordo puede comentar con la azafata su nerviosismo. Lleve entretenimientos, un buen libro, rompecabezas, música, etc. En una palabra, manténgase ocupado durante el vuelo y no quieto pensando en sus miedos.
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